“Seguridad Energética e Intervención Humanitaria”; nuevos conceptos geoestratégicos del imperialismo

EEUU enjuiciará a Estados que se unan a la Opep-gas

El Comité del Senado de los EE.UU de Asuntos Jurídicos, con votación unánime ha aprobado el proyecto de ley que prohíbe a los Estados extranjeros, crear organizaciones tipo carteles de petróleo y de gas semejantes a la ОPEP. “La Ley permite a las administraciones de los EEUU, en la persona del Fiscal General perseguir judicialmente a los gobiernos de tales Estados”.

Si el Congreso en pleno adopta el proyecto de ley y lo firma el presidente George W. Bush, el Estado que participe en un cartel u otras acciones colectivas en la esfera del petróleo o del gas, podría ser enjuiciado por cualquier tribunal en territorio de los EEUU, y en concordancia con “las leyes americanas antimonopolios”. ¿Extraterritorialidad de la ley?, ¿una patada a la comunidad internacional? ¿Y la soberanía de los pueblos? ¿Una guerra preventiva energética?

Esto implica que cualquier acuerdo en la esfera energética, indeseable a los intereses de Washington, se considerará ilegal. Vale decir, que esos jefes de Estado de los países petroleros pueden ser arrestados, sus cuentas en los bancos americanos pueden ser congeladas por la decisión de un tribunal. En caso extremo, será posible atacar y bombardear —también por la decisión del tribunal.

Este proyecto de ley presentado en el senado demuestra algunos rasgos interesantes de analizar de la elite norteamericana. En primer lugar, la clase política de ese país ha perdido definitivamente el sentido de la realidad, independientemente de ser republicano o demócrata. Pues, los demócratas que hoy exigen la salida de Irak, fueron los que apoyan a Bush a que tome acciones bélicas contra Irán por el tema del enriquecimiento de uranio.

En segundo lugar, todas las esperanzas por aquello de que “se irá Bush, se hará fácil trabajar con Washington”, son sin fundamento. Si en la Casa Blanca se estableciera un gobierno demócrata, sería aún peor. Tenemos que recordar el papel principal que éstos jugaron en el proyecto de ley anti-OPEP. Para los demócratas, la soberanía es anacronismo. Ellos han inventado el término “la intervención humanitaria”; es decir, la invasión militar en nombre de la lucha por “los derechos de la persona”. Para ellos la democracia, los derechos de la persona y la economía de mercado son los términos que están por encima de cualquier Estado, entonces es necesario “defenderlos” en cualquier punto del globo terrestre, independientemente de las fronteras y los territorios.

El nacimiento de la OPEP-Gas

Como es conocido, hace poco los países productores de gas han llegado a un pre-acuerdo en la creación del así llamado “OPEP del Gas”. Está previsto que la organización de los exportadores mundiales del gas será instituida probablemente en la capital de Qatar, Doha. Sus fundadores pueden ser Rusia, Irán, Qatar, Venezuela y Argelia. A esta organización pueden juntarse Trinidad y Tobago, Nigeria, Omán, Emiratos Árabes Unidos, Brunei, Malasia e Indonesia. Pero los partidarios más activos de la creación del análogo de la OPEP, son Irán y Venezuela. Sin embargo, el presidente Putin ha declarado que los exportadores de gas “deben coordinar las acciones”, dejando ver su inclinación hacia el proyecto.

El líder espiritual de Irán el Ayatollah Ali Hamenei, en enero de 2007, invitó a Rusia a crear la organización mundial de los países-exportadores de gas. De hecho, después del discurso del presidente de Rusia, Vladimir Putin en Munich, que no ha gustado a Washington, las relaciones ruso-americanas han cambiado considerablemente, tornándose muy frías. Los EE.UU. ahora no pierden oportunidad para criticar a Rusia por la orientación que dan en lo interno y a su política exterior. Además de otros temas controversiales —como el energético—, el escudo antimisilístico que EE.UU quiere instalar en la zona de influencia de la Federación de Rusia, han hecho que las relaciones de Washington y Moscú se confronten en muchas direcciones.

Se prevé, que en la conferencia de exportadores de gas de Qatar (GECF), el Ministro de la industria y la energética de Rusia, Víctor Jristenko, introduzca el capítulo de “Gazprom” Aleksey Millar. Todo avizora que esta organización que antes no tenía influencia alguna en la comunidad internacional, ahora pueda dar un giro interesante, que por supuesto no es bien vista por la elite estadounidense.

La reacción más agria ha surgido desde el Congreso, en boca de la vocera republicana en la Cámara de los Representantes, para asuntos extranjeros, Ileana Ros, quien envió una carta a la Secretaria de Estado, Condolezza Rice, expresando que la “OPEP de gas” es una creación intencionada a convertirse en una organización global para la extorsión. Inclusive, la representante Ros, en su escrito pide a Condolezza Rice informar a su contraparte rusa, que la participación de Moscú en el cartel del gas será percibido por los EE.UU como “un paso hostil”. Por lo que sugiere aplicar a Rusia “las medidas de la influencia”.

La administración de George W. Bush, emprenderá todos los esfuerzos por el fracaso de la creación de la “OPEP de gas”, en lo que ellos ven solamente, una amenaza a los intereses energéticos, políticos y económicos.

Vale la pena preguntarse, ¿por qué los EE.UU están tan recelosos a esta idea? La respuesta es sencilla: el petróleo. Es que la dependencia de los EE.UU del petróleo importado se considera en Washington, un problema vital para la seguridad nacional y la prioridad en la esfera económica. Como es conocido, la economía americana dependerá todavía de las entregas del petróleo extranjero, por lo menos 25-50 años, antes de la aparición a escala industrial de un combustible natural alternativo, y los estadounidenses consumen sesenta veces más de lo que producen.

Según las apreciaciones de los expertos del Ministerio de los Asuntos Interiores de los EE.UU, hechas en el año 2000, las reservas de petróleo en el golfo de México pueden llegar a 56.000 millones de barriles. Si estas estimaciones son correctas, este petróleo puede abastecer las necesidades de la economía norteamericana por 75 años. Sin embargo, los trabajos de extracción en profundidad demandarán grandes dificultades financieras, toma de decisiones muy complicadas y tecnologías muy costosas.

Finalmente, ahora se ha añadido el término “seguridad energética”. Y resulta claro, por qué es inaceptable una “OPEP del gas” para los Estados Unidos. Mientras que cuando había solamente una OPEP de petróleo, los norteamericanos sufrían, aun cuando tienen gran influencia sobre Kuwait y Arabia Saudita. Pero con una ОPEP de gas, con jugadores principales como Rusia, Venezuela e Irán, sobre los que EE.UU no tiene una influencia seria, se perfilan grandes y graves problemas. Es decir, la “OPEP de gas” tiene la posibilidad de crear las alianzas de larga duración energéticas con los consumidores grandes del gas —la Unión Europea, Japón, Corea—, y los mismos EE.UU dependerían cada vez más de las entregas extranjeras de gas licuado natural. Como resultado, tan pronto como sobre el horizonte ha aparecido la amenaza de la aparición del cartel de los países productores del gas, los EE.UU han decidido responder con este amenazante-aberrante proyecto de ley.

*Presidente del Frente Cívico Militar Bolivariano

unidadcivicomilitar@cantv.net



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Tcnel. Héctor Herrera Jiménez*


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