Los estragos geológicos en el cerebro de los trabajadores venezolanos entre la apatía y la desesperanza

Los estragos geológicos en el cerebro de los trabajadores venezolanos entre la apatía y la desesperanza

La idea de este escrito surgió de dos conversaciones bilaterales, una de forma personal y otra de forma telefónica que sostuve con dos mujeres valientes y luchadoras de la APUNELLEZ Barinas luego de la rueda de prensa convocada para la marcha de mañana jueves.

Es una relación que se hemos venido cultivando dentro de lo que lo que algunos epistemólogos de las epistemologías del Sur han denominado como el sentipensar. Es una hermosa relación que he venido tejiendo a lo largo del tiempo que nos conocemos, una relación fraterna, respetuosa de la unidad dentro de la diversidad del pensamiento que supera con creses nuestra posibles convicciones política-ideológicas, por razones obvias no las mencionaré; a ellas en especial va este escrito por enseñarme tanto. El escrito lo dividiré en dos partes la primera muy breve porque es lo más conocida, la segunda parte es la más extensa y la más sustanciosa.

I.  EL ESCENARIO INMEDIATO

Este es tal vez el escrito más emotivo que he producido, pues intenta tocar algo tan complejo como es la relación de las emociones con el trabajo… En el trabajo establecemos relaciones de todo tipo pero sobre todo emocionales. El trabajo es la fuente material para garantizar, eso al menos es la teoría, el disfrute material y emocional llámese espiritual de las personas. El trabajo supone un compromiso leal entre quien tiene la obligación de retribuir tu esfuerzo o sea el patrono y el que realiza ese esfuerzo o sea nosotros los trabajadores. Esta es una relación simbiótica o por lo menos así debería intentar ser, donde las dos especies se benefician.

Cuando el patrono en este caso el gobierno consuetudinariamente traiciona al trabajador a través de triquiñuelas, la lealtad se quiebra y ya la relación no es simbiótica sino parasitaria: hay una especie que se fortalece en este caso el patrón que se convierte entonces en un parásito y los trabajadores que nos convertimos en sus víctimas.

Hemos visto con asombro como el cinismo del patrono no tiene límites. Ante las protestas justas de los trabajadores en la calle se monta un circo entre el gobierno y sus operadores la élite parasitaria de los trabajadores, la dirigencia sindical entreguista y claudicante, y celebran la homologación de un contrato colectivo que además violan años tras años. Hasta aquí la descripción breve del escenario.

II.  ENTRE LA SOCIEDAD DEL RENDIMIENTO, LA SOCIEDAD DEL CANSANCIO, LA SOCIEDAD DE LA TRANSPARENCIA Y LA PSICOPOLÍTICA

Voy a hacer referencia a un filósofo y ensayista surcoreano llamado Byung-Chul Han (o Pyong-Chol Han) nacido en Seúl en 1959 es un experto en estudios culturales, es un profesor de la Universidad de las Artes en Berlín. Hoy día es considerado uno de los filósofos contemporáneos más influyente, es un crítico del capitalismo, de la sociedad del trabajo, la tecnología y la hipertransparencia, es un experto en el estudio del capitalismo chino. Esto porque para poder comprender el grado de apatía y la poca participación de la inmensa mayoría de los trabajadores en la lucha por defender sus derechos hay que comprender el desarrollo del capitalismo neoliberal más allá de las estrechos y marchitados discursitos de derechas e izquierdas. Se trata en consecuencia de no dejar que los árboles nos impidan ver lo rico, hermoso y complejo que es el inmenso bosque micro.

Estamos viviendo una hora menguada para los trabajadores en Venezuela y en particular para los trabajadores universitarios. En el día de ayer pudimos asistir a la rueda de prensa convocada en la sede de la Asociación de empleados en la UNELLEZ-VPDS, pudimos sentir una atmósfera de compañerismo, de armonía dentro de la universidad, los pocos, los poquísimos más bien que asistimos nos sentíamos como hermanos compartiendo los mendrugos en una misma mesa, olvidamos nuestras mezquinas y banales diferencias y fraternizamos, nos reímos, gozamos y salimos con tareas, con sueños; sueños que no nos debemos dejar arrebatar por la desesperanza, el desánimo, el derrotismo y el entreguismo.

Este desarrollo de la sociedad capitalista, denominada eufemísticamente la sociedad de la información y del conocimiento es un término aséptico, quirúrgico es decir premeditado para que los árboles nos impidan ver el bosque micro o sea la súper explotación del trabajador; esto no es un cliché de izquierda es una categoría de análisis de la sociedad que padecemos actualmente. Es en este contexto en que podemos entender que un trabajador universitario tenga que tener dos y tres trabajos para poder medio sobrevivir y aun así calarse unos seudo jefesuchos que te estresan en la universidad para que trabajes más de gratis en vacaciones a pesar que no te han pagado el bono ni aplanado ni apachurrado ni un carajo.

Vivimos en una sociedad donde el sujeto participa en un complejo proceso de autoexplotación, en una meta constante de lograr un rendimiento o de alcanzar una productividad que termina agobiándolo y trastornando su psique de manera peligrosa produciéndole enfermedades y hasta muchas veces la muerte. De esta manera el capital se sirve del trabajador logrando convertir la supuesta libertad individual en libertad del capital. Es así que dentro de ese vínculo de autoexplotación individual, la lucha de clases se transforma en una lucha personal, individual del sálvese quien pueda, no importa quién me lleve por delante así sea mi mismo hermano.

Es así como el trabajador de manera inconsciente, presionado por lo que cree es su deber de cumplir con el trabajo, trabaja en sus vacaciones de forma gratuita sin haber recibido su bono vacacional, proyecta su culpabilidad hacia el capital que eleva como sagrado y ante el que siempre está en deuda, renunciado con ello a toda acción libre.

Queda atrapado entre lo que quisiera tener y lo que en realidad tiene y prefiere esto último antes de rebelarse y voltear la tortilla. De esta manera, tal como lo plateó el filósofo idealista alemán George Hegel el esclavo termina identificándose con su verdugo. Por además de la fuerza bruta el Estado utiliza herramientas más sutiles para someter. De esta manera nos dice Byung-Chul Han (o Pyong-Chol Han) existen nuevas técnicas de poder del capitalismo neoliberal que van dirigidas a la esfera de la psique convirtiéndola en su mayor fuerza de producción. De esta manera se habla de la psicopolítica que no es otra cosa que el sistema de dominación prefiere utilizar antes que el poder opresor un poder seductor, inteligente, que hace que los hombres se sometan por sí mismos al entramado de dominación a través de la denominada Sociedad de la Información y el Conocimiento.

Es así como se produce La Sociedad del Cansancio, que no es otra cosa que una sociedad que tiene de trasfondo un complejo paisaje patológico de trastornos neuronales tales como depresión, trastornos por déficit de atención por hiperactividad, trastorno límite de la personalidad y el agotamiento, síndrome de Burnout (fatiga crónica e ineficacia), síndrome de desgaste ocupacional, síndrome de fatiga informativa por exceso de información entre otras. Hoy la violencia que es consustancial al sistema neoliberal ya no ataca al individuo desde el exterior, lo ataca desde lo interno, desde la psique provocándole depresión o cáncer.

Al decir de nuestro filósofo surcoreano la interiorización del mal ya no necesita ejercer la represión debido a que esta se ha interiorizado. En otras palabras, el hombre moderno se ha convertido en su propio explotador. Ahora bien, la pregunta que se plantea el filósofo es como sigue: ¿Cómo hacer frente a los nuevos males? No es fácil ya que la decisión de superar el sistema que nos induce a la depresión no es cosa que solo afecte al individuo, esto debido a que el individuo no es libre para decidir si quiere o no dejar de estar deprimido. El sistema obliga al hombre a actuar como si fuera un empresario, un competidor del otro al que solo le une la relación de competencia.

Dejemos en palabras del autor en su libro Psicopolítica: neoliberalismo y nuevas técnicas del poder, lo que he querido expresar: lo cito

Quien fracasa en la sociedad neoliberal del rendimiento se hace a sí mismo responsable y se avergüenza, en lugar de poner en duda a la sociedad o al sistema. En esto consiste la especial inteligencia del régimen neoliberal. (…) En el régimen neoliberal de la autoexplotación uno dirige la agresión hacia sí mismo. Esta autoagresividad no convierte al explotado en revolucionario, sino en depresivo.​ Fin de la cita

En un artículo aparecido en el diario español El País el 22 de septiembre del 2014 les voy a extraer unos fragmentos, que escribe nuestro filósofo: cito de nuevo

El poder estabilizador de la sociedad disciplinaria e industrial era represivo. Los propietarios de las fábricas explotaban de forma brutal a los trabajadores industriales, lo que daba lugar a protestas y resistencias. En ese sistema represivo son visibles tanto la opresión como los opresores. Hay un oponente concreto, un enemigo visible frente al que tiene sentido la resistencia.

El sistema de dominación neoliberal está estructurado de una forma totalmente distinta. El poder estabilizador del sistema ya no es represor, sino seductor, es decir, cautivador. Ya no es tan visible como en el régimen disciplinario. No hay un oponente, un enemigo que oprime la libertad ante el que fuera posible la resistencia. El neoliberalismo convierte al trabajador oprimido en empresario, en empleador de sí mismo. Hoy cada uno es un trabajador que se explota a sí mismo en su propia empresa. Cada uno es amo y esclavo en una persona. También la lucha de clases se convierte en una lucha interna consigo mismo: el que fracasa se culpa a sí mismo y se avergüenza. Uno se cuestiona a sí mismo, no a la sociedad.

No es posible explicar el neoliberalismo de un modo marxista. En el neoliberalismo no tiene lugar ni siquiera la "enajenación" respecto del trabajo. Hoy nos volcamos con euforia en el trabajo hasta el síndrome de Burnout [fatiga crónica, ineficacia]. El primer nivel del síndrome es la euforia. Síndrome de Burnout y revolución se excluyen mutuamente. Así, es un error pensar que la multitud derroca al empire parasitario e instaura la sociedad comunista. Fin de la cita.

En conclusión, solo la activación de los trabajadores en la defensa de sus legítimos derechos hará posible que los mismos sean respetados por el patrono independientemente de las maniobras del patrono y sus cómplices seudo dirigentes sindicales entreguistas y desclasados. Trabajar más no es lo que está planteado. Lo que está planteado es que el trabajo que los trabajadores universitarios tenemos se nos pague con justeza y a tiempo no pedimos más pero tampoco vamos a aceptar menos. Todos juntos a marchar este jueves. Saludos fraternos compañeros de clase.



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Isidro Camacho

Isidro Osvalinoc Camacho Manzano Docente Universitario, Profesor a dedicación exclusiva UNELLEZ-VPDS Barinas.

 osvalinoc@gmail.com

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