Joseph Fouché ¿Cuántos tenemos hoy día?

JOSEPH FOUCHE



¿Cuántos tenemos hoy día?



El MPPC publicó, en agosto de 2007, un libro bastante interesante “Fouché. El genio tenebroso”, escrito por la pluma maestra del renombrado escritor austriaco: Stefan Zweig. Durante años leímos y tuvimos que aprender que todo lo que se refería a Fouché era terrible y lamentable, nada que aprender acerca de tan tenebroso personaje.

Es posible que el libro haya sido leído hoy, como ayer, por muchos de nuestros políticos, en especial por los nuevos revolucionarios, quienes aprenden muy rápido a servir en función del provecho personal, intimo y familiar, sin importar el daño que ocasionan, pero siempre esperando recibir el favor de los hombres, de los poderosos; sin tomar en cuenta lo importante de servir a los ideales, de prestar un servicio a la humanidad, en si de vivir de sueños y de esperanzas. Muchos de los rojos, rojitos, hoy día, no entienden la revolución, ni están para morir por la revolución,como lo enseñó el comandante, muchos sólo están para vivir de la revolución, para lucrarse de la revolución, aparentando, claro está, que sirven y trabajan para la revolución.

Quizás en el estudio que muchos nuevos revolucionarios han hecho del maestro Fouché, es el que era un oportunista, que estuvo detrás del poder por muchos años, lo cual no deja de ser verdad. Sin embargo, es necesario precisar que en sus inicios fue pieza clave de los girondinos, luego de los radicales jacobinos, formó parte del Directorio de la República, fue Excelencia, Caballero de la Legión de Honor, Senador, Ministro, dignatario. Culminando su vida como multimillonario y Duque de Otranto, arrepentido de muchos de sus pecados, pero es indudable que en cada uno de sus cargos fue implacable, terrible y meticuloso. Jugó con el poder y el poder lo destruyó.

Tuvo la osadía de enfrentarse al Poderoso, al dueño de Europa, al genial y temible Napoleón, quien le conocía y sabia también que Fouché era envidiable, que poseía una inteligencia increíble, era una persona de cuidado, pero ya se sabia en el medio que “...Los hombres próximos a Napoleón sólo pueden ser dos cosas: sus esclavos o sus rivales. Una presencia de tal manera destacada, no tolera a la larga el termino medio...” Napoleón, entiende cada jugada que Fouché realiza “... Sabe que este hombre le verá caer con la más glacial indiferencia y le abandonará en el momento más peligroso, exactamente igual que abandonó a los girondinos, a los terroristas, a Robespierre y a los termidoristas; exactamente igual que abandonó y traicionó a Barras -su salvador- al Directorio y al Consulado. Pero lo necesita...”

Como referencia importante, debemos ubicar al personaje como diputado de Nantes, a la Convención, cuando plegado a los girondinos, asumió una postura en función de la mayoría que ya había calculado, su voto se pliega a favor de la muerte del Rey, que pasen por la guillotina al temido Luis XVI. Esto lo ubica, entonces, con los radicales, con los jacobinos, donde está el acérrimo enemigo de toda su vida el implacable Robespierre. Sin embargo, ni Robespierre, ni Marat, tienen la pluma lacerante de Fouché, sus escritos lo revelan como un verdadero comunista. Suyo es “... Todo está permitido a los que actúan en nombre de la República. Quien se excede en cumplirlas, quien aparentemente pasa del límite, aún puede decirse que no ha llegado al fin ideal. Mientras quede sobre la tierra un solo desgraciado, debe proseguir el avance de la libertad...” Sigue luego “... La revolución esta hecha para el pueblo; pero no hay que entender por pueblo esa clase privilegiada, por su riqueza, que ha acaparado todos los goces de la vida y todos los bienes de la sociedad. El pueblo es únicamente la totalidad de los ciudadanos franceses, sobre todo esa clase social infinita de los proletarios que defienden las fronteras de nuestra patria y que sustentan a la sociedad con su trabajo. La revolución sería un absurdo político y moral si no se ocupara mas que del bienestar de unos cuantos cientos de individuos y dejara perdurar la miseria de veinticuatro millones de seres. Por eso sería un engaño afrentoso a la Humanidad el pretender hablar siempre en nombre de la igualdad, mientras separan aún a los hombres desigualdades tan tremendas en el bienestar...”

Es claro, así hablan muchos rojitos hoy día, pero en el devenir del tiempo se van trasformando y se convierten en los multimillonarios que la revolución no necesita, pero lo aprendieron de Fouché. Capaces de prestar sus mejores oficios al mejor vendedor. Por eso llamamos a la calma, a la cordura; es de estos nuevos Fouché, que Chávez tiene que preocuparse, llegó el momento de abrir los ojos. Muchos han aprendido la lección, muchos se cobijan bajo el manto del servilismo y la adulancia. Es necesario despertar y ubicar los nuevos genios tenebrosos que nuestro proceso viene creando. No sólo es de los alacranes es que debemos tener cuidado, es de los nuevos Fouché que debemos de cuidarnos y hay bastantes hoy día.

Estamos convencidos que Chávez con su lucidez debe saber como se juegan las piezas, como buscar los mejores revolucionarios, tenemos verdaderos revolucionarios. Ha llegado el momento de descartar, de poner fuera a los oportunistas, es necesario que los mejores hombres, soñadores y llenos de esperanza, sean llamados para así construir la Patria Grande que el pueblo reclama.

Patria Grande socialista o muerte, fuera los nuevos Fouché


fernandocaro69@hotmail.com



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Asdrúbal Márquez


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