El Comandante Chávez es imprescindible

Los cambios políticos y sociales generados por el Comandante Chávez, como conductor del proceso revolucionario triunfante en Venezuela, no son pura expresión de una coyuntura histórica. Los mandatarios y más aún en los pueblos subdesarrollados, si están limitados en su gestión por las condiciones socioeconómicas, siempre existe dentro de ellas un campo de libertad de amplio espectro donde el gobernante, como expresión de su voluntad, puede conferirle a su acción matices del más variado signo.

El puntofijismo por la calaña de sus personajes envilecieron, corrompieron y retrogradaron todas las instituciones sociales. Chávez es él brazo ejecutor de una voluntad colectiva, subyacente y viva que busca su forma. El socialismo surge, de acuerdo a esta interpretación, por el esfuerzo de Chávez, él verbalizó lo que estaba informulado y asiste al alumbramiento de lo que está por venir.

El socialismo es la conciencia del proceso que, por lo regular, se cumple inconscientemente muy adentro en las entrañas del pueblo, y la conciencia de un proceso cualquiera no lo provoca. El pueblo no quiere que piensen por él los que lo explotan, revelando que va adquiriendo conciencia de su dignidad humana., mientras parece que enerva a la burguesía un horror a la verdad. Lo propio del pueblo es acomodar el ambiente a sí, hacerse un mundo, y no acomodarse al que está hecho. Si hubiéramos seguido en el sistema puntofijista no saldríamos nunca del miserable estado en que nos encontrábamos.

El Comandante Chávez, además del don de mando, tiene las características de todo gran jefe y conductor: “Su desinterés es igual a su generosidad”. Generoso hasta el exceso. En la riqueza y en la pobreza no vacila en compartir con el pueblo sus precarios bienes. Chávez además de estadista es un gran pedagogo: que al paso desgrana, juicios y sentencias correctivas, cuando se dirige al pueblo o a sus colaboradores en toda actividad y en todo momento, disfruta de la lectura de obras de contenido social que no son ajenas a la política; le place extraordinariamente conversar con sus viejos y nuevos amigos, abandonándose a la espontaneidad sin importarle si lo que dice o hace desmejora su imagen. No hay nada que lo fatigue más que un adulón, un chismoso o un intrigante; el rostro de Chávez es un libro abierto que no oculta simpatías o animadversaciones. Es muy chanceador y se burla con gracia de sus contendores políticos. Por lo general, es afable, jovial y expansivo; como buen llanero llano en su lenguaje y trato, desposeído de afectación o de cualquiera otra causa que robustezca su jerarquía y rango. Es un trabajador incansable, como lo observamos diariamente o cada vez que se producen emergencias políticas. En esos casos abandona su actitud de bonachón para enfrentarse al problema. Un hombre que lee, que escribe, que carece del voraz apetito de gobierno y mando que sus detractores políticos le señalan; es una vida dominada por la voluntad de ser útil al pueblo y al país, capaz de doblegar sus más caras tendencias y afectos si sus ideales y su obra así lo exigen. Quisiera ser un ciudadano corriente: deambular por el país libremente saludando a todos, oyendo sus saludos, necesidades o reclamos. El precio del poder es la soledad de la multitud, “el hombre mientras más hombre es, más sólo está”. Pero Chávez tiene su manía y esta manía es que el socialismo prosiga su camino. Es su obra. Una obra ciclópea, que en medio de las luces que lo alumbran, exige inclemente sacrificio para no caer en desvaríos. Chávez, como todos los grandes estadistas, es un ser de mirada larga en pugna silenciada, con muchos de sus colaboradores boliburgueses atentos al fin o al beneficio inmediato. Es singularmente honesto en materia administrativa y sinuoso en el respeto que le merece la Constitución Bolivariana, de la que es artífice. Su objetivo es la consolidación del socialismo en Venezuela. Antes de Chávez Venezuela era realmente diferente.

El Comandante Chávez es un hombre que mira más allá del horizonte. El socialismo como sistema político-social no es cuestión a corto plazo. Es obra de muchos años. Y el mayor peligro para él es que el socialismo fracase o degenere en una dictadura de partido. A estas alturas de la vida, con plena conciencia de su destino y papel en la historia, por más que considere que el PSUV es el instrumento más firme para consolidar el socialismo, no es la victoria en los comicios su primer objetivo, aun qué, muy necesario. Por eso no descansa. De ahí que por grande que sea su empeño continúe ojo avizor, saltando vigilante para dar apoyo o para hacer de corrector cada vez que su obra lo requiera. Consciente de su ascendencia sobre el partido, y en la gran mayoría del pueblo. Sabe que su participación en las cosas del Estado Nacional es imprescindible.

Chávez siente, piensa y habla en venezolano. Hoy día, y desde el 4F-92, la empatía, la comunicación entre Chávez y el pueblo es total. Conjura con su lógica, dichos y acentos las diferencias de clase, casta y procedencia. He allí la razón de su carisma. Expresa y conduce con acierto el sentir y las necesidades del pueblo, porque todo el pueblo está contenido en él. Sin Chávez perdemos la Revolución; en esto están contestes los imperialistas y la burguesía.

¡Pa’lante Comandante! Venezuela y los venezolanos te necesitamos para que concluyas tu gran obra, y nos proporciones el buen vivir.

Hasta la Victoria Siempre. Patria Socialista o Muerte

¡Venceremos!

manueltaibo@cantv.net


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Manuel Taibo


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