El mundo está en deuda con Venezuela

El presidente interino de EE.UU., Joe Biden, sitúa de nuevo a Venezuela como amenaza a la seguridad de la nación estadounidense, promulgada por Barack Obama en el año 2015. El aviso adjunto indica que la emergencia nacional declarada en el Decreto Ejecutivo 13.692 del 08/03/2015 continuará vigente después del 08 de marzo de 2021, bajo el argumento de que la situación en Venezuela continúa representando una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional y la política exterior del imperio. Cualquier presidente de los EE.UU. representa las fuerzas del poder oscuro, a estos efectos Biden está dando muestras de las amenazas por venir por parte del imperio contra la tierra de los bolivarianos. Las amenazas del imperio son en forma individual y colectiva, contra cualquier país que haga tratados o convenios internacionales con Venezuela, con cualquier empresa, organización, fundación que pretenda o establezca relaciones comerciales o humanitarias con el país, bajo la excusa de la lucha contra el terrorismo, invasiones, violencia, atrocidades generalizadas, tráfico de drogas, por "la erosión de las garantías de los DDHH, persecución a políticos, el uso de la violencia", entre otros argumentos hipócritas, ya que lo que le interesa a EEUU es el petróleo. Toda Venezuela está hoy amenazada, ya que en la sección 6, literal D de esa ley, se considera al Gobierno de Venezuela "cualquier subdivisión política, ente u organismo y cualquier persona que posea o controle o que actúe en nombre de éste". En este sentido, como los venezolanos formamos parte de este territorio, la amenaza es contra todos los compatriotas de esta tierra y no solo contra sus funcionarios. Los países del continente, excepto Cuba, Bolivia, Nicaragua, algunas organizaciones socialistas, han dado muestras de solidaridad hacia su hermano país. Es el momento de demostrar que se está con el enemigo o se está con la patria, se está con la tierra del gigante Bolívar y los demás libertadores que salieron de esta tierra a liberar otras naciones de la esclavitud o se está con el enemigo del mundo; se está con la Venezuela solidaria con los pueblos del mundo o se está con el imperio invasor y esclavista.

El mundo está en deuda con Venezuela desde que "nos descubrió" el navegante ladrón Cristóbal Colón cuando vino a la tierra prometida a saquear a nuestra patria; a adoctrinar a nuestros indígenas con la biblia; a imponerle la cruz que durante años el imperio español usó para matar a quienes no se convirtieran; a violar, a esclavizar y a poner en venta a nuestros hermanos indígenas, a los de piel oscura y a mulatos. Europa está en deuda con Venezuela y no tenemos nada qué agradecer a quienes desde durante siglos nos saquearon y hoy todavía sigue siendo una práctica de este continente creerse los reyezuelos que pueden venir a subyugarnos. Sabemos lo que somos y la razón de lo que buscan, desde Cristóbal Colón. Si usted hermano aún lo duda lo invito a leer "La Reina de Sabá" de Amilcar Briceño. Los hermanos "cultos europeos" nos piden un gobierno democrático cuando ellos viven a merced de lo que saquearon a estas tierras, especialmente a Venezuela, dependen de una esclavitud monárquica, explotadora, comercializan con los seres humanos especialmente los inmigrantes. Podemos nosotros reclamar los pagos, los intereses y la indemnización por daños y perjuicios de lo que se llevaron, quiero decir de lo que le prestamos porque aun esa deuda está vigente. Solamente entre el año 1503 y 1660 llegaron a San Lucas de Barrameda 185mil kilos de oro y 16MM de kilos de plata provenientes de América, destinados para el desarrollo de Europa. Quiere decir que "la culta Europa" es culta y desarrollada gracias a nosotros. Su desarrollo bárbaro que han hecho también a costa de apoyar guerras, sanciones, invasiones, será saldada según la sabia Ley del Kybalion. Dos siglos después el libertador, Simón Bolívar, libera la mayoría de los países de este continente del yugo español. Los gobiernos de los países andinos como Ecuador, Perú y Colombia hoy le dan la espalda a Venezuela, cuando fueron nuestros libertadores que cruzaron los Andes para liberarlos, mucha sangre nuestra quedó derramada en esas tierras para liberar a los faltos de voluntad para luchar por su independencia; se les dio libertad, identidad y autonomía de pueblo soberano. Venezuela ha estado presente dando ayuda humanitaria a estos países durante los terremotos, estableciendo convenios energéticos y petroleros; Venezuela acogió a estos hermanos, así como a muchos europeos, que huían de la dictadura, de las guerras, del paramilitarismo, del narcotráfico y de los asesinatos cometidos contra comunidades indígenas; a todos se les dio un trato humanista, no se les consideró como extranjeros. Es probable que algunos fueran víctimas de xenofobia, pero nada comparable con lo que hoy viven nuestros hermanos venezolanos en otras tierras, producto del odio que han inculcado los grandes medios de comunicación y el imperio contra el país.

Venezuela es considerada hoy una amenaza, porque hemos declarado una lucha contra éstos que pretenden dictar sus recetas de sometimiento al imperio; resistiendo el camino hacia la emancipación, bajo el sistema que queremos elegir, con los gobernantes que decida la mayoría del pueblo, porque aún estamos en deuda con Bolívar y con Chávez de terminar con la colonización del imperio. Este pensamiento visionario, solidario y libertario, demuestra la consciencia sobre la necesidad de emanciparnos y de constituir la Patria Grande. Esta nueva forma de dependencia neocolonial que nos quieren imponer los europeos y el gobierno del ilegítimo de Biden, que cuenta con el apoyo de la ultraderecha venezolana y de los países subyugados —que se resisten a ser libres—, viene a fomentar la desunión, la competencia entre hermanos para hacerse en nuestro territorio, la dependencia económica hacia estos países para poder imponerles las recetas del salvaje capital y el desequilibrio universal como una forma de gobernar de los controladores, ya que siguen siendo los países neoliberales los que determinan el control y la forma de vida de nuestros pueblos. No obstante, la gratitud hacia algo, hacia alguien, o hacia un país, demuestra el grado de consciencia humanista que pueda tener una persona, un gobierno, o un país. La ingratitud es una manifestación de indiferencia y de desprecio; es un egocentrismo exagerado que hace olvidar a quienes se beneficiaron, que en algún momento determinado le ayudaron. Su origen se deriva de la actitud arrogante, de rencor o de envidia, de imposición, que en este caso tienen contra Venezuela. Cualquiera sea la causa, según la Ley del Kybalión, nada es inmóvil, todo se mueve, todo vibra y no hay causa sin efecto. Todo lo que haces se te regresa, es mejor hacer el bien sin esperar nada a cambio, porque la vida es sabia y regresa lo que hacemos en la manera que menos lo esperamos. Desde el punto de vista espiritual, las actitudes de gratitud puede transformar lo que tenemos en algo extraordinario, sus efectos pueden ayudar a cambiar al mundo. Venezuela ha sido y es ejemplo de solidaridad para los pueblos del mundo por una razón trascendental que tiene que ver con un programa de expansión para la humanidad.



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Esmeralda García Ramírez

Licenciada en Administración Articulista

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