EEUU a la ofensiva contra las revoluciones de la región continental americana

El “Poder” (Mûller Rojas dixit) está muy preocupado por el desarrollo histórico que está en evolución en la Región continental americana. El Gobierno de la “Casa Blanca” va de un error a una “metida de pata”. La política, tradicional, de los diferentes gobiernos de Estados Unidos de América desde aquel del “big stick” ha venido demostrando con “hechos históricos” y la correspondiente “documentación” cuál es el carácter de su “política exterior” hacia la Región. No repetiremos lo que cualquier analista político, experto en asuntos internacionales ni a políticos avezados en lides “macartistas y lampedusianas”, lo que ya conocen por lectura y/o práctica/praxis política. 

El problema radica que los “sabios” analistas norteamericanos han recibido un “baño de agua fría” con el “movimiento popular y socialista” de las muy diferentes sociedades iberoamericanas y caribeñas a favor del “segundo proceso independentista” que se viene desarrollando desde la “Caída del Muro de Berrín” (por irónico que pueda parecer y a disgusto del “profeta de la historia acabada”). Este actual proceso revolucionario, nacionalista, humanista, ecológico, socialista, feminista, anarquista, trostkista, liberal-nacionalista, comunista, de género, pequeño-burgués, de sociedades originarias, clase media, militares consientes de su rol patriótico, no salió de la nada ni comenzó “ayer”. Los movimientos de izquierda de las décadas post-guerra mundial aceptaron los “errores y fracasos”, se replegaron, analizaron y decidieron que los “movimientos sociales” post-Mayo francés tenían otro carácter. La derecha internacional obsesa con el “realismo socialista”, la “guerra de las galaxias”, la “solo-mata-gente”, los misiles, y la URSS consideró que los “movimientos sociales” en América Latina, Centroamérica y El Caribe estaban derrotados en casi su totalidad. Si es verdad que quedaban “focos revolucionarios” (según la derecha) en Nicaragua, El Salvador y Guatemala; pero el objetivo fundamental era, según Ronald Reagan, derrotar a la URSS. Mientras tanto, los revolucionarios de ayer se convertían en “orientadores de hoy”. Callado trabajo y esfuerzo que ha tenido su resultado. Mientras tanto, la “derecha internacional” no se dio cuenta o no quiso ver la realidad que se desarrollaba frente a sus ojos. ¡Too late, my dear, too late!

La Internacional Socialista y la Democracia Cristiana, preocupados por obtener el mayor número de gobiernos tanto en Europa como en “Iberoamérica”, comenzaban su giro hacia la aceptación de la “dependencia”; el llamado “neo-liberalismo”; la “globalización”; el “libre mercado”; la política de “puertas abiertas” (“open door” policy) diseñada en 1900 por el Secretario de Estado green-go, Mr John Hay; el acercarse a la IDU (“International Democrat Union”: http://www.idu.org), sin percatarse los unos y “alejándose” los otros de aquellas tesis que insistían que el “sistema capitalista” entraba en sus propias contradicciones. Por ello, cayeron en “grave crisis”. “El que camina” quedó cansado; a la ODCA, los alemanes la mandaron a Chile junto al periodo post-Pinochet; el “populismo” se impulso a la “democracia representativa”; el “sistema representativo-capitalista entró en una profunda crisis de legitimidad; los políticos del status no se dieron cuenta que significaba aquel movimiento de “democracia en la calle” y ¡perdieron el rumbo!

Los pueblos cansados comenzaron a “tomar sus propias decisiones” para sorpresa de las “derechas continentales”. El “Centro” no había entrado en preocupación por lo que se estaba desarrollando en “su Periferia”. Para la “derecha internacional” lo importante e inmediato era, después de la llamada “paz de Contadora” (en Centroamérica) y las elecciones perdidas en Nicaragua, mas por “infantilismo de izquierda” que por “nociones de Estado”, ir a la “conquista” del poder en Méjico con el PAN, lo que lograron con Fox (traducido al castellano, significa “zorro”). Las FARC estaban, según esa derecha, en proceso de declive; se habían quedado solos en la aquella realidad latinoamericana. A partir de ese momento histórico para la derecha continental e internacional, el objetivo era, en connivencia con Washington, transformar a las Fuerzas Amadas iberoamericanas y de El Caribe, en policías “controladores” del narcotráfico. Pero el “sistema capitalista” seguía su propia dinámica de “desgastes” evolutivo y natural. La propia “globalización” les iba a despertar de su “sueño fukuyamista”.

La “división internacional del trabajo” dentro de la dinámica del capitalismo imperialista globalizado les decía a los diseñadores de políticas de Washington que había que lograr la “apertura” de China. El líder post-Mao Zedong de China, Deng Xiaoping, “zorro viejo”, se percató de la oportunidad que le ofrecía el mismísimo sistema capitalista. Y dijo: “reforma y revolución” agarrados de la mano hacia la “modernización y la apertura” de China; ábranse las puertas a la inversión sin importar el “color del gato” y si “algunas moscas” entran. Para la actual fecha, la balanza comercial entre los Estados Unidos de América y la República Popular China, es, sustancialmente, a favor de los chinos. Así como Venezuela subsidió la gasolina al “norte”, así mismo, lo está haciendo China con los “bienes de consumo” masivo a la sociedad norteamericana. Pero ello traía consigo la crisis laboral en el norte y la política laboral de Clinton no alcanzaba a solucionar el desempleo: “no todo el mundo podía entrar en el sector servicios”.

Mientras tanto, crecía la economía china, se despertaba la India; la Comunidad Europea se recuperaba y Rusia superaba su “crisis del glasnot”. Crecía la competencia por la “energía”; las “materias primas”; y los “mercados”. El mundo globalizado comenzaba a “verse el ombligo”. Algo no estaba funcionando bien en el sistema capitalista; ni en las políticas imperialistas; ni en el Imperio. ¿La globalización era buena o perjudicial para el sistema de libertades capitalistas; es decir, la “libre empresa”?

Para colmo de males, las “fuerzas de los cambios profundos” en el continente “virgen” y “bendito por Dios” seguían avanzando; ya no era solamente Venezuela y Cuba sino que aparecían presidentes y presidentas que comenzaban a darse cuenta tanto de su “rol histórico americano” como de los “impulsos” de libertad que “gritaban” sus sociedades. América Latina, Centroamérica y El Caribe tenían su propio “sentir histórico” que sin negar los aportes de la “cultura Judea-cristiana” reflejada en el eurocentrismo; sin negar que los Estados Unidos de América pertenece al  continente americano, tenían y tienen una responsabilidad histórica con sus coterráneos y con la Humanidad a través de sus propuestas políticas, humanistas, económicas, sociales, ecológicas que tienen, por que sí, profundas diferencias con las nuevas tendencias pro-imperialistas que, en fecha reciente, se vieron y oyeron en la Cumbre de Lima.

¿Qué hacer? Grita el “Poder” en los Estados Unidos de América secundado por las intenciones neo-imperialistas europeas. El Imperio actuó y actúa, como siempre cuando se trata del “patio trasero”, con “violencia y mentiras” buscando lo que ha sido una práctica histórica para ellos, pre-invasiones. La “invasión militar” al Ecuador (en derecho internacional: “violación de la frontera”); la neo-tecnología, es decir, la “computadora de Reyes”; la violación del espacio aéreo venezolano; la “guerra política” usando la “guerra mediática”, todo ello “aderezado” con aquella guerrilla que iba a desaparecer después de Centroamérica, es decir, las FARC y, por supuesto, con el “negocito” de la droga de US$850 mil millones de dólares americanos que, quiérase o rechácese, lo controla, todo todito, las FARC (según el “señor Imperio”).

El “daño colateral” necesario de la muerte de Raúl Reyes, independiente de si las negociaciones para continuar logrando la liberación de todos los retenidos se paralizaban, por razones obvias, trajo, inmediatamente, la aparición de la “computadora de Reyes” con “full información” de la “ligazón” del líder de la Revolución Bolivariana y la esperanza de las sociedades del continente incluidos los afroamericanos y los sioux, apaches, el espíritu de “Toro Sentado” y otros, con las FARC y el narcotráfico. De la “guerra mediática” se ha pasado a la “guerra sicológica” con el sobrevuelo de un avión-espía. Toda una línea de acción.

¿Qué dicen en los Estados Unidos los “expertos”? El muy importante think tank: Council of Foreign Relations, en su página web, ha publicado un análisis sobre Venezuela y las FARC, titulado: “Linking Venezuela and the FARC”, escrito por Stephanie Hanson, del 21 de mayo, 2008: http://www.cfr.org.

Permítansenos tratar de ser lo más exacto posible en la traducción libre del texto. La autora dice que: “…  Roughly two months after Colombian forces crossed into Ecuador to kill a FARC guerilla leader, INTERPOL certified the authenticity of eight FARC laptops seized by the Colombian government…” (“…Apenas dos meses después que fuerzas colombianas cruzaran dentro de Ecuador para matar a un líder guerrillero de las FARC, INTERPOL certifica la autenticidad de ocho (8) laptops capturadas por el Gobierno colombiano…”) Continua la “analista”: “…The finding strengthened Bogota's claims of a link between Venezuela and the FARC guerilla group…” (“…lo encontrado refuerza los reclamos de Bogotá de una relación entre Venezuela y el grupo guerrillero de las FARC…”) Sigue con su “tendenciosa” demostración: “…If substantiated, these reports could deal a serious blow to regional security and further undermine U.S. relations with oil-rich Venezuela…” (“…Si se sustenta [tal relación entre Venezuela y las FARC], estos informes podrían asestar un serio golpe a la seguridad regional y deteriorar más las relaciones de Estados Unidos [de América] con la rica [nación] petrolera [de] Venezuela…”) Según la opinión, referida en el artículo, de Adam Isacson, director del programa “Colombia” del Centro de Político Internacional quien comenta que “…if the allegations are proven true, Venezuela will almost certainly be added to the U.S. State Department's list of state sponsors of terror, and that Colombia could seek sanctions against it through the UN Security Council…” (“…si las alegatos son verdaderamente demostrados, Venezuela muy posiblemente será agregada a la lista del Departamento de Estado de los estados que apadrinan el terrorismo y que Colombia podría solicitar sanciones contra [Venezuela] al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas…”)

Mas grave es que se reconoce que la “inteligencia” de los Estados Unidos de América están revisando los documentos que, supuestamente, contenían la computadora aseverando al Wall Street Journal que “…la comunidad internacional está de acuerdo con la veracidad de los documentos encontrados en la computadora…”.

En ese mismo orden de ideas, un vocero de los legisladores republicanos ha solicitado que se agregue a Venezuela en la lista como uno de los países que apadrinan el terrorismo. Una editorial del Washington Post sugiere que los Estados Unidos de América imponga sanciones específicas a los que estén implicados en la evidencia que contiene la laptop.; evidentemente, se refiere a Venezuela. También se oyen voces que llaman a la prudencia basándose en un informe del Comité de Relaciones Exteriores del Senado norteamericano donde se sopesan las consecuencias que dichas sanciones podrían tener en el mercado global petrolero.

Las realidades políticas actuales que se están desarrollando en la nación del norte (léase, Estados Unidos de América) dejan ver una serie, muy importante, de contradicciones hacia lo interno del propio Poder (Mûller Rojas dixit) si tomamos en cuenta que en noviembre se elige un nuevo Presidente; que el control del Congreso norteamericano por los demócratas avizoran que a pesar de la extradición de los “paracos”, no cederán a la aprobación del TLC con Colombia solicitada por Bush, hijo; que la presencia objetiva de la industria petrolera venezolana en el “dia-a-dia” energético norteamericano, podría obligar al Poder a buscar vías de negociación con Venezuela y su Revolución Bolivariana; claro, ello implicaría, de entrada, que el Poder tendría que aceptar las nuevas realidades en desarrollo que se están sucediendo en el continente americano. También aceptar la competencia objetiva mundial de petróleo, materias primas, alimentos, agua, por citar, de la Comunidad Europea, China, la India en desarrollo, el crecimiento de la influencia de Rusia en el sistema internacional, los mercados consumistas. La crisis estructural del sistema financiero norteamericano con incidencias a nivel mundial. En última instancia, la crisis mundial del “estadio actual de desarrollo del capitalismo”. ¿Entienden los gobiernos que significa, verdaderamente, el socialismo? 

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Miguel Ángel del Pozo


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