Internet Socialista. Cuando la lucha de clases llega a las redes

Internet en todas sus modalidades se ha convertido en la quinta esencia de la modernidad y moldeadora de nuestra forma de ser y convivir y moldeadora de nuestro futuro.  En ella se conjuga, quizás por primera vez en la historia de la civilización se dispone de una tecnología que es capaz tanto de dar forma a nuestras ideas como ser moldeados por ella. Para bien y para mal.

Si analizamos la naturaleza técnica y social de la web, nos encontramos que es, profundamente igualitaria y colectivista ya que está diseñada para permitir el acceso masivo de la población a su uso y manejo, lo cual incluye tanto el acceso a la información global de una forma inmediata como la difusión de las propias ideas e informaciones que los usuarios puedan generar. Se estaría en la presencia de la materialización de un ideal de los filósofos de la Ilustración, la socialización absoluta del conocimiento.

Antes de la era digital, el acceso a la información era un privilegio de las élites académicas, gubernamentales o económicas; el conocimiento estaba encerrado en bibliotecas exclusivas o archivos estatales, donde imperaban una serie de normativas de todo tipo que restringían el acceso a es informa al ciudadano o el súbdito común, siendo un privilegio más para las clases poderosos y un instrumento vital para su dominio.

Hoy, esa verticalidad elitesca ha sido sustituida por una horizontalidad social radical donde el flujo de datos permite que todos tengan, en teoría el mismo acceso a la información, sin importar las características de esta como noticias, imágenes, ciencia o tecnología, a un tratado de física o a una obra de arte.  Al romper las barreras físicas y las jerarquías tradicionales del saber, la red ha democratizado la información de una manera que desafía aparentemente las estructuras de poder establecidas. 

Ha ocurrido una socialización de la información pero al permanecer las estructuras de clase, dominante y dominada, la calidad de la información, varia. Depende de nuestras capacidades económicas el poder contar con todos los instrumentos y equipos que el buen uso de internet exige. Los más beneficiados como clase alta tienen mejor acceso y mejor información. Los menos fuertes económicamente no obtienen los mismos beneficios, lo cual les resta posibilidades en todo sentido en este mundo nuestro cada vez más digital.

Aunque internet permite una socialización cuantitativa de la información, la lucha de clases pone sus condiciones, pues para desempeñarse adecuadamente en lo digital se necesita una cultura informática que se refiere a la adquisición de habilidades básicas para su utilización y aprovechamiento, tanto en la primera etapa de la formación y educación como posteriormente en el desempeño profesional, donde es imprescindible y creciente.  .

En Venezuela hemos tenido grandes iniciativas socialistas que nos colocó momentáneamente como una referencia en este campo escala mundial, como fueron la entrega de Canaimitas a los estudiantes de primaria, actividad que no se realizaba ni en los países más industrializados. El otro programa de impacto social fue la red de centros de informática, INFOCENTROS, que se estableció y permitió el acceso a todos los sectores sociales, ya que se difumino su instalación, aun en las zonas más recónditas del país. El pueblo pobre con estos centros, los Infocentros, tuvo acceso casi sin restricciones a la modernidad. Retomarlos.

Pero los enemigos de Venezuela son buenos en destrucción y no se continuo con ninguno de estos programas estructurantes, que son necesarios retomar y que a lo mejor ya los chinos tienen una computadora como las Canaimitas, básicas, por 50 $, pudiendo plantearse un intercambio con productos agrícolas. A lo mejor es posible la permuta, tecnología por agricultura. 

Una Venezuela golpeada se colocaría en la vanguardia mundial de formación digital, dando ejemplo de resistencia y de resiliencia, tomando el decir de Roberto Malaver con el poema de Bonifacio Palacios, no te des por vencido ni aun vencido… piénsate bravo, y arremete feroz, ya mal herido. Gracias Roberto.

La reforma de la educación que se quiere no podemos cuadrarla en el marco tradicional sino que la Internet y sus productos, Word, Excel, Power Point, etc., son instrumentos vitales y necesarios que inclusive pueden dar libertad laboral en ciernas circunstancias. El que sabe, sabe. Y no podemos reformar la educación dejando atrás la Inteligencia Artificial, que apenas se inicia y que ya nos amenazan con nuevos avances.  Hay que entender que la IA es un negocio, un negocio humano, por lo que no es una amenaza abstracta ni fue implantado en nuestro planeta por una civilización más avanzada. No. Como negocio, está cargada de subjetividades e intereses de quienes la financian. En lo objetivo, la IA ya camina a nuestro lado; el reto es asegurar que la incorporemos desde el kindergarten a nuestra dirección.

Claro que la reforma educativa, basada en internet y lo digital, no se queda allí, son necesarios muchos cambios e incorporaciones y como he señalado en otros comentarios, la soberanía y la historia son los estructurantes para nuestra identidad nacional. 

Pero se exige más al país, ahora en lo laboral y lo legal por lo informático, ya que cuando el jefe del empleado o del obrero es una plataforma digital, con la cual se comunica, y evalúa su rendimiento, lo que determina su recorrido diario, se hace necesario que esa plataforma sea objeto de una reforma legal, para controlarla y evitar perjuicios a los trabajadores.

En lo que respecta a las redes, basadas en lo digital, ya en otros países se establecen normas para su uso, no pueden los niños quedar indefensos ante ellas, hay que ayudar a los padres a evitar las deformaciones que las redes traen, reducir su uso legalmente, la Asamblea Nacional también tiene aquí un gran papel que escribir porque en ello va la conformación de la personalidad de las generaciones futuras. A la dependencia absoluta que tenemos inevitablemente de lo digital e internet debemos responder con acciones, que demuestren que no es un monstruo que domina a Venezuela revolucionaria, indócil y contestaría, sino que como producto humano está sujeta a nuestra voluntad nacional e individual.

 


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Oscar Rodríguez E


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