El garrote y la zanahoria un dobleplay

En términos beisboleros, pudiéramos afirmar que el Premio Nobel de la “Paz”, Barack Hussein Obama, con su criminal decreto de embargo absoluto contra Venezuela y su “suavizamiento” de la soga en el cuello de la hermana y heroica república de Cuba, está ejecutando una jugada de doble matanza o ( dobleplay), para evitar que los bolivarianos anoten en carrera y dejen las bases llenas, con Honduras y Paraguay, en posición anotadora.

La jugada no puede ser más audaz, cuando busca “dar casquillo” o envenenar la mente de aliados del proceso que no entiende la manipulación y, al ver que el gobierno imperial ofrece a Cuba la zanahoria y a Venezuela el garrote, fácilmente pasa a imaginar que el gobierno de la heroica Isla, cual vulgar mercader capitalista está optando por el mejor postor, reacción fríamente calculada por el Tío Tom, que pretende hacer ver que la política hacía el pueblo cubano, es por el buen comportamiento de los líderes cubanos, que habían sido malentendidos por las administraciones anteriores, en cambio Venezuela, es la línea dura que debe ser aplastada para beneficio de la región. Para eso cuenta con la mediática perversa y las plumas tarifadas que no faltan prestar a sembrar cizaña

Ciertamente la Orden Ejecutiva del relacionista público del Pentágono y del Departamento de Estado, herramientas del sionismo para su proyecto globalizador, somete a la patria de Bolívar y Chávez a la más inclemente persecución a que haya sido sometido país alguno en la historia de Suramérica. La orden no solo castiga a los funcionarios mencionados en el texto, sino a cualquier nacional o extranjero que sea catalogado de sospechoso de cooperar con el gobierno bolivariano, o con alguna institución social venezolana, llámense misiones, consejos comunales, comunas o cualquier otra organización. Lo más delicado, es que de acuerdo al espíritu de la ley, esa calificación en determinadas. Circunstancias la puede establecer a priori, cualquier funcionario en el mundo, sin importar el rango. El castigo implica incluso impedir la obtención de alimentos, ropa o medicamentos para atenuar un estado de calamidad social y en ese paquete se incluyen, alcaldías, gobernaciones o cualquier otra instancia independientemente que esté en manos del chavismo o la oposición. Igualmente afecta a personas naturales, que estén en jurisdicción imperial, de paso, residenciadas u hospitalizadas no importa la condición.

Es un resumen de las leyes Torricelli y Burton, aplicadas a Cuba, para el criminal embargo que la sigue atosigando. Porque las conversaciones que hasta ahora mantienen ambos gobiernos no han tocado para nada ese chantaje. Hasta ahora Washington solo ofrece normalizar las relaciones diplomáticas, es decir la apertura de ambas embajadas y la reanudación de vuelos comerciales, entre la Habana y aeropuertos norteamericanos. Esto independientemente del avance que signifique para las relaciones entre vecinos, también representa para el monstruo norteño; mayor libertad para intentar planes desestabilizadores, pues es un secreto a voces que las embajadas gringas en el mundo solo son antros de conspiración.

Por eso hay que estar alerta y no dejarse confundir, el gobierno de los Estados Unidos, repite la misma historia, de cuando los asiáticos, le patearon el trasero en Vietnam, Corea y Camboya, que regresaron a Suramérica a someter a los gobiernos progresistas y a sustituirlos por sanguinarias dictaduras títeres, que le garantizaron volver a controlar su “Patio trasero” que habían descuidado por sus aventura en el sudeste asiático.

Hoy tras la derrota en el Medio Oriente, donde fracasó el sicario favorito de George Bush, el general de cuatro estrellas, Stanley Mc Krystal, con su proyecto COIN y a quien Obama lo mandó bien lejos, porque le llamó payaso, el escenario es el mismo.

Para sustituir a Mc Krystal, el Nobel de la “Paz”, nombró a David Petrase, carnal del defenestrado, quien también fracasó en Afganistán y está metido en un pantanal, peor que el de los arrozales de Vietnam en la década de los 60. Aunado a este panorama está en desarrollo la vía a la depresión, la olla de presión de la discriminación racial y social, que amenaza con volar la tapa y la incompetencia de sus lacayos de los países en la mira, incapaces de hacer la tarea.

La situación no puede ser más comprometida y por eso ha obligado al propio titiritero a salir a escena a cumplir la orden del Pentágono y del Departamento de Estado, rescatar el patio trasero. Para ello nada mejor que la política del garrote y la zanahoria, un juego de dobleplay



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Cástor Díaz

Periodista CNP 2414

 cd2620@gmail.com

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