Poder Judicial-Ministerio Público

Denuncia de atropello judicial i complicidades

I
Desde hace unos cinco años, los vecinos de la Urbanización Canaima de Maracaibo, en la zona norte, comenzamos a protestar la presencia de una iglesia evangélica denominada “Dios admirable del Norte” situada en una esquina importante de la urbanización que es estrictamente residencial. Pasamos una carta a la Alcaldía respaldada por más de 32 firmas de vecinos, a la Oficina Municipal de Planificación (OMPU), a la Policía Municipal, concurrimos personalmente a la Alcaldía en compañía de la Presidenta de la Junta de Vecinos, Dra. Pilar Lachman, al Departamento Jurídico de la Alcaldía, a la Ingeniería Municipal, hicimos cartas al Alcalde Di Martino, fuimos a la prensa, publicamos remitidos, protestamos por televisión en el Programa Al derecho y al revés de Gastón Guisantes, i En Con-Tacto con Enrique, de E.Rodríguez Mota; hemos sacado volantes, avisos de pared, fuimos al Departamento Jurídico de la Policía Municipal i se citó las partes a concurrir i exponer el problema, dándonos la razón, i el Comandante Biaggi Parisi personalmente se presentó en la citada iglesia a imponerlos de lo ilegal de su situación; se le exigió por carta la orden, i en cosa de media hora se les hizo saber por carta. Nos reunimos en la Asociación de Vecinos con los concejales Daniel Ponne i Ada Raffali (el primero responsable de la Parroquia) i con representantes de la iglesia i se concluyó en lo ilegal de su ubicación i se negó la idea de un pre-escolar que denominaban “escuelita para hijos de los miembros de la iglesia” i sobre todo, por fax, por correspondencia enviada con mensajero expreso i firma de copia de recibo i varias hojas “scaneadas” con muchas fotos de los graves problemas que causan en el sector, los vehículos de los concurrentes a esa iglesia, tapando garajes, cerrando casi la calle, llenándose en sus festividades la acera de vendedores de cepillados, helados, etc., recibiendo burlas de los vecinos cuando tomaba foto o películas de los atropellos i hasta insultos i agresiones, como la que me hizo un señor Villalobos, uno de los secretarios de la secta, en tres ocasiones; una en la cual mi hijo intervino para defenderme; dos, en las cuales fueron testigos estudiantes de medicina que me visitaban para orientarles trabajos de investigación. En otra ocasión, en presencia de la vecina que queda frente a la iglesia i quizá la más perjudicada junto conmigo, fue testigo de cómo airadamente i mostrando un carnet de la Alcaldía, una señora joven i medio rubia, se creía autorizada para que su hermana estacionara su vehículo donde le diera la gana. Otra vez, fue un bus de la Universidad del Zulia que trasportaba niños para una ceremonia especial, el vehículo enorme que tapaba las dos puertas de mi garaje, porque para colmo el rector saliente es evangélico i colaboraba con ellos. En fin, es un problema de casi todos los días con sus celebraciones i hasta música a gran volumen, ruidos de fiestas i un billar “cristiano” donde jóvenes adolescentes formaban gritería jugando. A ello agrego que las constantes modificaciones que hacen a otra casa que adquirieron i unieron a la primera de la esquina, sin permisos municipales, lesionan mis paredes, las rajan o producen filtraciones cuando hai lluvia. En una ocasión, una delegación de la OMPU, comprobó que la casa no tiene nada de estructura familiar, sino que, con la unión de dos garajes i la sala, han hecho la sala principal de la iglesia, dotada de ductos de aire acondicionado, tarima, sistema de sonidos, etc., pero las presiones i complicidades, no permitieron informes o si llegaron a la Alcaldía, los escondieron. En ellas no habita nadie, sino guardianes solitarios o parejas (parece que colombianos, porque a veces atormentaban con la música de vallenatos) que cambian constantemente, aunque ellos alegan que “las familias tienen libertad de culto”. Esta situación, prolongada por años, nos ha hecho recurrir a la Sra. Dayci de Barrera i a mí, a todos los reclamos posibles i al fin, el 9 de mayo del 2002, la Alcaldía dictó una resolución definitiva, firmada por el Alcalde Gian Carlo Di Martino, sellada i refrendada, i traída a mi casa personalmente por dos funcionarios comisionados para ello, presidida por Tania Bracho. Decisión cuya base constitucional lo constituye el Principio de Legalidad establecido en el artículo 137 de la Constitución de la República Bolivariana, como lo aclara el encabezamiento, i haciendo notar que no se prohibe ningún culto en forma privada, como puede hacerlo cualquiera familia dentro de su hogar. Sólo que eso no era un hogar, sino una iglesia perfectamente identificada como tal, con un gran nombre al frente. A los vecinos ni a mí, nos importa nada la religión que puedan profesar otras personas. Empero este es uno de los argumentos que explotan i que, tal como veremos en la sentencia que comentaré, lo utiliza maliciosamente la jueza. Asi, rechazando la presencia de esa iglesia en zona residencial i desde luego ordenando la desocupación del lugar, creímos los vecinos que se solucionaba todo. Llenaron el frente de la “iglesia” con afiches impresos protestando al Alcalde i dijeron que no la acatarían. En una cita en la Prefectura –también impuesta del problema− el periodista Hilcias Núñez que es el pastor principal i responsable de esa comunidad evangélica, lo que hizo fue acusarme sin fundamento i no tener argumentos para su terquedad; lo mismo hizo un Sr. José Moreno que siempre lo acompaña, a veces pasa días en el lugar “pues allí tiene sus oficinas”. El pastor Núñez no vive en la Urbanización Canaima, sino en otra distante “La Muchachera” i la mayoría, por no decir todos, los “feligreses” tampoco residen aquí, por eso la afluencia de vehículos, taxis o autobuses. A veces para disimular, introducen en los estrechos callejones de los patios unos seis vehículos, aunque el Sr. Núñez mintió en la policía diciendo tener o haber “construido” estacionamiento para ¡diez automóviles! Lo que hacen es ocupar estacionamientos del centro comercial ENNE o de VIENTO NORTE o Colegio de Veterinarios.

Como es obvio, estas irregularidades, atropellos i agresiones, ha desvalorado nuestras casas i han desmejorado notablemente la calidad de vida de los vecinos. Uno de ellos resolvió vender la casa i puso un gran aviso de una inmobiliaria al frente, i en casi dos años, no ha recibido la primera oferta. Por eso se recurrió desde hace tiempo a los medios legales i la secta evangélica introdujo un amparo contra la resolución de la Alcaldía i pasó a los tribunales. Hablé con la jueza i le llevé una carta explicativa del problema; me atendió bien i hasta me dio a entender que comprendía mi posición. La cosa fue a Caracas; no tuvo aprobación el amparo, i se devolvió a la jueza. Esta calló i engavetó el expediente, pues averiguamos que muchas personas la señalan también como evangélica. I en los últimos meses, esta revolución que no ha sabido ocuparse del problema del Poder Judicial como tantas veces lo he dicho, por la apatía de Manuel Quijada i quizá muchos otros con intereses ocultos, esta jueza sin muchos méritos a la vista, fue elevada a magistrado del TSJ. Antes, sin embargo, convino dos cosas: me marcho i dejo escrita una sentencia atropellando a los vecinos i favoreciendo a la iglesia evangélica; otra, parece que se entendió con el Alcalde Di Martino, un hombre que se esconde de los problemas que no le interesan i confieso que no voté por él. Dudo de su lealtad al proceso i al presidente Chávez. Tengo más de dos años tras de él, no para esto, sino para un asunto de la Fundación “Humberto Fernández Moran” i no hai manera que responda una carta, un fax, un recado, una llamada telefónica o hasta la de su secretaria privada Átala Michelena que me atendió una vez, i más nunca. Lo vi una vez de casualidad en Caracas, en el Ministerio de Finanzas; prometió atenderme, i jamás lo ha hecho. Si es reelegido, mi actitud será siempre la misma. Pues, bien, parece que el Alcalde prometió a la juez, no apelar su sentencia, aun humillando a los abogados honestos de la Alcaldía. Con ello quedaría consagrado el atropello de por vida. Sin embargo, parece que la Justicia tiene sus efluvios mágicos (pues no creo en milagros). Simplemente que, una brillante, honesta, digna i diligente Fiscal del Ministerio Público, se enteró del problema de una sentencia irregular i ¡Vaya sorpresa para los actores en la sombra! Apeló la sentencia i ahora está en Caracas en manos del TSJ. I a esa sentencia me voi a referir en próximos artículos: una sentencia parcializada de la Dra. Ileana Contreras, en quien en otro tiempo confié en su apego absoluto a la Justicia, así con mayúscula. Cicerón expresó: “Hacer depender la Justicia de las convenciones humanas, es destruir toda moral”.


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Roberto Jiménez Maggiolo


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