Ciencia y fe

  El Carvativir es un fármaco, no es un placebo. Es una sustancia que actúa como nutricéutico, es decir, es una sustancia que está en la frontera entre los alimentos y los medicamentos. No es una sustancia nueva para tratamiento de enfermedades virales, pues se sabe que los principios activos de esta sustancia actúan como antivirales desde hace más de 100 años. Quienes han tomado del tomillo y del orégano algunas moléculas para conformar una solución con propiedades terapéuticas lo saben y lo dicen, son investigadores venezolanos, y han podido hacer pruebas en cientos de personas enfermas con el Covid-19. De manera que este "remedio" ha sido probado "en caliente", con buenos resultados, curando enfermos.

Este medicamento ha sido promovido por el Presidente de Venezuela como un logro de investigadores venezolanos, y en verdad lo es, de eso no hay duda, así no hayan sido publicados los resultados en revistas arbitradas. Sabemos que los científicos que actúen como árbitros pueden tardar años para aceptar las conclusiones de un artículo, y bajo las condiciones de sabotaje contra Venezuela tal vez jamás las acepten. Literalmente esperar seria morir.

No es ninguna novedad que un político en funciones de gobierno exalte un logro de algún ciudadano, científico, deportista o empresario, que ha recibido apoyo gubernamental. Por lo tanto, que el Presidente Maduro lo presente o no queda fuera del debate científico.

La única novedad que yo veo de toda esta campaña anticarvativir es la siembra de la duda a costa de una oportunidad, pues, así como los detractores no pueden negar la efectividad alegando una muy escasa muestra o la concomitancia con otros fármacos, tampoco podrán probar que no funciona, pues no tienen capacidad para acceder a los datos, a menos que pidan y se les permita participar en la investigación. En lo personal, yo solo los dejaría entrar a la sala de hospitalización sin vienen en una camilla, con síntomas evidentes y con una prueba PCR positiva certificada.

Esta enfermedad viral causada por el Covid-19 ya tiene vacunas, pero como toda enfermedad viral, la vacuna tendrá un efecto inmunizador temporal, tal vez un año, por lo tanto, la vacuna no es una solución pues no erradica la enfermedad, a menos que se vacune masivamente hasta que no existan individuos contaminados, y estamos hablando de cientos de miles de millones de personas alrededor del mundo, con el agravante que la enfermedad repite. Entonces, aquí no cabe otra conclusión lógica que la solución es un fármaco que cure, pues nos vamos a contagiar todos, incluyendo animales domésticos, de corral y hasta salvajes.

Si el Carvativir de verdad cura el Covid-19 el Carvativir es una solución para el mundo. Científicamente hay que probarlo con fe cristiana, frase que se amalgama en el médico de los pobres, San Dr. José Gregorio Hernández Cisneros.



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Manuel Gragirena

Profesor Universitario. Ingeniero Electricista. Especialista en Telecomunicaciones. Diploma de Estudios Avanzados en Educación. Ex Sidorista

 manuelgragirena1@gmail.com

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