Revolución y Evolución

Camaradas: Por primera vez en la historia de Venezuela, el pueblo trabajador, sus intereses y necesidades se colocaron en el centro de la política del Estado Bolivariano. En el marco de la construcción del socialismo, hemos alcanzado trascendentales éxitos en el desarrollo político, económico, social espiritual. Por eso consideramos qué: La idea de renovación propuesta por el Comandante Presidente Chávez, no surge por sí sola, la ha puesto en el orden del día toda la marcha objetiva del desarrollo social y las necesidades vitales del pueblo. Sucede que vivimos en una buena casa, con firmes cimientos y seguro armazón, pero mucho ya no nos satisface en ella, ni responde a las crecientes demandas y necesidades. Aquí no basta solamente un lavado de fachada. Se requiere una reestructuración general. Así, sobre el sólido fundamento del socialismo, hemos acometido la renovación en lo económico, en el campo cultural, en lo social, en los estilos de vida y los métodos de dirección de Venezuela. En el terreno político nos proponemos impulsar la apertura democrática directa y el autogobierno del pueblo, acabar con el burocratismo y el abuso de poder y dar vigor a la legalidad socialista.

La meta final del proceso de renovación que vivimos, consiste en darle al pueblo venezolano poder, una vida mejor, en entronizar los más altos modelos de organización de la sociedad y principios de justicia social. No es utopía, ni fantasía, sino un plan real, basado en sólidos cálculos y pronósticos bien pensados. Tenemos todas las posibilidades para accionar mecanismos sociales que hasta ahora no funcionaban, para quitarnos de encima cuanto entorpece nuestro avance e implantar lo que contribuye al progreso socialista. La incorporación de las grandes mayorías de trabajadores y de cada honesto ciudadano a la labor de gobierno del país es, de hecho, la principal idea expresada en los mandatos del Comandante Presidente. Sólo un pueblo que tiene plenos poderes en el Estado y se siente dueño de su nación y responsable de lo que pasa en su país, su región, ciudad o empresa, es capaz de dar solución a los complicados y múltiples problemas que se desprenden de la renovación, capaz de guiar al pueblo hacia nuevas metas de progreso social.

Cuando se le están garantizando al pueblo las bases de una vida estable, el principal criterio para apreciar la actividad de los trabajadores debe ser la cantidad y calidad del trabajo. En el pasado hubo desviaciones de este criterio, surgieron tendencias igualitaristas. Esto significaba que los ingresos de cada trabajador no correspondían a su aporte al país, a sus posibilidades creativas, lo cual ejercía una influencia negativa en su actividad laboral. Por eso, es necesario respetar el trabajo de cada trabajador, la calidad y cantidad del mismo. Aunque, desde luego, hay quienes desean trabajar menos y ganar más, nuestra tarea, consiste en afianzar plenamente el principio del socialismo: de cada cual, según sus posibilidades; a cada cual, según sus capacidades; a cada cual según su trabajo. Y ésta es una lección que nos hace recordar: el socialismo es una doctrina históricamente nueva, difícil, que implica la necesidad de vencer la resistencia de las fuerzas reaccionarias antisocialistas y de contraponerse a la presión económica, político-propagandística y militar del imperialismo norteamericano.

El desarrollo de los vínculos directos y, más aún, la creación de empresas mixtas, no es cosa fácil. Aún quedan pendientes muchos problemas económicos, administrativos y jurídicos: formación de precios, salarios, organización de la dirección, distribución de beneficios. Para todos es muy importante dar un enfoque constructivo a la solución de estos problemas, apoyar los brotes de coproducción socialista y fortalecerlos. Hay conquistas que garantizan estabilidad al régimen socialista: inexistencia de explotación; igualdad de derechos; ocupación garantizada; educación gratuita, es decir, iguales posibilidades de acceso a la instrucción superior o media; servicio médico gratuito, es decir, cada uno tiene posibilidad de proteger su salud; posibilidad de tener las necesidades cubiertas en la vejez; vivienda, de hecho, gratis para los venezolanos que no tienen medios económicos, y financiada a largo plazo para la mayor parte de la población. Así se manifiesta la justicia social en el socialismo. Esto, a propósito, hace que nuestro pueblo sea más estable políticamente.

La época actual hace hincapié en satisfacer las necesidades culturales y materiales del pueblo, comunes en lo fundamental y, sobre todo en lo que se refiere a conservar la propia vida y el hábitat del país. Estamos seguros de que esta idea humanista, dominante en la política del Proceso revolucionario del Plan Estratégico Bolivariano de La Nación, recibirá cada vez mayor reconocimiento del pueblo venezolano. La renovación es un serio examen para los cuadros dirigentes. Al mismo tiempo es una escuela en la que se forman nuevos líderes, se ponen de relieve talentos, facultades y cualidades volitivas de quienes van a la vanguardia y han ligado sus destinos con la lucha por renovar el país en socialismo. Su ejemplo determina cada vez más el ambiente político-moral hoy reinante en el país. Ese es, en pocas palabras, el contenido del trabajo que ya ha comenzado. Nos damos cuenta, y lo decimos abiertamente, de que sólo estamos en la etapa inicial del Proceso transformador, desplegado por iniciativa del Comandante Presidente Chávez y bajo su dirección. Como dijera Carlos Marx, dentro del sistema capitalista, la ventaja de una clase va a costa del prejuicio de otra. En el marco del socialismo se afianza un orden diametralmente opuesto: el beneficio del pueblo trabajador favorece a toda la sociedad en socialismo.

Los elementos de corrosión social que heredamos en los cuarenta años del puntofijismo han afectado el clima moral del pueblo, empezaron a derrumbarse subrepticiamente los altos valores morales que siempre han sido inherentes a nuestra idiosincrasia: la falta de identidad, el entusiasmo laboral y el patriotismo. Nuestra Revolución encontró muchos enemigos, demasiados enemigos. No nos referimos sólo a los imperialistas rapaces que hacen todo lo posible para que regresemos al pasado semicolonial. También nos referimos a la Quinta Columna, también el analfabetismo masivo que imperaba, a la miseria y al secular agobio del pueblo. Pero ése es el destino de toda revolución auténticamente popular, siempre encuentra resistencia en las fuerzas del mundo capitalista caduco. Consideramos el control popular como un instrumento eficaz que ayuda a descubrir nuevos problemas maduros, y como una de las importantísimas formas de incorporar las masas a la administración de los asuntos de la sociedad y del Estado.

Disponemos de suficientes medios económicos para realizar nuestros planes. El rumbo que hemos emprendido hacia el reequipamiento técnico y la remodelación de las empresas existentes, requiere gastos, pero también crea recursos complementarios. Es axiomático que la sociedad se desarrolla y avanza cuando se incrementa la productividad del trabajo y se eleva la eficiencia de la producción. A todo ello ayudará el acelerar la circulación de los recursos. Sin hablar ya de la aplicación de tecnologías ahorradoras de energía, el radical mejoramiento de la construcción de obras básicas como generación eléctrica, medios de transporte masivo, ferrocarriles, vialidad, viviendas y tantas otras, etc.

Estamos convencidos de que los problemas del Socialismo Bolivariano deben verse con los ojos abiertos, imparciales, buscar cuanto nos pueda aproximar a las fuerzas de los países Progresistas, sin ocultar, naturalmente, las divergencias o contradicciones. Los Estados Unidos de Norteamérica está obligado a respetar, no de palabra, sino de hecho, el derecho de las demás naciones del Hemisferio a la independencia, a tener su propio punto de vista, a buscar vías originales para llegar a la verdad, al igual que el propio derecho a lo mismo. Se trata de lo que cada uno de nosotros puede aportar al bien de todos. El socialismo no se desarrolla en el contorno de una isla. Hay una competición entre los dos sistemas sociales: el socialista y el capitalista.

¡Compatriotas!, el 26-S votemos por el socialismo.

¡Gringos! ¡Ho Home!

¡Libertad para Gerardo!

¡Libertad para los cinco héroes de la Humanidad!

Salud Camaradas.

Hasta la Victoria Siempre.

Patria Socialista o Muerte.

¡Venceremos!


manueltaibo@cantv.net


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Manuel Taibo


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