En solidaridad con la resistencia en Francia contra el capitalismo

Hola humanidad

Hola humanidad cansada y loca buscando la ley en el bolsillo izquierdo del roto pantalón sobre un cuerpo desnutrido y sediento, con los ojos rojos, como esos dromofrénicos que deambulan sobre las autopistas del planeta sin mirar a la luna, ni siquiera al hueco que tienen por debajo, ni al mar.

Hola generación de hombres y mujeres convencidos por la moral y la religión que han hecho de nosotros autómatas blandos mirando por el televisor nuestra propia ejecución en cámara lenta. Humanidad que con la economía acumula lo que no va a compartir con nadie y políticamente cederá al que tenga el arma apuntando a la cabeza, triste humanidad arrodillada, sentenciada a las virosis que producen las farmacias multinacionales para vender antídotos y disminuir la vitalidad de los pueblos pobres, utilizados como conejitos de indias y en las revoluciones.

Haarp no está lejos de acá. Destruyendo aeroplanos, civiles y militares, causando terremotos e inundaciones, sequías y bruscos cambios climáticos que pondrán más de rodillas a los disidentes, rebeldes y forajidos del sistema. Alcanza también para distorsionar las ondas que llegan a nuestra mente y pueden sino controlarnos, orientarnos hacia estados de ánimo sólo previsto por los que usan el arma tecnológica de Tesla.

Hola humanidad que escucha la música y aprende los íconos que la llevarán al exceso y a la muerte en plena manifestación de la barbarie tecnologizada a punto de descubrir un método para matar más gente sin que nadie critique o diga nada. Humanidad eléctrica y electrónica capaz de morir en un segundo como esas mariposas que sólo viven el minuto que las acercará  a la llama de la vela. Humanidad a oscuras sin el amor que pudo abastecerla de ánimo y capacidades para vencer la turba interna de sexo, caos y abominación.

Humanidad de las partículas subatómicas que no conoce el modo en que están lavándole el cerebro y grita y canta como un juglar urdiendo una red de templos en su corazón y cuando exploten los brotes de conciencia que queden bastarán para sacudir todos los continentes juntos. Mientras la plutocracia imperial se hunde sobre las cenizas de su sistema perfecto calculado por los siglos con minuciosa ciencia. Humanidad de las inmundicias, de los niños cayendo como frutas, uno cada cuatro segundos, sobre la insípida tierra llena de agujeros negros de ideologías y ministerios. Humanidad de los dioses exiliados y de los hombres megalómanos, de la saciedad y del vacío, de las derrotas todas en una sola que bastará para cambiar el eje de la tierra.

Hola humanidad de soles, de edad de soles, de soledades. Después de llegar al punto más alto caíste en el abismo de cósmico útero y estás despeinada a punto de alinearte con el centro de la galaxia para dar una vuelta más a la milenaria faena de veinte y seis mil vueltas cuando nuestro sol estornude y salpique a la tierra con su baba de calor cada once años.

Hola humanidad que ha mezclado a todos y todo y nadie sabe donde empieza su izquierda y dónde termina su derecha pero todos miden sus principios éticos políticos como si tuvieran en sus bolsillos agujereados el termómetro de sus ideologías catalogando a sus enemigos con ojo escrutador y harta filosofía. Humanidad con humo, con manos apretando el puño que golpea a los más poderosos en sus lados más débiles cuando menos lo esperaban. Humanidad de inmigrantes.

Humanidad de huelgas contra el usurpador y criminal, de gases lacrimógenos y adolescentes heridos en las calles sin transporte público, ni gasolina. Juventud cargada de humanidad que ve perderse en sus narices el futuro y es vendido a las transnacionales y resiste con los sindicatos y trabajadores el fuego hostil del capitalismo, el silencio de los medios y la falta de solidaridad de todos los pueblos juntos en una sola voz gritando en Paris, por ejemplo, “que se vayan todos”.

Humanidad capaz de cambiar el rostro, la cara política de todo un continente resistiendo un gobierno opresor y ladrón de los derechos de los ancianos. ¡Hay si todos estuviéramos juntos ahora en Paris apoyando al pueblo en las calles! ¡Si de verdad pueblos oprimidos del mundo estuviéramos unidos! ¡Cuánto cambiaria toda Europa ahora si la poderosa mano de la solidaridad internacional levantara el puño en ayuda de nuestros hermanos en Francia resistiendo al opresor!

Humanidad que resiste y humanidad racista mezclada en humanidad que incendia y que es multitud y se extiende y logra unir los extremos del mundo y cuidado ¡Oh humanidad rebelde! Expande una revolución mundial contra la tiranía del capital y prende la antorcha de libertades que no soñábamos capaz. Humanidad de los silencios acumulados por los siglos que gritan con explosiva voz en el centro de una plaza en asamblea general.

Humanidad solitaria que busca y encuentra la manera de quebrar el sagrado edificio de la soberbia humana convertido en imperio mundial. Logra desinformar y revelar lo oculto por los medios masivos logra abrir el camino hacia la verdad que la hará libre. Hola humanidad que ríe. Que tiene alas en los pies y gime, salta, planta, calza, monta y libra de todo mal. Baila humanidad en esta hora que todos te vemos volando por las abarrotadas calles de la ciudad gritando fuerte ¡Basta Ya! 

Mforti9@gmail.com



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Mario Forti

Astrólogo, filósofo, músico, tatankisi, escritor, poeta, critico, ddhh, tarotista, taoista, lector, meditación, yoga, sanación, terapias shamánicas integradoras

 mforti9@gmail.com      @mforti9

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