El terrorista planetario se quita la máscara

Las declaraciones del señor Jhon Kerry, devenido de hippie pacifista de mediados del siglo  pasado, en guerrerista de comienzos del siglo XXI, dejan bien claro que Estados Unidos de Norteamérica, se declara protector de los terroristas que actualmente provocan muerte y desolación en diferentes partes del universo, aplicando el libreto del politólogo y terrorista Gene Sharp, que con su diabólica creación ha terminado con la paz de naciones y donde avanzaba el desarrollo holístico y  la solidaridad, gracias a sus consejos ahora solo se observan escombros y la ejecución de los más espantosos actos criminales, tales como la incineración vivos de más de 50 seres humanos en un edificio en la emblemática e histórica ciudad de Odesa.

El Secretario de Estado, del coloso del norte después de su reunión con el representante de los terroristas que están acabando con el patrimonio arquitectónico de Siria y ejecutando matanzas de población civil, en busca de quebrar la resistencia de ese pueblo, que cierra filas con su líder Bashar El Assad, anunció ante la prensa internacional que Estados Unidos está decidido a colaborar con el derrocamiento del presidente Bashar.

Con el mayor cinismo y descaro, quien se ha olvidado de su activismo en los años 60 contra la guerra en el sudeste asiático y demás atrocidades de los gobiernos norteamericanos de la época, calificó al terrorismo en Siria de revolución y a los mercenarios que su gobierno entrena y paga, como líderes revolucionarios. La visita del innombrable jefe del terrorismo en Siria a su patrón, John Kerry, fue para pedir que les doten de misiles antiaéreos, para atacar a la aviación Siria, que al igual que el resto de la fuerza armada, responde a sus mandos naturales y está dándolo todo en el campo de batalla por la defensa de la soberanía de su patria.

Hasta hace poco el campeón  universal, de los derechos humanos y  paradójicamente paraíso residencial de los terroristas internacionales, con su cinismo característico ofrecía sus buenos oficios, para el diálogo,  pero como no pudo doblegar a Bashar y a su pueblo, para que aceptaran la trampa de la transición, entonces se va por la calle del medio, en un franco desafío a los gigantes Rusia y China, cuya seguridad en buena parte depende de la existencia de un gobierno digno en Siria, porque como lo hemos señalado en trabajos anteriores, la instauración de un gobierno lacayo en Siria, representa, el hostigamiento a revolución islámica de Irán. La caída de la revolución en el país persa, representa el camino expedito para el proyecto globalizador del sionismo internacional, articulado desde el complejo militar, financiero y comunicacional, que sojuzga al pueblo norteamericano y que pretende erigirse en dueño del mundo.

Sabido es que la instauración de gobiernos lacayos en Irán y Siria, garantizaría el trabajo sucio de la CIA y el Mossad, en contra de la Federación Rusa y China, con la propagación de las revoluciones de colores, en territorios de esos dos gigantes, para lo cual utilizarían a fondo las diferencias religiosas y de organización social que existen en esa densa población. Con esto el imperio norteamericano y sus aliados de Europa, habrían zanjado un obstáculo. Luego vendrán contra el sur y allí está Venezuela y el resto de los países latinoamericanos y caribeños, con su proyecto bolivariano y el impulso del mundo multipolar, otro escollo a vencer, por el terrorista planetario y sus socios.

Aquí vemos como silenciosamente recrudece la guerra fría, pero ahora con nuevos actores y escenarios completamente diferentes al período que se creyó había quedado enterrado con la caída del bloque socialista y el muro de Berlín, cuando Francis Fukuyama, pluma tarifada del imperio proclamó estúpidamente el fin de la historia y las ideologías, como si la única alternativa para la humanidad era el capitalismo salvaje.

Sin ánimos de pedantería, pero es precisamente en un país del llamado tercer mundo, patio trasero del imperio, con una economía rentista, sustentada en el petroleo, con un mercado rígido, donde el dolar, decidía, cuanto valía el barril de petroleo, donde surge un líder militar, mulato de origen campesino, para decirle al mundo que la historia, está viva y que la ideología está renaciendo y ambas con mas fuerza que nunca en la historia de la humanidad. Con el Huracán Bolivariano el Comandante Hugo Rafael Chávez Frías, despierta a esta parte del mundo.  A través de Venezuela, traza el camino para sacudirse al imperio, mandar al carajo al ALCA y  cambiar la mirada hacía Washington, por la mirada hacia el Sur y con ello hacía China, Rusia, Bielarus y demás mercados que estaban vedados para Latinoamérica y el Caribe, pero que ahora forman parte de la gran alianza estratégica para la promoción y la configuración del mundo pluripolar, para la defensa de la vida del planeta y la libertad de la humanidad.

En este escenario distinguimos el empeño y los esfuerzos de Estados Unidos y sus socios europeos, por incidir en tres puntos neurálgicos para la geopolítica mundial, que son Ucrania, Venezuela y Siria, con su valor geoestratégico y en el caso de Venezuela, por su liderazgo y ser la primera potencia en reservas de gas y petroleo en el mundo y por ende determinantes, en esta nueva era, con una guerra fría subyacente, con apuestas fuertes por parte de las grandes potencias y donde el terrorista planetario se quitó la máscara.



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Cástor Díaz

Periodista CNP 2414

 cd2620@gmail.com

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