Donald trump, Nicolás Maduro Moros, Golpe de Estado en Venezuela

Para comprender el segundo intento de golpe de estado contra la Revolución Bolivariana, es obligante, previamente, exponer algunas ideas en referencia geopolítica. Los Estados Unidos de América impulsa con objetividad imperial su política imperialista que tiene un comienzo con la terminación de la 2da. Guerra Mundial alcanzado su "conclusión" como primera etapa cuando Ronald Reagan es juramentado como Presidente del país del norte del continente americano. No debemos dejar en el tintero aquella propuesta y aceptación de la política global-capitalista de la "Open Door Policy". El periodo "Ronald Reagan" concluye, en su extensión y diferentes etapas, con el gobierno de Barack Husseim Obama cuando expone sus dos tesis: la primera en Trinidad y Tobago cuando propuso "…no mirar el pasado de la Historia…"; la segunda tesis es cuando aprobó aquella resolución, como Política de Estado, declarando a Venezuela como un "exquisito peligro para la sociedad norteamericana" (nuestra interpretación). Es con el gobierno actual presidido por el señor Donald Trump que comienza lo que consideramos como la "etapa crucial" del imperio norteamericano y de su neo-política-imperialista.

Caben varias inquietudes, a saber. En primer lugar, la Política estadounidense recobra lo fundamental de la base fundamental de la doctrina de los Padres Fundadores. En segundo lugar, se refuerza la preeminencia (presencia en el Poder) del estamento militar en toda su significación. En tercer lugar, se propone una "new policy" sustentada en una agresividad financiero-económica y comercial global confrontando, en lo fundamental, a China y Rusia no tanto para "debilitar" a sus contra-expuesto enemigos geopolíticos y geo-estratégicos como consolidar "su patio trasero". En cuarto lugar, propone "un muro" con diferentes significados importantes siendo el más importante no permitir el continuo éxodo en entrada de sociedades hispano-parlantes en las sociedades y economías norteamericanas sustentando esa política en dos variables: delincuencia y tráfico de drogas.

En ese juego de ajedrez, los Estados Unidos de América, el Poder en su complejidad profunda, asume dos variables: la primera es la "profunda crisis interna" de la sociedad estadounidense (consumo de opiáceos, heroína, fármacos, suicidios, mendigos, pobreza extrema, etc.). La segunda variable es referida a su profunda contradicción e incapacidad de controlar la "nueva realidad geopolítica mundial" cuando la presencia objetiva de China en permanente crecimiento y el triunfo de Vladimir Putin de alcanzar la profundad reingeniería de la obligante "rusificación" político-cultural de la Federación Rusa. Ello ha significado la degradación paulatina de la unipolaridad al tener que aceptar las presencias de esos dos factores reales, China y Rusia, en las decisiones geopolíticas en la globalidad de las Relaciones Internacionales.

Esa realidad inmediata anterior contiene, a su vez, diferentes realidades a considerar que se encuentran íntimamente relacionadas con la geografía mundial lo que ha obligado a Washington a asumir esa nueva realidad y diseñar una nueva política que le permita, en el marco de las contradicciones, mantener niveles importantes como imperio en ese nuevo tablero de ajedrez. Es decir, lo sistémico capitalista norteamericano ha entrado en una grave crisis sobre la realidad de la "nueva división del trabajo internacional" y sus consecuencias. Es decir, la importancia de la presencia de Rusia en los países de la Comunidad Europea es innegable, inevitable y objetiva en el mediano plazo sustentada esa nueva realidad bilateral en las relaciones Rusia-Comunidad-Europea en la energía (petróleo y gas) con un importante impacto en "lo militar-estratégico" cuando las comunidades comunitarias adolecen de una ideología tradicional (social-demócrata, socialista, demócrata-cristiana), con la aparición de movimientos político-ideológico-populistas de extrema-derecha y sólidas debilidades en lo sistémico-capitalista cuando las decisiones apuntan hacia el "liberalismo-renovado" con sus objetivas consecuencias sociales y económicas.

Por otro lado, la República Popular China ha alcanzado su objetivo propuesto por Deng Xiaoping de convertirse en una "potencia-regional" en todo el continente asiático. En ese continuo pensamiento, China ha ido desarrollando una neo-política-histórica de relaciones bilaterales asentando variables históricas en lo real-naval y, en consecuencia, en lo relativo a los mares históricos chinos (Mar del Sur de China y Mar Oriental de China). Es decir, los movimientos geo-estratégicos tanto de China como de Rusia han dibujado una nueva realidad geopolítica mundial.

Cierto que esa nueva realidad, obligatoriamente, ha dividido el escenario internacional (tablero de ajedrez) en tres grandes zonas geo-estratégicas, a saber: un continente europeo con una fuerte y sólida influencia de Rusia. En segundo lugar, un continente asiático también con una sólida influencia de China. La tercera, obviamente, la expresión real en el continente americano.

Esta realidad, en el plano energético, asoma realidades a considerar. Rusia junto con los países de la región del Mar Caspio han asumido la política de expandir sus exportaciones de crudo y gas tanto hacia la Comunidad Europea como hacia el oriente del continente asiático (China, Corea, Japón, Taiwan, Vietnam, Australia, Nueva Zelandia, etc. La India, por su cercanía se puede proveer crudo desde las fuentes arábigas). En tercer lugar, el continente americano cuyos proveedores de energía, fundamentalmente, son Venezuela y Bolivia.

Desde lo militar el tablero de ajedrez nos conversa con relación a las nuevas realidades geopolíticas actuales. Es demostrable que el gobierno del Presidente Donald Trump, después de las "guerras en Medio Oriente, Afganistán y norte de África", ha alcanzado una praxis militar importante. En ese marco de referencia, la OTAN junto con el estamento militar norteamericano viene actuando en permanentes ejercicios militares en las regiones de la Europa Oriental (ex-países socialista, fundamentalmente, Polonia y Ucrania), el Mar Báltico y las zonas heladas del norte de Europa y, actualmente, militarizando Alaska. En lo referente a la región de Asia, los Estados Unidos de América está tratando de alcanzar acuerdos con el gobierno de la India sobre la base del "enemigo-China", consolidando su presencia en el norte de Australia, supliendo militarmente al Gobierno de China en Taiwan, Okinawa (Japón), Singapur y Vietnam, y tratando que los acercamientos entre ambas Coreas sean con el menor daño desde "lo militar".

Esa realidad militar debe observarse con objetiva realidad. Los Estados Unidos de América se encuentran bañados por dos océanos: Atlántico y Pacífico. Las distancias en millas náuticas desde la costa oriental norteamericana hasta las costas occidentales de Europa, según las experiencias históricas de la 2da. Guerra Mundial, en lo naval, demuestran sus limitaciones reales; mientras que las distancias desde la costa occidental estadounidense sobre las aguas del Pacífico hacia países "socios y aliados" de los Estados Unidos son extremadamente extensas e imposibles de acortar inclusive considerando las realidades de Hawái y Okinawa. Es decir, objetivamente, esas realidades expresan importantes debilidades geo-estratégicas en una guerra global en todas sus variables (a menos que se exprese con la utilización de lo nuclear), frente a las realidades in situ de "lo militar" de Rusia y China incluso considerando las participaciones de los gobiernos de la Comunidad Europea y sus sociedades (Rosa Luxemburg y analizando en profundidad lo significado del Brexit) y la participación de "lo militar" de la India.

En esa realidad geopolítica y geo-estratégica, se expresan objetivas realidades para el imperio norteamericano y su política imperialista. Es decir, Washington se encuentra en la necesidad, obligadamente, de resolver y consolidar sus debilidades objetivas en "lo militar" y en el marco de una "nueva geopolítica" basada en la reingeniería de la "nueva Doctrina Monroe".

Es decir, sustentándonos sobre las realidades históricas, "hechos históricos", desde las expansiones estadounidenses sobre el continente americano desde la implementación en su praxis de la "Doctrina Monroe" desde el siglo XIX, en el marco de aquella política de "América para los americanos", considerando que "América" son los Estados Unidos de América en su aspirada geografía total-continental-americana, vista esa nueva realidad geopolítica arriba en descripción, es imperativo para los Estados Unidos de América bajo la dirección de Donald Trump y sus acólitos, Secretario de Estado, Mike Pompeo y Jefe de Seguridad Nacional, John Bolton, controlar en toda su continentalidad americana a todos los países y sus gobiernos al sur del río Bravo y al sur de la península de la Florida como "frente militar obligado" geo-estratégico con el objetivo imperativo de confrontar las debilidades objetivas de Rusia y China.

Hasta la presente fecha (enero, 2019) los EEUU de América, objetivamente, han logrado alcanzar el control de alrededor de un 85% de ese objetivo geopolítico (Grupo de Lima, OEA, países de la Commonwealth, Canadá, países Centroamericanos junto con el apoyo militar de Gran Bretaña), mientras que otros cuatro muy importantes países, por diferentes realidades, México actual, Bolivia de Evo Morales, Venezuela bajo la Presidencia de Nicolás Maduro Moros, Cuba bajo la batuta de Díaz-Canel y Raúl Castro, se encuentran enfrentados a esa "neo-geopolítica y neo-geo-estrategia" del Imperio norteamericano.

En ese marco referente, en relación con Venezuela, los Estados Unidos de América han procedido a confrontar a la Revolución Bolivariana en dos momentos históricos. El primero durante el proceso del "Golpe de Abril" (2002) contra el Presidente Comandante Hugo Rafael Chávez Frías que se extendió hasta el denominado "Paro Petrolero". El segundo momento es el actual en curso contra el Presidente constitucional Nicolás Maduro Moros.

En un somero análisis de ambos golpes se presentan importantes realidades. El escenario del primer "golpe de Abril", a pesar de los acuerdos precedentes al proceso conclusivo del golpe mismo, es decir, a la "unidad de criterios y acuerdos" de las partes, social-demócratas y social-cristianos, en Miraflores se instaló el "grupo social-cristiano" bajo la conducción en acuerdos de España de José María Aznar y la ODCA (Chile) apartando a la social-democracia y debilitando las posiciones políticas, en el marco de las negociaciones que se irían desarrollando entre Pedro Carmona Estanga y los Embajadores de España y los EEUU de América, al representante de Washington en las mismas negociaciones.

Esta realidad, en el marco del actual proceso del desarrollo del "golpe de estado", observamos que ha sido Washington quien ha controlado el "Golpe en su totalidad" cuando se conocen ya las presiones provenientes desde Washington y desde Bogotá junto con la anuencia de Voluntad Popular y Leopoldo López junto con María Corina Machado, ambos adscritos a los intereses de Washington sobre los intereses de Madrid y Berlín. Es decir, la social-democracia ha triunfado sobre el social-cristianismo y democracia-cristiana y la ODCA.

En ese marco de ideas, es evidente que Washington no va a permitir mucho menos negociar con la democracia-cristiana, el social-cristianismo y la ODCA (Chile), a pesar de la suma de "ciertos intereses comunes" cuando consideramos la realidad geopolítica y geo-estratégica que hemos venido desarrollando a lo largo del presente texto. Ello significa la importancia actual de Leopoldo López como dirigente fundamental a futuro en caso que triunfare el "semi-golpe" (Medvedev) quien desplazaría al señor Guaidó como "príncipe en transición" al considerar que para Washington "su hombre" es Leopoldo López formado en la Escuela John F. Kennedy de la Universidad de Harvard.

En ese orden de ideas, en caso hipotético y negado del triunfo del actual golpe de estado en desarrollo, la democracia-cristiana y el social-cristianismo quedarían en grave y profunda desventaja que afectarían, seria y realmente, las inversiones financiero-económicas de España como también disminuiría la básica e importante presencia del Vaticano en las comunidades católicas latinoamericanas para ser desplazadas por el "fundamentalismo cristiano-protestante anglicano" norteamericano (Vladimir Acosta) y a pesar de la presencia de S.S. Francisco en Panamá en el Congreso Mundial de las Juventudes, congreso no controlado por los jesuitas.

Es decir, en conclusión, para los Estados Unidos de América es fundamental el derrocamiento del Presidente constitucional Nicolás Maduro Moros, combatir a fondo (perseguir, asesinar, desaparecer, etc.) a los miembros adscritos al "pensamiento bolivariano y chavista" incluidos todo el sector militar nacionalista, bolivariano y chavista venezolano, privatizar todo, absolutamente todo, rebajar sueldos y salarios, eliminar las misiones; es decir, convertir a Venezuela en una neo-colonia destruyendo o intentando destruir su Historia Patria.

UNIDAD, LUCHA BATALLA, VICTORIA.

delpozo14@gmail.com




 



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Miguel Ángel Del Pozo


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