¡Por fin!

La OEA, la nefasta OEA ¿Para que sirve la OEA? ¿Existe algún país, o peor aún, existe algún pueblo de este continente que haya sacado algún beneficio del formar parte de LA OEA?

Ni siquiera en los procesos de paz que se han dado en este continente, esa vaina ha servido para algo.

Ahora Venezuela, como siempre a la vanguardia de los procesos políticos e independentistas del continente, ha dado un paso que habrá de servir de ejemplo al resto de la patria grande. Nos hemos convertido en el primer país en la historia que se retira de tan anacrónica organización? pero es que ¿Para que sirve una organización que fue incapaz, incompetente y negligente en su obligada función de defender la democracia y el pueblo chileno cuando fue asaltado por una banda de gorilas dirigida por los Estados Unidos de América? ¿Para que sirve una organización de países que fue incapaz de formar un frente común para apoyar a Argentina en su guerra contra Inglaterra por la posición de las Malvinas?

Chávez estaba clarito (no en balde fue el gran líder americano del último siglo) en lo que era la OEA y para que servía.

Él sabía que la OEA más que una alianza era un sistema para girar instrucciones, imponer decisiones, organizar confabulaciones y legalizar gobiernos y acciones convenientes a los intereses gringos.

Pertenecer a una OEA que no ha podido imponer a EEUU la suspensión del criminal bloqueo a Cuba y en la cual se corre el riesgo de que un día lleguen tropas gringas, secuestren al Presidente y lo echen en África como le pasó a Aristide en Haiti es una pendejada que hace mucho tiempo debieron entender nuestros gobernantes. Claro, sabemos jique la inmensa mayoría de los gobernantes que han tenido nuestros pueblos, además de hijos de puta han sido unos cipayos descarados.

Por eso y sólo por eso, Chávez concibió la CELAC. La idea del Comandante era una OEA sin EEUU y Canadá. Una organización de iguales, una organización donde no existiera la amenaza a uno pequeño para que obligatorianente respalde al poderoso

Permanecimos mucho más tiempo de lo conveniente y sobre todo de lo prudente en una organización que fue llamada (y con toda razón) por Fidel Castro como "el Ministerio de las colonias". La idea era fortalecer la CELAC e ir generando alianzas para ir desmantelando la OEA, pero no, nos quedamos corriendo el riesgo que hoy se materializa.

Sin embargo, nunca es tarde y la salida de Venezuela debe generar una discusión en la cual países como Nicaragua y Ecuador y muy pronto de nuevo Brasil y Argentina verán con muy buenos ojos nuestra decisión y se planteen la necesidad de imitarla.

Por ahora y como paso subsiguiente a la decisión de irnos debe iniciarse un plan de trabajo para fortalecer CELAC.



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Alexis Arellano


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