Venezuela Bolivariana y los Estados Unidos de América ahora son vecinos del mismo patio

Cualquier persona que haya seguido la política norteamericana en los últimos meses podría llegar a la conclusión que en los Estados Unidos de América se están desarrollando cambios importantes (no profundos) en todo el sistema capitalista, tanto a nivel de la estructura como en los altos de la superestructura. Primeramente, el partido demócrata decidió aceptar las postulaciones de una dama, Hillary Clinton, y de un afroamericano, Barack Obama. Tamaña osadía, inesperada para muchos, tuvo un impacto importante, tanto a nivel de la política como a lo interno de la propia sociedad norteamericana. Se rompieron “esquemas ideológicos y culturales” que, a partir de estos tiempos históricos, ya no tienen “vuelta atrás”. Mientras que el partido republicano, elegía como su candidato, a quien podríamos calificar como el conspicuo representante del status quo de la más tradicional de las ideologías norteamericanas.

La campaña por la denominación del candidato demócrata a la Presidencia de los Estados Unidos de América, demostró que ambos candidatos, Hilary y Obama, tenían la suficiente capacidad y decisión como para “montarse en los hombros” la responsabilidad de dirigir un país que está en profunda crisis de fe, económica, de confianza, de aceptación internacional, por nombrar. El “elegido” fue el candidato “afroamericano”. Ya ello representaba, de nuevo, un profundo y serio rompimiento no solo con el status quo producto de la Historia norteamericana sino un “terremoto” en aquellos sectores que por siempre y cotidianamente se habían sentido, por propia experiencia, desplazados de los centros del poder público, social, económico y político.

Barack Obama se lanzó a la lucha política en enfrentamiento con el Poder (Mûller Rojas dixit) y el status quo: defensa, finanzas, derechas nacionales extremadamente racistas, los CEO, y las derechas internacionales representadas por los partidos populares europeos y sus acólitos latinoamericanos eurocéntricos. El candidato demócrata ha venido “madurando” a lo largo de su campaña; ha percibido las realidades sociales, económicas, ideológicas, racistas, religiosas y culturales de una sociedad tan variopinta como la norteamericana. Pero al mismo tiempo, antes de la “crisis financiera”, comenzó a conocer las “variables” de la política exterior norteamericana, a conocer que existía un mundo fuera de las fronteras ideológicas del Imperio, comenzó a percibir que significaba el peso del poder que desde la Casa Blanca apoyaba a su “contrincante” republicano; comenzó a aceptar que la sociedad norteamericana era profundamente “guerrerista” a lo externo del país pero antibélica a lo interno de la sociedad cuando le “tocaban el bolsillo”. Aceptó la importancia que, objetivamente, tienen la industria de la defensa y de la energía del Imperio que le obligaron a “repensar” ciertas frases que había osado expresar en la precampaña a la candidatura demócrata para la Presidencia.

Pero como dice Edward H. Carr en su libro ¿Qué es la Historia? cuál es el “hecho histórico” que marca el “cambio de era” (Rafael Correa dixit) que nos obliga a analizar los acontecimientos en su verdadera dimensión histórica. El “afroamericano” Obama, por razones que algunos dirían que son producto del “destino”, vio que la mano invisible de la Historia, “le daba una manita”. Estalló, en la propia cara del “camarada” George, la realidad de la economía norteamericana como ya lo había anunciado en Hong-Kong, el “gurú” Alan Greenspan. Comenzó la crisis con la abrupta caída de todo el sistema financiero norteamericano arrastrando tras de si a las finanzas de los “creyentes” europeos y asiáticos, a pesar de que Hugo Rafael Chávez Frías, con la zamarrerìa llanera, lo venía anunciando.

Con la caída de las finanzas, comenzó a emerger las crisis del sistema capitalista en su fase superimperialista con la consecuencia de la “recesión” global afectando y en proceso de afectar al mundo interconectado por la globalización. Evidente que estamos muy preocupados ya que quienes están siendo lo más afectados son las clases pobres y las clases medias. Como lo decía recientemente, cínicamente, un entrevistado en aquella televisión española que se la pasa atacando a Chávez Frías, que los “ricos” no solo no se verían afectados por la crisis financiera “en pleno desarrollo” sino que permanecerían y avanzarían como los consumidores en estos tiempos de profunda crisis global. La realidad nos está diciendo que los programas sociales en aquellos países donde no hay políticas comprometidas con todos los sectores sociales, en aquellos países que han seguido “a pies juntillas”, el modelo reaganiano-thacheriano de la “libre empresa”, los tratados de libre comercio y las aduanas abiertas a las importaciones de productos norteamericanos, la presente crisis va a “mover sus propias estructuras” socio-económicas que rigen en esos países.

Frente a esta realidad, el “afroamericano” Obama junto con el partido demócrata aprobaron un “paquete-rescate” para aquellos sectores de las finanzas y la banca norteamericana que “quebraron” al propio sistema económico reaganiano con afectación en la política imperialista norteamericana. Fue un “paquete chucuto”, incompleto e insuficiente, para salvar al sistema capitalista. Por otra parte, fue un paquete que obligó al “camarada” George a aceptar, a pesar de sus ilusas ilusiones del “libre mercado”, que el Estado manda y manda con regulaciones que permiten evitar y controlar los excesos de la “soberbia capitalista”. Pero lo importante, en nuestro análisis, es que Barack Obama junto al partido demócrata, al aprobar el plan-rescate del sector que sustenta la propia economía norteamericana, está salvando al propio sistema capitalista; entonces ¿a cuál socialismo esta adherido Barack Obama cuando el candidato republicano John MacCain y la señora Palin lo acusan de socialista e, inclusive, en ocasiones, insinuar que es comunista? ¡Por Dios! Cuanta ignorancia y supina, por cierto.

Es supremamente interesante precisar algunos “pequeños detalles”. El sistema cultural-ideológico que impera, aun hoy en día, en los Estados Unidos de América, es producto y consecuencia de la “matriz de opinión” que inculcó e incubó, en la sociedad norteamericana, el “status quo” y el Poder apoyándose en la contribución del senador Josep Raymond MacCarthy junto al contenido de aquel famoso artículo "The Sources of Soviet Conduct", publicado en Foreign Affairs, firmado por “Mister X” (George Kennan analista del Departamento de Estado). Así mismo, es el sistema político-imperialista norteamericano cuya consecuencia, de las políticas norteamericanas para Europa, post-Segunda Guerra Mundial, se expresó con el “Plan Marshall” que significó el comienzo de la dependencia europea hacia los Estados Unidos de América. Se expresó en Japón cuando decidieron sustituir al gobierno socialista japonés por los “señores de los zaibatsus y los políticos militaristas”, acción política que se decidió previo a la Guerra de Corea. Bien lo ha demostrado el intelectual Hinkelammrt cuando nos explica el desarrollo de la globalización: “…tenían que enfrentarse entre sí… [por] la lucha por la repartición del botín…con ello surgió la lucha por el poder mundial…[para] aspirar a ser el dueño total y global…” , mutatis mutandi, los Estados Unidos de América. Estas dos demostraciones nos explican las numerosas frases utilizadas durante la presente campaña política, tanto por John MacCain como por Barack Obama, sobre el necesario “resurgir” del “american dream”. El volver a ser la potencia que dirige los destinos del mundo.

Pero se deben tomar en cuenta algunas realidades. La primera, es la crisis del sistema capitalista. Para demostrarlo solo es necesario referirnos a las continuas reuniones que se vienen realizando en Europa, Estados Unidos de América y Beijing plus la futura reunión a celebrarse en Washington, post-elección electoral norteamericana, convocada por el “camarada” George, para buscar formulas para la reactivación de la “economía capitalista”, es decir, del sistema capitalista; para decirlo en palabras sencillas ¿Cuál serán los paradigmas y cómo debe implementarse e impulsarse la reingeniería de todo el sistema capitalista? Aceptémoslo, el sistema capitalista entró en profunda crisis estructural pero no está “muerto” ¡cuidado con ilusiones!.

En este marco de ideas, nos referiremos a dos propuestas: la primera es la propuesta de Chávez Frías elevada para la consideración de la OPEP para que se creara una cesta de monedas fuera del control del dólar; la segunda propuesta es la recientemente discutida por Rusia y China para utilizar al “yuan” (moneda china) y al “rublo” (moneda rusa) para su intercambio comercial. La crisis financiera ya tiene dos consecuencias aparte de las ya conocidas: el intercambio comercial entre países en este sistema capitalista se alejará de dólar como podría observarse, a futuro, en los ejemplos referidos más arriba y las futuras decisiones que, en el marco de la UNASUR, podría llegar Suramérica. La segunda consecuencia, es el evidente malestar del Presidente Sarkozy con respecto a Washington. ¿Regresamos a los tiempos de Charles De Gaulle y al “patrón oro”?

La segunda realidad es la objetiva dependencia de la economía del sistema capitalista a la energía, es decir, a aquellas materias primas que permiten que las “fabricas echen humo”. En el marco de unas políticas conservacionistas y ecológicas, es evidente, que el carbón sufrirá, en los próximos tiempos históricos, las consecuencias de su contaminación cuando se le quema para producir energía. Las restantes ofertas energéticas, excepto por el petróleo, no logran cubrir la demanda mundial necesaria para mantener funcionado el sistema capitalista y su consecuente y necesario crecimiento. Es decir, la dependencia al petróleo se mantendrá por lo menos durante los próximos años.

Dentro de esta realidad, gane quien gane las elecciones presidenciales en los Estados Unidos de América, deberá asumir su continuada dependencia a la importación de petróleo para las necesidades energéticas norteamericanas. Pero es necesario escuchar lo que han venido comunicando ambos candidatos: Obama y MacCain, sobre el tema de la dependencia a la importación de petróleo.

El “pana” MacCain ha dicho, palabras más, palabras menos junto a la dama, Sarah Palin, que cuando sea huésped de la Casa Blanca firmará una “orden ejecutiva” para mandarle a quitar a Chávez Frías hasta el I-pod con el que escucha “Florentino y el Diablo”.

El candidato demócrata, Barack Obama, político más serio, ha expresado, públicamente, sobre ir disminuyendo hasta eliminar la dependencia del petróleo proveniente del Medio Oriente; en una sola ocasión, durante el tercer debate, Obama mencionó sobre la dependencia al crudo venezolano.

Entendemos que en una campaña política se dicen “cosas”. Eliminar la dependencia del petróleo proveniente del Medio Oriente no es factible para los próximos años tomando en cuenta dos variables: la progresiva disminución de las reservas de crudo en el Medio Oriente exceptuando Arabia Saudita, Iraq e Irán; y, la dependencia de las economías de Arabia Saudita y Kuwait en el mantenimiento de tropas norteamericanas en la zona; por ejemplo, el costo para Kuwait llega al 25% de su PIB. Esta realidad compromete a la Secretaria de Defensa norteamericana y a la industria de la defensa norteamericana que, por su dispersión a lo largo y ancho del territorio norteamericano y la dependencia que la industria de la defensa ha desarrollado entre electores y elegidos para las elecciones para el Legislativo norteamericano, obliga, necesariamente, las decisiones provenientes de la Casa Blanca.

Si el sistema capitalista globalizado que funciona en los Estados Unidos de América quiere y necesita recuperarse tiene que lograr bajar los costos de las materias primas junto a los costos internos laborales bien desarrollando tecnologías de punta y/o manteniendo un alto porcentaje del desempleo lo cual contraviene los objetivos político-económicos de Barack Oama y de los líderes demócratas. En el caso de las “materias primas”, resulta más que evidente, refiriéndonos a los expresado por el intelectual Hinkelammrt más arriba, que el Poder y el “status quo” norteamericano tendrá que alcanzar acuerdos con los gobiernos del UNASUR en las condiciones que implica la frase que titula este análisis: “VENEZUELA BOLIVARIANA (léase: UNASUR) Y LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÈRICA AHORA SON VECINOS DEL MISMO PATIO”.

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Miguel Ángel del Pozo


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