La exquisita diplomacia de Santos, frente a la crudeza de Maduro

Uno de los problemas más difíciles de nuestra época, es que para pasar del sistema estúpido y criminal Capitalista, al sistema más justo y razonable Socialista, se requiere la elevación de la conciencia de los trabajadores, sobre su papel y el de su clase, que es la mayoría abrumadora de la población y por ende con derecho al Poder.

Para ello Lenin, tenía una frase para los trabajadores, que repetía constantemente en sus discursos ”Compañeros, debéis estudiar, estudiar y luego nuevamente estudiar.”

Y el episodio que ayer se pudo observar , de la reacción del Presidente Maduro, frente a la recepción de Capriles, por parte del Presidente Santos de Colombia, alcanza el carácter de una lección, de las necesarias para ayudar a elevar la conciencia, de los trabajadores y de todos aquellos ,que integran las clases subalternas, oprimidas por el Capitalismo.

Las duras y frontales palabras de Maduro, que salían disparadas sin contención, frente a la respuesta de Santos, llenas de exquisita hipocresía y aparente calma diplomática, semejaban el enfrentamiento de un León y una Serpiente.

Era la indignación real de alguien, que representa a un pueblo, que actuó con honestidad y franqueza, frente al doblez de su contraparte, que acababa de traicionar, la confianza puesta en él y sus palabras.

La presencia de Capriles , como lacayo del Imperio, sin embargo, era lógica en ese serpentario, que es la oligarquía en el Poder de Colombia.

Y solo la entereza moral de Chávez y su pasión latinoamericanista, le permitían tratar con serenidad, con monstruos como Uribe, y llegar a acuerdos con ”diplomáticos“ como Santos.

Pero ayer Maduro nos dio otra lección.

La diplomacia clásica, la del cinismo hipócrita, no le cabe a un Presidente de un país, que pretende marchar al Socialismo del siglo 21. Pero menos le cabe, a un Presidente de origen obrero.

Debido precisamente a ese origen, Maduro siente, como nos lo enseña la lógica materialista, que el obrero no posee nada para perder , solo su fuerza de trabajo .

En consecuencia no tiene nada que ocultar , la diplomacia con sus secretos incluidos, fueron creadas por los reyes, los señores feudales ,los capitalistas , para esconder sus robos, , engañar y desde luego traicionar.

Chávez, trajo una aire fresco de dignidad y pureza, a las relaciones políticas, entre los países de Latinoamérica donde tuvo que intervenir, y logro poner sobre las mesas diplomáticas, lo que solo el Che y Fidel, se atrevieron a comenzar, el dialogo sobre la igualdad de los países y sus derechos ante el Imperio.

Y se encontró a su alrededor, con la sonrisa falsa y la indignación, de los cortesanos llamados diplomáticos, a quienes su franqueza incomodaba. No solo el Rey de España, quería que Chávez se calle.

No era saludable para el Poder, de los pocos privilegiados, desde los primitivos esclavistas, a los actuales capitalistas, que el pueblo se enterara de sus manejos, todos ellos contra las mayorías.

Por eso inventaron el “secreto diplomático”, y lo internalizaron de tal forma, que los pueblos ingenuos hasta el día de hoy, no se preguntan, qué derecho tienen un gobierno o funcionario de cualquier tipo, a tener “secretos” frente al pueblo.

Lo que el pueblo trabajador Venezolano, puede extraer como lección de este episodio, es que tiene el derecho de la transparencia política, de los compañeros en el Gobierno, para con él.

Quizás llego el momento, de volver a las reuniones televisadas de gabinete, que encaraba Chávez y que fueron un ejemplo único, que nadie gustaba repetir, en el espectro de naciones en el mundo.

La transparencia de los funcionarios frente a su pueblo, solo puede ser positiva, para el desarrollo del Socialismo en Venezuela.

Pensar que se puede ocultar al Imperio y sus lacayos, acciones en realización o a realizarse, en la lucha por la consolidación de la igualdad económica y social, es igual a pensar que alguien ignora, lo que el Imperio planea contra esta Venezuela.

La solución no está en el secreto diplomático, sino en el conocimiento del enemigo. En concientizar, que es un enemigo mortal para la revolución y en consecuencia, vigilar y preparase activamente, para la defensa en todos los frentes posibles.

Además en “estudiar, estudiar y volver a estudiar”, cuáles son los objetivos, las fuerzas y debilidades de tal enemigo.

Y plantearlas francamente al pueblo, como Maduro le hablo a Santos.


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Hersh Zakheim

Lic. en organización de Empresas Industriales. Politólogo graduado en la ex URSS

 HZ.virtud@gmail.com

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