La estupidez i la Política

Pedro Iturbe, un hombre grande i glorioso para la medicina venezolana, vejado por el gobernador Pablo Pérez

 

 Desde hace décadas, los estados Falcón I Zulia han mantenido una estrecha relación no solamente de proximidad, sino de aportes intelectuales i otros aspectos sociales i económicos, especialmente en medicina. No puedo olvidar que pertenezco a la Primera Promoción de Médicos de la Universidad del Zulia luego de su reapertura, lograda i guiada por el inolvidable Jesús Enrique Lossada su primer Rector en la segunda etapa. I esta primera promoción llevó por nombre “Francisco Eugenio Bustamante” médico nacido en Coro, pero que ejerció toda su vida en el Zulia, en Maracaibo, i fue rector de la Universidad en su primera etapa. Empero sin irnos ahora ya tan lejos, Coro, en nuestros tiempos más recientes de la segunda mitad del siglo XX, nos ha hecho aportes en poetas, escritores, cantantes, periodistas, etc., i lo que me concierne, en medicina, por lo menos conocí dos hombres excepcionales: el Dr. Pedro Iturbe Leiba, nacido en Coro el 23 de octubre de 1905, i murió en Maracaibo el 15 de julio de 1993, luego de una larga i meritoria vida profesional, dejando una huella imborrable no solamente en el Zulia sino en la medicina nacional; el otro, Dr. José Rafael Fortique, eminente cirujano, escritor, historiador e intelectual amante de la música. El doctor Iturbe no solamente fue profesor en nuestra carrera médica, sino que luego de una breve estada en Caracas al graduarse, se vino al Zulia después de dedicarse a la neumonología, para fundar el Dispensario Antituberculoso en 1932, allá lejos, el final de la Arreaga i Los Haticos, en camino de trilla a San Francisco, un pueblecito de sembradores llenos de molinos de viento; pero situándose, luego de una curva grande sobre un cerro de piedra de ojo,  al comienzo de una vía para automóviles, llamada por entonces, la Carretera de los Pozos, ya que conducía a unos pozos de agua en la vía a Perijá, i que fueron el inicio del acueducto en Maracaibo. Ese dispensario se transformó luego en el Sanatorio Antituberculoso en 1948, que fue la institución en la que hicimos la pasantía de Respiratorio i otras prácticas, i donde encontramos a los enfermos tan bien atendidos i alimentados, que entre nosotros había muchos flacos que parecíamos perdedores físicos ante ellos. Allí el Dr. Iturbe no solamente iba  combatiendo la tuberculosis siendo de los pioneros en Venezuela, sino formando un extraordinario grupo de clínicos i cirujanos, entre los que destacaba el extraordinario profesor de Clínica Médica Wintila Pérez Romero, además i notable intelectual cristiano, hijo del poeta del Zulia Udón Pérez, así como quien fue el decano de Medicina para los días del grado, el Dr. Humberto Delgado Rivas, i los doctores Paulo Márquez, Méndez Romero, Manuel Cuervo Díaz,  i otros, todo compenetrados de la formidable tarea del Sanatorio.

 Desde aquel entonces, Pedro Iturbe era un hombre de excelentes méritos e incansable luchador por la medicina en todas sus facetas o especialidades. Fue el primer presidente del Colegio Médico del Estado Zulia i Miembro Correspondiente de la Academia Nacional de medicina i de la Academia de medicina del Zulia. Hombre cordial, bonachón i con un sentido del humor que lo hacía destacar en todas la reuniones, fueran profesionales o sociales tal como sucedía con el Dr. Ordóñez Marín. Sin embargo, cuando la lucha antituberculosa fue superando etapas, la ciudad creció hasta envolver pueblos vecinos como Santa Cruz de Mara o San Francisco, el Sanatorio de convirtió en el Hospital General del Sur i se edificó modernamente de varios pisos i los adelantos de la época, las actividades de Iturbe persistieron i es hospital se bautizó con su nombre. Si alguna institución en el país, ha tenido un verdadero padre fundador o creador, fue esa institución el Sur de la ciudad, cercano a la entrada al Puente sobre el Lago i a lo que algunos llama ciudad satélite de Maracaibo, San Francisco, transformada por su alcalde en un verdadero emporio de progreso. Por eso, esta formidable institución hospitalaria se llama “Hospital General del Sur Dr. Pedro Iturbe” i se colocó una gran plaza con su designación a su entrada. Era la recompensa a esta lucha de años para combatir una de la más frecuentes i peores enfermedades del país, sin embargo, ya con edad avanzada, pero siempre dinámico i presente en la Academia. El Dr. Iturbe no podía descansar sobre sus laureles i se dedicó en sus últimos años –bastantes por cierto− a la medicina familiar, a aquella medicina de principios del siglo XX que de cierta manea practicaron los viejos médicos de la ciudad i hasta otros que vinieron después como Guijarro, Juan B. Jiménez i Belloso Chacín, que hacía domicilios, educaban, ayudaba en lo posible i cobraban honorarios mui bajos o simplemente lo hacían gratis, pero nada organizado ni proclamado, que luego se hizo mejor como medicina familia, un médico general más humanizado. Era consecuencia de su formación integral de profesional de la medicina; Iturbe, hizo post grados de medicina del tórax en Italia, en Francia i en los Estados Unidos. En cierta manera, era algo parecido a lo que hoy estamos perfeccionando con la Misión Barrio Adentro i la formación de médicos integrales, ampliando sus conocimientos aunque luego son necesarios los respectivos especialistas, que cada día perfeccionan más esas mismas especialidades con ayuda de la tecnología. Sin embargo, hai que reconocer los méritos de Iturbe en este campo, al punto de ser considerado también como “padre de la medicina familiar”. Su obra está recogida en gran parte, en un libro de nuestro inolvidable amigo bolivariano Gastón Montiel Villasmil, titulado Dr. Pedro Iturbe: abanderado de la medicina social. (1997) i otros datos en esa magnífica obra de Luis Guillermo Hernández i Jesús Ángel parra, el Diccionario General del Zulia.

 Hasta aquí, hemos expuesto una hermosa nota de la medicina en Maracaibo o en el Zulia, pero veamos lo que puede pasara con la política de oposición que ha mantenido en los últimos años, aislado al estado i defraudada i dolida a la ciudad de Maracaibo. Todos conocemos el cambio para mal que hemos tenido desde que el señor Manuel Rosales, a quien su incultura i falta de conocimientos era suficiente para no llegar ni a Alcalde de la ciudad, consolidó desde entonces un grupo neo adeco, que le dio casi una década de predominio en todos los aspectos de la Maracaibo del Sol Tostada, hasta llegar, no solamente a gobernador i repetir, sino al asombro de verlo impuesto por el Imperio del Norte como candidato presidencial, en el 2006, violando el artículo 229 de la Constitución Bolivariana de Venezuela que le obligaba a renunciar, con lo cual hubiésemos interrumpido la pesadilla de su mandato en Maracaibo, aun estando prófugo de la justicia, como todavía hace desde el Perú i Panamá, porque dejó a una abogado sumiso, don nadie, una sombra sin credenciales intelectuales i ciudadanas, para luego de alebrestarse, sacar voz i gestos de tiranuelo regional, no solamente traicionar al amo de ayer, sino con el mismo prurito o enfermedad de ser precandidato i soñar con la Presidencia de la República Bolivariana, espera el “milagro” de que los terroristas del Norte, lo impongan como a Rosales, solamente por ser gobernador de un Estado fronterizo i petrolero que pretenden hacer república independiente, como tal vez fue la razón de escoger la vez anterior a un analfabeto cultural. En realidad, toda esta piara de precandidatos, saben que solamente se escogerá uno (por lo pronto hai por lo menos 19 ó 20 seguros perdedores) pero eso es solamente por negocio, obtener recursos especialmente del norte i de mafias particulares en primer lugar; luego figurar, se orinan solos cuando se ven en un afiche o les hacen una entrevista i, principalmente, porque están buscando gobernaciones o alcaldías para robar. Eso es todo. Saben que por elecciones ninguno de ellos será competidor para el Presidente Chávez. Saben además que, no solamente no tienen programa alguno de gobierno, sino que ni lo saben hacer. Este gobernador del Zulia, puede ser abogado, pero dudo que se sepa sentar en un tribunal o que haya seguido estudiando desde que salió de la universidad i hablando de esto, ignoran la historia. Por eso este gobernador, fiel reflejo de la mentalidad  roseliana, no solamente ha dejado deteriorar el Hospital General del Sur Pedro Iturbe, sino que haciendo ciertas modificaciones baratas, QUITÓ LA PLACA DEL DR. ITURBE, i coloca SU NOMBRE BIEN GRANDE, como expone el diario QUÉ PASA. Algunos despistados del todo pensarán que, están entrando al hospital Pablo Pérez. De este modo lo que destaca en la placa es PABLO PÉREZ. He recordado, entonces a José Ingenieros: “El hombre mediocre es solemne, modesto, indeciso y obtuso”. Mas, como su pariente roedor, el Sr. Pérez de caerá en la olla −la MUD o la MUS− i la ratita lo siente i lo llora. 


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Roberto Jiménez Maggiolo


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