Recomendaciones iniciales a Delcy Rodríguez

Estimada presidente Delcy Rodríguez: Te escribo para hacerte saber mi opinión sobre algunas acciones iniciales de tu gobierno, que considero importantes se comiencen a ejecutar, para beneficio del proceso iniciado con tu designación como encargada de la Presidencia de la República. Sólo pretendo ser útil en esta difícil coyuntura, en función de los más elevados intereses de nuestra nación.

Pienso que se debería abrir nuevamente en Venezuela, la oficina del Alto Comisionado para los DDHH de la ONU, con el propósito de hacerle seguimiento objetivo a las condiciones de los presos políticos en Venezuela, al acatamiento del debido proceso judicial y al respeto de sus DDHH, así como a la certificación de las excarcelaciones y liberaciones que se produzcan, y así evitar que se diseminen rumores y falsedades que creen confusiones en la población.

La creación de comisiones plurales, que incluya a opositores e independientes democráticos serios y preparados, para el estudio de diferentes situaciones y problemas y presentación de proposiciones sobre la materia, es muy deseable, pero no debe caerse en la tentación de integrarlas mayoritariamente con funcionarios gubernamentales, ni de quitarles su autonomía y ponerlas a depender del gobierno, pues eso afectaría la imparcialidad requerida y la credibilidad de la gente.

Debes hacer lo imposible por que tu gestión sea realmente el gobierno de todos los venezolanos y no sólo de los de tu parcialidad política, pues sólo así se logrará una base sólida que lo sostenga, distinta del uso de la fuerza, que no es aceptable y no da resultados. Se debe entender que la victoria que se quiere, el "venceremos", no es de la "revolución bolivariana", ni de ninguna otra fracción política, sino de la nación venezolana, su independencia, su soberanía, su democracia y su desarrollo.

Es legítimo que todos los partidos políticos venezolanos tengan sus héroes, su ideología, sus valores, pero éstos no son necesariamente los del resto de la nación venezolana. Los de ésta han llegado a tener el consenso de casi todos, luego de centurias de luchas, desempeños y vida republicana. Todos reconocemos quién es el Libertador, quiénes son nuestros próceres, nuestros ilustres y cuáles nuestros símbolos patrios y fechas patrias. No es lógico ni prudente tratar de seguir imponiendo los valores de una parcialidad política al resto del país.

Entiendo perfectamente que un cambio político de esta naturaleza no sea fácil de ser aceptado por todos. Muchos de quienes añoran el pasado adeco copeyano, quisieran que figuras como Rómulo Betancourt o Rafael Caldera estuvieran entre nuestros ilustres reconocidos, pero ese deseo no puede serle impuesto a la sociedad, como tampoco puede imponérsele la figura de Hugo Chávez. Todos estos hombres, pese a haber fallecido, todavía están muy presentes en nuestra política cotidiana, en la diatriba presente, por lo que deberán esperar a estar sólo en nuestra historia, para ver si reúnen el consenso necesario.

Ayudaría enormemente a la estabilización del gobierno actual, así como a su imagen democrática internacional, la incorporación de personas serias, preparadas y responsables, de la oposición o independientes, en funciones de gobierno en la Contraloría General de la República, la Defensoría del Pueblo, en algunos ministerios, como el de Educación Universitaria, y en las presidencias de las comisiones de la Asamblea Nacional. Cambios similares deberían realizarse en las alcaldías y las gobernaciones.

Se debería iniciar el proceso de rescate salarial y de las pensiones, mediante la eliminación de la política de bonificación del salario, presente desde hace ya varios años. A tal efecto, los bonos que se otorgaban permanentemente deberían ser incorporados en el salario de todos los trabajadores activos y pensionados, y se debería añadir un primer incremento salarial sustancial, de acuerdo a las posibilidades financieras del gobierno.

Deberías informar permanentemente de todo lo actuado por tu gobierno y de los resultados obtenidos, en la forma responsable y seria que te caracteriza, evitando la alharaca politiquera de funcionarios gubernamentales acostumbrados a ese tipo de nociva conducta.

En la misma forma discreta y respetuosa, deberías aclararle a todo el país, cuando algún grupo o personalidad política, ejerciendo su derecho, critique las decisiones del gobierno y éste no esté de acuerdo con las críticas. Y también, de manera prudente pero firme, debes contestar argumentadamente y denunciar las agresiones irrespetuosas, las mentiras y las calumnias, de quienes no han abandonado la conducta de la manipulación politiquera ruin.



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Luis Fuenmayor Toro

Médico-Cirujano, Ph. D., Ex-rector y Profesor Titular de la UCV, Investigador en Neuroquímica, Neurofisiología, Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología. Luchador político.

 lft3003@yahoo.com      @LFuenmayorToro

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