¿Será la última oportunidad del gran negocio global?

El conflicto en Siria, por el empeño de Occidente en salir del gobierno de Bachar Al Assad, para colocar uno a su medida, que le permita hostigar con holgura a China y a la Federación Rusa, pareciera ser el punto de partida de una tercera conflagración mundial, pero esta vez con expectativas escalofriantes, dado el uso criminal que las grandes potencias surgidas luego de la Segunda Guerra Mundial dieron a los avances científicos y tecnológicos que pudieron haber servido de esperanza para la humanidad.

La Alemania que fue dominada por un cabo del ejército prusiano que se mutó en líder "nacional socialista", para el momento de estallar la II Guerra Mundial, ese cruento episodio que dejó como saldo unos 50 millones de muertes, Europa destruida y el desplazamiento humano que asombró al mundo, era entonces la gran potencia en la investigación científica y tecnológica. Con la doctrina del fascismo ese avance seria puesto al servicio de un proyecto para destruir la humanidad. Tras la derrota del fascismo y concluida la confrontación ese talento sería secuestrado por los vencedores para continuar con la satánica carrera armamentista con miras a dominar al mundo.

La supuesta lucha contra la proliferación de armas nucleares, no ha sido más que una campaña de hipocresía impulsada desde la Organización de Naciones Unidas, santuario de los abusos de las grandes potencias contra el resto de los pueblos del mundo trabajadores y con inmensos recursos que se disputan quienes los necesitan para mantener la opulenta vida consumista y destructiva del planeta que presentan como modelo, ejemplo de democracia y libertad.

Desde esa organización se condena cualquier intento de un estado no asociado a la mafia nuclear que intente un proyecto, aunque sea para uso civil y para avanzar en el desarrollo humano de su población. De inmediato se activa la "investigación" y para allá van por las buenas o por la malas, los inspectores de la agencia antinuclear a supervisar y fisgonear en las actividades del "infractor". Pero esa celeridad, cuando se trata de los del Club Nuclear y sus aliados no existe, por cuanto solo tiene un fin. Impedir que los condenados a bajar la cerviz, no tengan ni la más mínima oportunidad de estructurar una disuasiva defensa, a menos que sea mediante la hipoteca de su soberanía permitiendo que el club, utilice su territorio para instalar bases y hacer de ese país una punta de lanza en sus proyectos de dominación global.

Esta dinámica es la que nos tiene a las puertas de lo que pudiera ser un conflicto por el cual pagaríamos justos por pecadores. La agresiva política de Estados Unidos y la Unión Europea a través la OTAN, que se expande aceleradamente en la ex Unión Soviética, en contra de la Federación Rusa, China y el Medio Oriente, ha encendido las alarmas de Rusia, que ha respondido con fuerza y no dejando lugar a dudas, que si Occidente se atreve, tendrá su respuesta apropiada, que valga decir de acuerdo a las insinuaciones mediáticas tendrá enormes sorpresa para los aspirantes a instaurar la dictadura planetaria.

El Premio Nobel de la Paz, Barack Hussein Obama, no quiere dejar la Casa Blanca, sin cumplir la tarea encomendada, como son la recuperación del patio trasero y evitar la recomposición del bloque oriental, como alternativa disuasiva frente al avance occidental en los territorios que antes fueron muro de contención contra las políticas del norte y sus aliados.

La tarea no es fácil, por cuanto en Latinoamérica y el Caribe, pese a los golpes certeros asestados a la ola independentista, la rebeldía y la determinación de los pueblos a ser libres está intacta y sus operadores de la ultraderecha cada día despiertan más adversión hacía sus planes de violencia de Estado contra las naciones. Esta posición está reforzada con el desarrollo de las relaciones entre esta región, la Federación Rusa y China, que a la par de invertir capital en diversos proyectos, transfieren tecnología, lo que aviva más las esperanzas acariciadas por la comunidad latinoamericana y caribeña del fortalecimiento de un mundo multicéntrico y pluripolar.

Todo esto no pasa inadvertido para los aliados occidentales, que tratan desesperadamente de desestabilizar regiones, con la siembra de las legiones de terroristas que han formado y financiado, para que operen en todos los escenarios que crean conveniente a sus intereses, como en el caso de Siria, con el Estado Islámico, el Al Nusra y la llamada oposición moderada, que sirve de fachada a los terroristas y de motivos a la UE y USA, para acusar a Rusia y desde la ONU, intentar promover una agresión en su contra, la cual no será tan exitosa, como lo fueron las de Ucrania, Irak y Libia, sin contar lo que ocurre en Yemen, donde también tienen un heroico pueblo resistiendo..

La guerra fría que hace tiempo está en evolución, ahora amenaza con calentarse, sobre todo luego de las declaraciones de la Federación Rusa, ridiculizando las fanfarronadas de Occidente y advirtiéndole, que si se atreve no tendrá tiempo para ejecutar su plan, por cuanto Rusia tiene todo fríamente calculado y sus guarniciones están en alerta naranja. La gran industria de las potencias mundiales está a punto de alcanzar su máxima expresión. Falta conocer quien y donde disfrutará de la victoria. La pregunta que flota en el ambiente ¿Será la última oportunidad del gran negocio global?



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Cástor Díaz

Periodista CNP 2414

 cd2620@gmail.com

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