La MUD y la Ley de Vagos y Maleantes

Antes de entrarle al tema de este nota, siento la necesidad de recordarnos que esta oposición (AD-COPEI-PJ-UBP-UNETE) mantuvo desde 1.958[1] hasta muy entrada la de década de los años noventa, la ley que conocimos como “Ley sobre vagos y maleantes”, que era  aplicaba por igual a personas calificadas sin previo juicio, como vagos y maleantes, pero también fue usada para privar de libertad a dirigentes políticos revolucionarios. Esta ley la mantuvieron en vigencia hasta antier; los líderes que hoy solemos ver manipular a la opinión pública nacional, planteando que ahora se violentan los derechos humanos.

Dicho esto, paso a producir una reflexión sobre el desempeño de las organizaciones y dirigentes que conforman la mesa de la ultraderecha y la posibilidad de recordarnos el sentido  de esta ley. Si hacemos un ligero repaso, detectaremos que la oposición política está empeñada en continuar en un proceso de no tener oficio y profesión determinada. No ocuparse absolutamente de nada y andar deambulando sin ninguna situación que le permita sentirse útil al país y más particularmente a sus seguidores.

Veamos cuan útil puede ser esta ley ya deroga, para observar el comportamiento de la oposición y ofrecerle virtual o moralmente una dosis de su propia medicina, con el objeto de reeducarlo y ver si comienzan a sentir efectivamente algo por sus seguidores. Esta ley de Vagos y maleantes que mantuvieron desde 1956 y casi los cuarenta largos años de su modelo de democracia representativa, calificaba como  vagos a los individuos que no tienen trabajo fijo y son una amenaza para la sociedad. Esta es una consideración muy general, pero en el artículo 2 de esta ley hay mejores precisiones a través de las cuales podemos observarlos.

En el artículo 2, se definía la condición de  vagos y maleantes bajos los siguientes criterios:

1) Los que habitualmente y sin causa justificada no ejerzan profesión u oficio lícitos y que por tanto constituyen una amenaza para la sociedad.

2) d) Los que habitualmente transiten por calles o caminos promoviendo y fomentando la ociosidad y otros vicios

3) Los que habitualmente pidan limosnas (…)

4) (…) los que ofendan el pudor de la mujer y la irrespeten en la vía y lugares públicos con persecuciones y palabras que constituyan ofensa a su delicadeza y sean un desacato al respeto y a la moral[2]

La política que debería ser una noble profesión u ocupación, ha de obligar (o debería obligar) a un político a dedicar una parte importante de su tiempo a producir ideas, proyectos y por supuesto, cuestionar con argumentos los proyectos y las ideas de los otros políticos. No es el caso preciso de nuestra oposición y de los líderes que conforman los diferentes partidos que la conforman. No ejercen la política o son unos vagos en el ejercicio de la actividad política.

En conocimiento que habían dejado un país con más de 60% de su población en estado de pobreza, se opusieron ociosamente a cada una de las misiones que el gobierno planteaba y que tenían como objetivo disminuir la pobreza y los altos niveles de desigualdad y exclusión que ellos habían producido en sus diferentes gobiernos. Se opusieron a una misión que tenía como objetivo enseñar a leer y a escribir a más de un millón de analfabetas que habían dejado durante sus gobiernos. Ese acto, que  fue contra  un derecho humano elemental, fue ya un acto de ociosos y propios de unos maleantes porque como decía la ley, oponerse a que venezolanos excluidos tuvieran la oportunidad de leer y escribir, constituye un acto de “peligro para la vida o la salud de las personas”.

Más recientemente y de manera abierta, apoyaron la instalación de las base militares en Colombia porque saben que esas bases favorecen sus bastardos intereses, aunque saben, como decía la ley, que con esa posición sin “causa justificada” se convierte en una “amenaza para [toda] la sociedad”

Todos, incluyendo a los doctores y los intelectuales que lo siguen con ONG, viven pidiendo limosna a los Estados Unidos para favorecer los planes desestabilizadores de esta nación. La ley reconocía como vagos a los “que habitualmente pedían limosna”. No fue un acto casual la ofensa del periódico  6to poder a las mujeres venezolanas. Esto fue una decisión cocinada políticamente por los líderes de la oposición y la ley de vagos y maleantes decía que son maleantes  “los que ofendan el pudor de la mujer y la irrespeten”

El único acto o acción que se le conoce en su actividad política, es oponerse por oponerse. Están por las calles y aparecen en los medios promoviendo la ociosidad porque no trasmiten una idea, que lo haga merecer su condición de personas productivas. Califican perfectamente entre los criterios que la ley establecía para determinar  la condición de vagos y maleantes.

evaristomarcano@cantv.net

 



[1] La ley fue aprobada en 1956

[2] El contenido de este texto está tomado de la Ley



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Evaristo Marcano Marín


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