Guía para intentar ser un buen paciente

Recientemente estuvimos aquejados por el COVID-19, de esa experiencia nada agradable y decimos esto porque en un lapso de 15 días fue necesario ingerir 140 grageas, tomar 2 frasco de jarabe, usar inhalador, hacer gargarismos, medir la saturación,                frecuencia cardiaca, temperatura, y por si fuera poco recibir la aplicación de 20 inyecciones intravenosas y 3 subcutáneas, entonces de esta experiencia hemos querido extraer lo que consideramos útil, que sin duda alguna es la actitud correcta que debe asumir el paciente al sufrir esta u otra enfermedad, obviamente con el objetivo de recuperar la salud en el menor tiempo posible. Detallamos a continuación nuestra propuesta de guía para intentar ser un buen paciente.

Condición de paciente

    Debemos asumir sin prejuicios y rápidamente que tenemos la condición de paciente porque estamos enfermos. Según la Real Academia Española (RAE) paciente es “aquella persona que padece física y corporalmente por ejemplo una enfermedad, y especialmente quien se halla bajo atención médica”. Internalizar esta condición es clave, porque a partir de allí la persona inicia la recuperación de su bienestar. En resumen, a nadie le gusta estar enfermo, pero siendo así lo correcto es admitirlo, negarlo sería una estupidez. 

Contribución del paciente para recuperarse

    El paciente debe tomar la decisión de hacer un gran esfuerzo para contribuir al restablecimiento de su buen estado de salud y de esta manera ir dejando atrás la condición de paciente. En concordancia con esta decisión, la persona enferma debe desconectarse inmediatamente de todo tipo de responsabilidades, sean laborales o estudiantiles. Esta actitud de desconexión es vital, ya que el enfermo debe centrarse en que para él la prioridad número uno es su salud, todo lo demás pasa a ser secundario. Es oportuno recordar que nadie es indispensable; si un trabajador marcha a la mansión celestial, con certeza la vacante que deja será ocupada por otra persona quien ejercerá las funciones del cargo. Todo cambia, pero la vida sigue.      

Acatar las indicaciones médicas

    Es de suma importancia acatar al pie de la letra las indicaciones del médico tratante, lo cual requiere de parte del paciente una conducta estricta, ya que la misma será determinante en el resurgimiento de su salud. Esto significa tomar los medicamentos a la hora y por el tiempo indicado, cumplir la dieta definida, hacerse exámenes rutinarios de laboratorio, radiografías, entre otros. De ser necesario por ejemplo la aplicación                 de inyecciones intravenosas, será así, a pesar de la molestia o incomodidad que este tipo de tratamiento causa en el paciente, incluso en casos más complejos o extremos si el médico considera conveniente proceder a realizar una intervención quirúrgica, habrá que encarar con cordura y optimismo tal posibilidad. Una vez realizadas las consultas pertinentes el paciente se pronunciará al respecto, pero creemos que, no habiendo otra opción, habrá que asumir el riesgo de entrar a quirófano.  

Sentir el afecto familiar

En la curación del paciente es aconsejable que el mismo sienta el afecto de la familia, que sienta que no está solo en el trance que está viviendo, en fin, que sienta que cuenta con el apoyo decidido de su familia, allegados y amigos. Es importante que la autoestima del paciente no decaiga, por lo tanto, es crucial que la persona enferma se mantenga con buen ánimo, en absoluta disposición de colaborar, de luchar por su salud,  por su vida y en este aspecto los miembros de la familia pueden ayudar bastante, expresándole al enfermo su amor, cariño, afecto, amistad, alegría y motivación. 

Guardar reposo

    El reposo es decisivo para que una persona enferma recupere su salud. Según la RAE reposar significa “Descansar, interrumpir la actividad para recuperarse del cansancio”. El reposo médico no significa días libre para hacer diligencias personales, no son días compensatorio, nada de eso. El reposo médico es para estar acostado, dormir y descansar, porque el organismo así lo requiere en función de curarse y alcanzar nuevamente el bienestar. De ser posible el paciente se levantará de la cama momentáneamente para usar el baño, comer en la mesa, tomar el sol o saludar brevemente alguna visita, pero aparte de esto debe guardar reposo de manera estricta. 

Por otro lado, no tiene sentido engañarse, es decir, nada se hace con estar acostado, pero con la cabeza agachada y la mirada fija en el teléfono o la lapto; porque la verdad es que no se está descansando nada, por el contrario, ese engaño en realidad produce cansancio físico y mental, lo cual está contraindicado para la recuperación de pacientes afectados por cualquier enfermedad. 

Entretenimiento sano

    Entretener significa, según la RAE, “Divertir, recrear el ánimo de alguien”. En el caso de personas que tienen la condición de paciente, creemos que lo lógico es que se defina una distribución racional del tiempo para el reposo y del tiempo para el entretenimiento sano. La responsabilidad y el control de esta distribución debe asumirla el mismo paciente. Tendrá entonces que definir y respetar el tiempo que le asignará al uso del teléfono,           la lapto, la TV, etc., siempre con el criterio de que el reposo es vital, es prioritario y por estas razones el tiempo que le asigne al mismo debe ser superior al tiempo que le asigne al entretenimiento.

    En caso de que el paciente decida ver televisión, se recomienda que vea comedias o programas humorísticos, cuya trama cautive su atención y le genere risa, diversión, placer y tranquilidad, que realmente lo entretenga. Por lo antes expuesto lo prudente es evitar        que vea películas con contenidos de violencia como por ejemplo guerras, episodios donde explotan carros o se incendian ciudades causando la muerte de seres humanos, ya que inconscientemente esto causa estrés en el paciente en vez de entretenerlo, lo cual es perjudicial para el restablecimiento satisfactorio de su salud. 

    Si el paciente decide ver un noticiero y comienzan a informar sobre personas desaparecidas, asesinatos, torturas, enfermedades, epidemias, partes de guerra, invasiones o bombardeos, lo mejor es que cambie de canal para que no se intoxique con malas noticias, ya que como se refirió antes, el paciente está ávido de buenas noticias,                de información que lo motive, lo entretenga, lo divierta. En caso contrario lo correcto es evadir o bloquear la “información tóxica”. Insistimos en reafirmar que cuando una persona tiene la condición temporal de paciente, necesita recibir mensajes de optimismo,                 de esperanza, que le ayuden a acariciar la idea de que pronto superará la enfermedad que lo aqueja y así podrá reincorporarse a su vida cotidiana. 

Es bueno destacar que hay momentos de reflexión en que el paciente habla consigo mismo, le preocupa seriamente su salud, se angustia y esto generalmente lo conduce a la melancolía y en consecuencia a imaginarse que le puede suceder lo peor; es justamente en esos momentos difíciles cuando el enfermo debe sobreponerse, trascender y nutrir sus pensamientos con mensajes optimistas y esperanzadores, y de esta manera aferrarse a la vida, fortaleciendo la convicción de que en poco tiempo estará saludable, o sea, en enteras condiciones físicas y mentales.

Otras opciones de recreación o entretenimiento son los programas de concursos,      los canales especializados en deportes, escuchar música, los video juegos sanos, es decir, que no se sustenten en la violencia. Otra alternativa es escuchar radio, en este caso aplican,  en  general, las mismas recomendaciones que se hicieron para la televisión.     

Evite la sobreinformación

    Es conveniente evitar la sobreinformación, por lo tanto, creemos que buscar exhaustivamente en internet por ejemplo los síntomas de la enfermedad diagnosticada o procurar para qué sirve tal o cual medicamento, más que beneficioso es perjudicial para el paciente; porque generalmente se tiende a exagerar en la búsqueda y en consecuencia se termina incurriendo en sobreinformación, que en nada ayuda a la rápida sanación del enfermo, por el contrario, retarda ese objetivo porque le causa ansiedad, cansancio, estrés. 

Es oportuno dejar bien claro que no le hace bien al paciente leer, escuchar y/o hablar …nadas. Decimos esto porque pensamos que de toda la información que se divulga por internet y las redes sociales, una mitad es verdad y la otra mitad es mentira; lo interesante es saber diferenciar la verdad de la mentira, entonces ¿qué criterio tomar para establecer esa diferencia?, no es fácil establecerla, es complicado, porque esto implica verificar las fuentes de información, pero esto es materia de otro análisis, de otro artículo. 

Lo cierto es que no debemos creer ciegamente en la información que obtenemos por medio de internet, las redes sociales, la televisión, etc., no permita ser víctima de la alienación mediática. En todo caso lo sensato es, como se mencionó anteriormente, racionar el uso del teléfono, la lapto y la TV, evitando así la sobreinformación. 

Es oportuno destacar que, si la condición de paciente le permite descubrir que usted padece de adicción a los equipos antes mencionados, entonces aproveche la coyuntura para curarse también de este mal, con certeza su familia lo apoyará y se lo agradecerá eternamente. Comience ya, levante la cabeza y su mirada, suelte el teléfono y/o la lapto, apague el televisor, enfóquese con esmero en recuperar su salud y finalmente obtenga el alta médica, recuerde que el inteligente es usted no el aparato, no deje que piensen por usted, recapacite y ejerza plenamente el control de su vida.

Epílogo

    Estamos convencidos de que siguiendo los criterios de esta guía, cualquier persona enferma puede cumplir fácilmente su papel de buen paciente y lograr el objetivo de alcanzar un excelente estado de salud y así volver a disfrutar la vida… sanamente.  

 

jimenezgw@gmail.com



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