El fascismo no es ideología, es herramienta de dominación imperial

El imperialismo es la fase superior del capitalismo, como bien lo definió en su obra Vladimiro Ulianov ( V. I . Lenin ), es la etapa en la que el capitalismo alcanza su máxima expresión como sistema de dominación. Al llegar a esta escala donde ya no tiene más mercados que dominar, con el control de todos los medios de producción, es obvio que sus contradicciones se agudizan, por cuanto requiere de nuevas formulas para continuar produciendo y acumulando capital y es entonces cuando surge el fascismo como fase superior del imperialismo, porque es la herramienta de punta, que el sistema va a utilizar para crear nuevas fuentes de enriquecimiento.

La principal de estas fuentes son las guerras, que demandan elementos bélicos y en consecuencia la activación de la industria respectiva. Detrás de esto viene también la destrucción de ciudades enteras que requieren ser recuperadas una vez, culminado el conflicto provocado a través de los múltiples mecanismos que posee el imperialismo para generar violencia y confrontaciones, en esta nueva modalidad bélica, donde ningún estado da la cara como agresor, sino que las operaciones desestabilizadoras se desarrollan a través de grupos de mercenarios, entrenados en centros especiales y con la complicidad de las élites de la burguesía, sembrados en el territorio donde interesa generar el conflicto interno.

La última invasión imperial fue la de Irak, donde Estados Unidos y sus socios imperiales de Europa dieron la cara, como potencias de ocupación, el resto de los conflictos armados han sido provocados mediante la nueva modalidad, que valga decir es atizada, magnificada, justificada y defendida por la mediática internacional y las redes sociales, que se han convertido en instrumentos del crimen organizado debido a la impunidad que disfrutan, gracias a la ausencia de legislaciones, que estén a la altura de la guerra de IV generación y en este sentido es necesario y pertinente que los estados latinoamericanos y caribeños,y , de manera especial el venezolano modernicen su legislación, no para imponer censura, sino para profundizar sobre la responsabilidad social, en el uso de esta herramienta, que se convierte de manera vertiginosa en una amenaza para la estabilidad y tranquilidad de los pueblos debido al uso irresponsable que se le da.

El uso irresponsable no es casual y mucho menos espontáneo. El uso irresponsable y criminal de las redes sociales es inducido y planificado desde el exterior, a través de los tanques pensantes de los servicios secretos imperiales, que cada día afinan más el fomento de la guerra de IV generación en contra de los pueblos y gobiernos que se oponen a la voluntad del sionismo mundial, que día a día trabaja en el afianzamiento de la dictadura económica y financiera, que con el apoyo de la bota militar diseña para el planeta, a través del libreto que de manera reiterada viene aplicando a los gobiernos y pueblos hostiles al proyecto hegemónico.

No es casualidad que los mismos métodos que diariamente observamos en Ucrania, hasta la caída del gobierno legítimo y en los inicios de la confrontación interna en Siria, estén siendo utilizados en Venezuela, tanto en el campo geográfico, como en lo comunicacional. En otras palabras Venezuela, es actualmente el próximo objetivo militar del sionismo imperial, a través del fascismo como herramienta violenta para la dominación global.

Hasta la presente fecha el gobierno revolucionario con el presidente obrero Nicolás Maduro al frente del Comando Cívico – Militar de la Revolución Bolivariana, ha manejado con mucho tino la rebelión de la extrema derecha que apuesta por la guerra civil, para proclamar la ingobernabilidad y luego exigir la intervención de la ONU y demás organismos multilaterales, con la cooperación de la OTAN, a través de sus bombardeos “humanitarios” con daños colaterales. El diálogo y las conferencias de paz ha sido el arma mortal contra la rebelión fascista, porque paulatinamente le ha venido arrebatando los espacios de calle que por sorpresa habían capturado los violentos.

Sin embargo en el campo comunicacional, nos ha aventajado dada la estructura nacional e internacional con que cuentan los grupos violentos, para quienes están abiertas páginas y micrófonos de los medios de la burguesía para desinformar sobre la realidad venezolana e imponer la matriz, de que estamos en plena guerra civil y que es cuestión de días para que el gobierno caiga.

Para esta guerra sucia las bandas armadas violentas que levantan barricadas en calles y avenida, acompañadas de la quema de edificios y vehículos públicos y últimamente hasta con saqueos a tiendas y cobro de peaje a la ciudadanía para permitirle circular por sus dominios, cuentan con una franquicia contra la patria la MUD, que afortunadamente se está despedazando.

La profundización de la conferencia por la paz, con su municipalización y lugarización, es la solución, pero también acompañada de un efectivo y minucioso trabajo de inteligencia para llegar a la guarida de quienes dirigen esta criminal acción, desde la Asamblea Nacional, alcaldías, gobernaciones y otros sitios claves en la estructura del Estado Venezolano.

La conferencia para la paz, se consolidará como arma mortal en la medida que sus discusiones se conviertan como hasta ahora en puente para la solución de problemas que afectan a la colectividad, que en algunos casos existen por negligencia o por incompetencia de quienes tienen la responsabilidad de dar respuestas a las demandas del pueblo y se solazan en el burocratismo. El encuentro debe servir para aislar a los violentos, vencer el miedo al terrorismo y lograr que las comunidades se organicen en fuentes de información para dar al traste con las “conchas” donde se ocultan los paramilitares que fungen de conductores de las acciones “estudiantiles y pacíficas”, que ya han dejado una treintena de muertes, cientos de heridos y perdidas mil millonarias al país, producto de las acciones vandálicas en contra de edificios y demás propiedades públicas. El fascismo hay que combatirlo con toda la fuerza del Estado, como garante de la paz y tranquilidad de la ciudadanía, porque el fascismo no es ideología, sino herramienta violenta para la dominación imperial.


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Cástor Díaz

Periodista CNP 2414

 cd2620@gmail.com

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