Los trabajadores nuevamente quedaron por fuera de la Mesa de Negociación. Todos ganaron menos ellos

LA GEOPOLÍTICA PETROLERA DETERMINANTE DE LOS ALCANCES DE LA MESA DE NEGOCIACIÓN

La Geopolítica de Estados Unidos en Latinoamérica, nuevamente vuelve a decidir el destino de Venezuela, en un contexto de reaparición de la guerra en el Medio Oriente y el estancamiento de la guerra Ucrania y Rusia. El gobierno de Joe Biden mueve una de sus piezas en el ajedrez Geopolítico global y ahora pone a Venezuela al frente para intentar solucionar un problema coyuntural en el suministro de hidrocarburos para ellos y sus aliados en el mercado petrolero internacional.

Europa padece una crisis de suministro de gas y petróleo, y al igual que en la Segunda Guerra Mundial y en las distintas guerras contemporáneas del Medio Oriente, nuestro país nuevamente pasa a ser un proveedor estratégico y un negocio seguro para los intereses de las compañías petroleras estadounidense.

No es que ahora Nicolás Maduro se ha vuelto el mejor amigo de Biden como algunos lo quieren hacer ver. ¡No!. Es que el mejor negocio en la actualidad es tener un aliado que garantice petróleo sin mayores inconvenientes y alejado del escenario de la guerra que representa el otro lado del mundo.

Ese giro imperial garantizará la reactivación de la industria petrolera y gasífera venezolana, el crecimiento del Producto Interno Bruto basado en la expansión de la producción y la colocación de mayores volúmenes en el mercado petrolero y gasífero mundial, y como consecuencia, aumento de los ingresos fiscales, en un año electoral presidencial. Una gran oportunidad para el gobierno de Nicolás Maduro y el país post sanciones petrolera. Aunque ese levantamiento no contempla la derogatoria o desbloqueo de los activos venezolanos en el territorio de Estados Unidos, como es el caso de Citgo.

¿QUÉ GANARON LOS 3 ACTORES EN JUEGO?: EL GOBIERNO DE EE.UU., EL GOBIERNO DE MADURO Y LA OPOSICIÓN DE ULTRADERECHA

Lo cierto es que, los acuerdos de la Mesa de Negociación instalada en Barbados trajo consigo un conjunto de beneficios para líderes del sistema político venezolano enfrentados por más de 10 años. Que son los mismos que declararon y se fueron a la "guerra económica" sin tregua, con efectos determinantes en la devaluación, hiperinflación, migración masiva, perdida del poder adquisitivo y calidad de vida de la clase trabajadora, pensionada y jubilada venezolana.

Al final, los conspiradores y traidores a la Patria no alcanzaron su objetivo principal: generar una implosión social y derrocar al Gobierno de Nicolás Maduro. Ahora con la firma de ese acuerdo "se fuma la pipa de la paz" y como si no pasó nada, los mismos actores enfrentados por su intolerancia ideológica y descoordinación social, sumieron al país en la peor de las miserias de los últimos 60 años de democracia. Los mismos voceros se encaminan hacia la lucha por el poder político en Venezuela, por el camino democrático a un año de las elecciones presidenciales de 2024.

Evidentemente, que los negociadores de Estados Unidos estaban pendientes de garantizarse los hidrocarburos y de mandarnos a los venezolanos que migraron, que ya representan un problema en su territorio. Los opositores de derecha estaban pendiente de sus garantías electorales, de la habilitación de los inhabilitados y de los políticos presos por crímenes confesados y juzgados.

Los opositores de ultraderecha que nos pusieron a sufrir todos estos años aupando el bloqueo y las sanciones, ahora, de manera interesada, consiguen algunas "garantías políticas y electorales" para las presidenciales.

Mientras que los representantes del Gobierno de Nicolás estaban pendientes que levantarán la mayor cantidad de las 930 medidas coercitivas unilaterales. En fin, se recuperó la generación de ingresos petroleros, gasíferos y por medio del oro en los mercados internacionales que beneficia al Tesoro Nacional; la libertad financiera del BCV y el Banco de Venezuela de recibir pagos por el sistema de pago Switf que beneficia al Tesoro Nacional; la negociación en el mercado secundario de bonos de la República y de Pdvsa que beneficia al Tesoro Nacional; se extiende hasta enero de 2024 la protección de Citgo de ser vendida sin el consentimiento de Venezuela. Son hechos concretos que benefician a de manera inmediata al Gobierno de Maduro.

Asimismo, se acordaron condiciones electorales para políticos que convocaron el bloqueo y las sanciones que le hicieron daño al país que beneficia a los traidores de la patria; e indultaron guarimberos en el marco de la reconciliación nacional.

Pero, como siempre, en la Mesa de Negociación nadie puso como punto de honor recuperarle el poder adquisitivo a los trabajadores, militares, pensionados ni jubilados, que ha sido la principal víctima de esa guerra política por el control del poder y de los ingresos petroleros que son estratégicos para el resto del mundo. Nadie se condolió.

NINGÚN ACTOR DE LA MESA SE CONDOLIÓ DE LAS VÍCTIMAS DE LA GUERRA ECONÓMICA

Ni los representantes de la oposición ni del Gobierno, entre ellos un líder sindical Bolivariano, fueron incapaces de poner en la Mesa la aprobación de una reversión o restitución salarial a niveles que dicta la Constitución, como lo dejó Hugo Chávez Frías cuando encomendó la continuidad de su legado social a Nicolás Maduro, que fueron tiempos cuando se inició el enfrentamiento visceral entre los dos sectores políticos que firmaron los acuerdos de Barbados.

Ninguno de los negociadores tuvo algún tipo de solidaridad con las víctimas de la guerra económica, del bloqueo y las sanciones durante el gobierno de Nicolás Maduro. Nadie se condolió o hizo una acción eficaz en favor de las víctimas, de aplicación inmediata, de impacto nacional, en función de los derechos humanos de todos ellos.

Así como esa Mesa de Negociación garantizó condiciones a actores políticos en el marco de la Constitución nacional y condiciones de libertad económica para el país en el marco del Derecho Internacional, también se pudo garantizar la recuperación de los derechos constitucionales de la clase asalariada, militar, jubilada y pensionada del país, que fue maniatada y disminuida por los enfrentamientos políticos de los últimos 10 años.

Recordar, que hace 10 años el salario mínimo integral cubría lo que establece el Artículo 91 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela: alcanzaba la canasta básica familiar y era ajustada cada cierto tiempo en la medida que aumentaba la inflación.

Como ven no hubo una reconciliación laboral por ninguna parte. Ahora queda esperar que se cumpla la tesis de Jesús Farías y Delcy Rodríguez, que aumenten los ingresos petroleros para poder aumentar las remuneraciones de empleados. Algo que realmente no garantiza que sea así, en vista del modelo de distribución de los ingresos agregados actual que beneficia a los empresarios en 68%, 20% para todos los trabajadores y 12% al Estado. Y por lógica, si la torta es más grande, entonces los empresarios reclamarán su pedazo de torta más grande, so pena de volver a generar inestabilidad económica, especulación y más guerra económica que afecta a la población.

¡Eso es lo que veo, ojalá esté equivocado!



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Andrés Giussepe

Doctor en Gerencia, Especialista en Política y Comercio Petrolero Internacional y Economista de la Universidad Central de Venezuela. Secretario Nacional del Movimiento Profesionales de Venezuela.

 agiussepe@gmail.com

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