El mal vecino

Justo cuando Latinoamérica comenzaba a emitir señales de consolidar los procesos independentistas iniciados hace dos siglos, el gobierno colombiano se arrodilla nuevamente y da su visto bueno para la instalación de cinco bases militares norteamericanas. La burda justificación que fundamenta semejante entrega de su soberanía, tiene el tono cínico que acompaña siempre la acción del depredador: la necesidad de la subsistencia frente a un enemigo que no está nada claro.

No es casual que aparezcan acusaciones, venidas de distintas partes del orbe, que aseguran que Venezuela se ha convertido en un país que trafica con la droga. Tampoco son inocentes las ridículas afirmaciones de que aquí hacen vida células del Hezbolah o Al Qaeda.

No nos extrañe que próximamente comiencen a naufragar en el Orinoco, embarcaciones que desde el Guaviare o el Meta pretendan llegar al Atlántico, con toneladas de cocaína a bordo, o que súbitamente aparezcan avionetas, con siglas venezolanas, repletas del botín del milenio, bajo la forma de polvo blanco.

Probablemente Bin Laden debe tener su cueva propia en Macanao o en la Goajira. Esto no sería importante si no fuera por el hecho de que los norteamericanos han decidido quién es terrorista en el mundo y quién es ciudadano amigo. Poco sabemos si Ahmadineyad es un hombre honesto, que lidera un país de cultura y costumbres distintas. Washington, y su títere Hollywood, se han dedicado por décadas a mostrarnos al mundo dividido entre policías y ladrones. Ellos, que han saqueado y masacrado pueblos enteros, por supuesto están anotados en la lista de los buenos, y los que no se pliegan a sus mandatos, están al otro lado, haciéndonos compañía.

Patético papelito el de Uribe, ése de continuar el entreguismo que mantiene a Colombia sumida en su particular estado de terror, sometida a un horror que no terminará nunca porque le da vida a los más grandes negocios de la historia: la guerra y el narcotráfico. Ya hicieron la prueba con Honduras y se llevaron la sorpresa de un pueblo heroico y combatiente.

El libreto nuestro lo tienen bien adelantado y lo escribieron sobre papel transparente.

Está clarito. Qué pena por ese vecino.


Mlinar2004@yahoo.es


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Mariadela Linares


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