¡La LOTT y nuestra responsabilidad!

Después de un largo esperar por fin los trabajadores contamos ya con una Ley Orgánica del Trabajo, que indistintamente de lo que digan algunos detractores, ha logrado despertar gran interés entre la masa laboral y más allá, toda vez que la misma contempla avances importantes para las aspiraciones de los trabajadores venezolanos. Pocas veces hubo tanta movilización popular y presencia activa en respaldo a una ley como en esta oportunidad, y no podía ser de otra manera, en una Venezuela que vive momentos de gran efervescencia revolucionaria, producto del empeño y ejemplo de ese gran líder y constructor que es Chávez. 

Independientemente de los puntos de vista y diferencias, debemos reconocer el esfuerzo realizado en este trabajo de mucha gente que con diferentes posiciones y visiones, desde la Asamblea Nacional, los Sindicatos, las Federaciones y las Centrales Sindicales. Reafirmando que aun por diferentes vías y sin renunciar a criterios y opiniones propias, se pueden aunar esfuerzos en función de un objetivo común entre los revolucionarios. Si hay algo que lamentar, será que este asomo de madurez política no sea suficiente  para profundizar entre los trabajadores los alcances de esta ley; algo que tenemos que superar como una forma de incentivar la formación y la organización política que el momento histórico le está reclamando al movimiento sindical venezolano.

Creemos, que se debe insistir en esta posibilidad, pues lo otro sería una gran equivocación el pretender contentarnos con la sola promulgación de la  Ley.  Si fuera así, estaríamos dejando de lado el compromiso con los trabajadores y con la revolución a medio camino, porque lo otro en que todos debemos coincidir es que esta ley debe servir como instrumento, en primer lugar, unificador de nuestras luchas y metas por alcanzar algo que involucre a los trabajadores de todas partes, de todos los niveles y de todas las visiones. También debemos convertir esta Ley en un vehículo mediante el cual se lleve a los trabajadores la preocupación por la preparación político-ideológico, por la solidaridad entre los trabajadores del mundo y fundamentalmente, entre los latinoamericanos, a la luz del nacimiento de organismos de integración como el ALBA, ALAC, UNASUR, etc.

Tenemos el reto de hacer entender a nuestros trabajadores la importancia de que en nuestro continente los trabajadores transitemos por el mismo camino, con una misma voz y un solo objetivo: Fortalecer los procesos revolucionarios que han venido surgiendo en esta Nuestramérica y que son amenazados en forma permanente por los imperios norteamericanos y europeos. Así pues, esta Ley nos impone tareas a todos los comprometidos en esta lucha y entre las fundamentales está la de entender el compromiso de todos con el proceso revolucionario. Entender la deuda con Chávez y con la Venezuela antiimperialista y, principalmente, con las trabajadoras y trabajadores: pilar fundamental de este proceso revolucionario. Estemos conscientes que de todos depende que esta Ley no sea solo papel y tinta. Trabajemos para que se convierta en una plataforma política e ideológica y punto de partida de una poderosa herramienta para desarrollar como primer objetivo el impostergable trabajo entre la masa laboral; y así con nuestras manos y con Chávez a la cabeza, lanzarnos a la conquista del poder político y el Socialismo del Siglo XXI.

En esto todos tenemos responsabilidades de forma general. Hay otras responsabilidades específicas de las cuales hablaremos en otra oportunidad.

Mayo 2012.



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Ramón Blasco (Guameño)


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