Opción no dejar aterrizar el avión de Lufthansa

Advertía el británico Adlard Coles, en su ya clásico libro “Navegación con mal tiempo”, que lo único seguro de una tormenta era que si un capitán lograba sobrevivirla siempre encontraría a alguien, que no había estado en ella, dispuesto a explicarle lo que debió hacer con su barco. No se trata de eso. Evaluar la opción de no dejar aterrizar el avión que traía al supuesto “terrorista” es un ejercicio puramente retórico, pero podría servirnos al evaluar situaciones parecidas en el futuro.

¿Acaso no podemos hacer como los militares yanquis, que ganan las batallas en el aire y las pierden en tierra, pierden las guerras en tierra y las ganan en el cine? Además, el caso Pérez Becerra estará con nosotros por un tiempo, hasta que unos entiendan que sin Chávez hoy no tendríamos revolución que defender, y los otros que sin revolución Chávez sólo sería un buen presidente indefenso.

1) Santos llama para informar la inminente llegada de un “terrorista” con Código Rojo de Interpol en un avión de Lufthansa proveniente de Frankfurt, indicando que venía vigilado. Chávez “no titubea” (porque ya sabe que si viene de Santos o Interpol es trampa) agradece la información al “hermano y amigo” y le asegura que tomará las “acciones pertinentes”.

2) Chávez se informa con SUS servicios de inteligencia y se entera de las irregularidades del caso y del peso político del supuesto “terrorista”. El Ministro del Interior hace llamar al avión y confirma la presencia del “terrorista” (como en efecto se hizo).

3) El Ministerio de Información lee a los medios un comunicado mediante el cual el Gobierno Bolivariano A) Agradece el oportuno aviso del gobierno colombiano sobre la llegada a Venezuela de un avión comercial con uno o varios terroristas a bordo y posible complicidad de la tripulación por su no detección y detención en Frankfurt. B) Reafirma su política de estricto cumplimiento de los acuerdos internacionales y bilaterales contra el terrorismo. C) Informa que por razones de seguridad relacionadas con la Conferencia de Cancilleres que se efectúa en Caracas, ha prohibido al avión de Lufthansa aterrizar en Venezuela y ha enviado aviones de combate para escoltarlo fuera de nuestro espacio aéreo. D) No se permitirá el aterrizaje de aviones procedentes de Alemania hasta no recibir explicaciones sobre las fallas de seguridad en el aeropuerto de Frankfurt.

4) El avión de Lufthansa aterriza en un aeropuerto alterno, en este caso por razones de combustible sería Aruba o Curazao, donde las autoridades locales, debidamente advertidas por Venezuela, retienen al ”terrorista”. A) Los espías que lo siguen NO se manifiestan, el gobierno local verifica la identidad del periodista y, al no estar solicitado, lo libera, B) Los espías se manifiestas, señalan al periodista como “terrorista” con Código Rojo de Internet y las autoridades locales lo detienen. Cualquiera de las opciones da igual, Chávez lanzó un contraataque y recuperó la iniciativa.

5) Santos, ahora con la papa caliente, debe solicitar formalmente a Holanda & Curazao la extradición o deportación de Pérez Becerra, un ciudadano sueco. Se la concedan o no, ya no depende de Venezuela. La protesta política no caerá sobre Chávez y Pérez Becerra tendrá mejores oportunidades de aclarar su situación que encerrado en el Helicoide.

6) Alemania no puede protestar ante Venezuela sin explicar las imperdonables fallas de seguridad en el aeropuerto de Frankfurt. Deberá preguntarse por el silencio de Interpol y de Colombia que ahora deben dar explicaciones.

5) Los intereses de Lufthansa son intereses alemanes, y europeos. Alemania y la Unión Europea no comprometerán esos y otros intereses por un caso tan mal montado por Colombia e Interpol, es decir por Washington y Bogotá. Se revivirá el candente asunto de los vuelos clandestinos de la CIA, etc.

6) Después de tan enérgica y casi exagerada reacción de Venezuela, Santos no puede torpedear la Conferencia de Cancilleres acusando a Chávez de “tolerante con el terrorismo”. El gobierno bolivariano pasa de una situación de perder-perder, a una de ganar-ganar. Al gobierno santanderista le ocurre lo contrario, sea cual sea el destino del periodista,

Ser estratega de café es la forma más fácil de conducir la guerra. Sabían a gloria inmarcesible los cafés que me tomé, sin correr ningún riesgo, inventando este escenario cuya moraleja quisiera ser “Audacia, audacia, audacia, o el santanderismo nos devorará. Del laberinto sólo se sale perforando las paredes”.

rothegalo@hotmail.com



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Eduardo Rothe


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