Posible desviaciones de la historia popular I

Han sido evidentes los errores reconocidos a la investigación cuantitativa, en general: el objetivismo, la pretendida o añorada objetividad del investigador, la desvalorización del contexto socio- cultural, el no tomar en cuenta las emociones y particularidades de los sujetos, la verticalidad y el carácter monológico que pretender ver la realidad como una condición estática que puede ser medible y controlable. Por el contrario, las investigaciones de orden cualitativo se presentan como un reconocimiento a la relatividad de la ciencia, a la inexistencia de las verdades absolutas, a la revalorización del contexto, la cultura, la subjetividad, a la horizontalidad de la investigación y al carácter dialógico, en donde objeto y sujeto forman parte de una misma realidad, no están separados. Se pretende romper con las ataduras de los rituales metodológicos, haciendo más importante la esencia del conocimiento, su sentido que la rigurosidad de los procedimientos utilizados. Frente a esta discusión así planteada es difícil no tomar parte a favor de lo cualitativo. Sin embargo, es precisamente advertir sobre posibles riesgos en los que pudiera caer esta perspectiva de investigación cualitativa en la historia.

1-reduccionismo

Considero que esta discusión de lo cualitativo vs. lo cuantitativo y la correspondiente parcialización hacia lo primero sobre lo segundo, pudiera caer en el mismo reduccionismo que tanto se le ha criticado a la investigación cuantitativa por tomar en cuenta solo la realidad medible y verificable y los documentos como fuente primordial. Hoy todo lo que tenga que ver con el paradigma positivista produce una reacción adversa, nadie quiere que lo tilden de conductista y mucho se cuidan de hacer uso del método hipotético deductivo y de las categorías propias del positivismo: objetividad, comprobación, explicación. Por el contrario, hoy "todos somos cualitativos", constructivistas, hermenéuticos, etnográficos, no importa si al final nuestras investigaciones, después de un largo discurso cualitativo, terminamos hablando de datos, muestras, instrumentos, variables, experimentos, objetividad, validez y verdad.

Este reduccionismo es, a mi modo de ver, más un "modismo intelectual", que una perspectiva onto- epistemológica. Lo cualitativo pudiera estar sirviendo, entre otras cosas, para marginar lo cuantitativo, no solo por la criticas que siempre se le han hecho por su insuficiencia para explicar la realidad sino por el desconocimiento y en algunos casos hasta la fobia que muchos científicos sociales le tienen a lo quántico Pero lo más importante es que este reduccionismo ignora y margina la historia de la ciencia, esa ciencia que tiene en el positivismo su partida de nacimiento. Así mismo ignora que el pretendido rescate de la subjetividad no puede hacerse obviando una parte de la realidad que es física y que puede ser medible, que existe una realidad natural-material y no está determinada por nuestras emociones y deseos. Concretamente en la ciencia de la historia, cómo negar el papel histórico del positivismo como madre de esta ciencia y que hoy por mucha aversión que produzca con solo mencionarlo, sigue teniendo espacio y vigencia.

2- la pretendida neutralidad y objetividad del investigador participante.

Bajo el enfrentamiento a la tradicional perspectiva epistemológica que separa al objeto y sujeto de investigación, la investigación cualitativa señala que el investigador debe abordar la realidad a estudiar como un participante más, sin prejuicios. Consideramos que esto es nuevamente una contradicción que por un lado niega la formación cultural y científica del investigador, es decir niega la subjetividad contradictoriamente revalorizada por lo cualitativo. Supuestamente el investigador en un proceso dialógico-horizontal se convierte en mediador y no en interventor. El investigador siempre será el investigador, y aunque dure años inmersos en la sociedad que estudia siempre la estará percibiendo como un objeto de estudio, de lo contrario hará trabajo comunitario, servicios sociales, pero no ciencia. Más si la comunidad no es la original del investigador, aunque viva allí durante largo tiempo no podrá ser un miembro más de esa comunidad, ya que no ha pasado por el proceso de socialización de los otros miembros y éstos siempre lo verán como el investigador, el extraño. Desde lo cualitativo no podemos hablar de verdades absolutas, objetividad y neutralidad, la validez está en su coherencia paradigmática, en la profundidad de los argumentos teóricos y los procedimientos expuestos a la constrastación y su valorización ético-político.

3- primacía del método sobre lo teórico

Una de las principales críticas que se le ha hecho a los historiadores tradicionales es la sobre valorización del método (primacía de las técnicas y los procedimientos), sobre la significación y utilidad misma de la investigación. Sin embargo, las ataduras y rituales metodológicos tan cuestionados no han llegado a su fin. Para muchos investigadores cualitativos la investigación debe comenzar es por el método y lo teórico será un producto de este, una construcción con los otros sujetos o comunidad donde se realiza la investigación.

Esta posición pretende negar la realidad de que, aunque la teoría no este explícitamente desarrollada, ningún investigador hace investigación sin asumir posiciones teóricas y onto epistemológicas, aunque sea tácitamente, la pura escogencia de un tema u objeto de estudio ya manifiesta una percepción de lo real, que puede ser cambiada o transformada en el proceso investigativo, pero existe previamente. Compartimos con Martínez Miguelles (1999) quien señala: "…es necesario aclararlo de manera explícita al desarrollar los capítulos referidos al paradigma epistemológico y al marco teórico, que deben preceder a toda investigación cualitativa y etnográfica respetable." (p 40)

Algunos investigadores proponen que al privilegiar el método sin los prejuicios de la teoría pudiera garantizarse un mayor acercamiento a la verdad. La investigación ahora es amoldada al método, el cual viene predeterminado por la autoridad del historiador y la "autoridad científica" de los metodólogos. A nuestro modo de ver esto puede tener como causa: 1) Ignorancia o debilidad onto epistemológica del historiador, 2) pragmatismo, donde lo importante es resolver problemas más que comprender realidades, 3) Una mal entendida liberación del pensamiento y un anarquismo que cae en el facilismo y lo ecléctico.

En el fondo en esta posición nuevamente nos conseguimos con la patología científica en la búsqueda de la objetividad y la neutralidad del investigador, el pretender "investigar investigando con los demás", no puede negar el papel de la teoría, que es negar en cierta forma la historia de la ciencia, porque investigar sin teoría previa se puede caer en el error de estudiar temas hartamente tratados y por lo tanto sin sentido.

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Pedro Rodríguez Rojas

Sociólogo e historiador (UCV). Magister en Historia Económica (UCV). Maestría en Tecnología Educativa (UNESR). Doctorado en Ciencias Económicas y Sociales. (UCV). Doctorado en Historia (UCV). Ha sido docente de Pre y Postrado en la UCLA, UNA, UPEL. Actualmente de la UNESR en la categoría de Titular. Ha sido investigador del Centro de Historia para la América Latina y el Caribe, OEA, CELARG, Congreso de la República, Centro OPEP, entre otros. Ha sido Asistente de Investigación de los Doctores Ramón J. Velásquez, Federico Brito Figueroa, Héctor Malavé Mata y D.F. Maza Zavala, entre otros. Ex-Director de Postrado de la Universidad Simón Rodríguez-.Barquisimeto. Ex Coordinador del postgrado en Gerencia Cultural. Coordinador del doctorado de educación UNESR. Coordinador de la Línea de Investigación Filosofía y Sociopolítica de la Educación del Doctorado en Ciencias de la Educación. Presidente de la Asociación Civil Museo Histórico Lisandro Alvarado 2002-2010. El Tocuyo. Miembro fundador de la comisión de recursos hídricos de El Estado Lara .Asesor de la Misión Sucre y Aldea Universitaria de Morán. Vocero asesor de consejo comunal Los tres brazos y San Pedro. Entre los reconocimientos recibidos podemos mencionar: Premio Regional (Lara) sobre la obra de Andrés Eloy Blanco (1996). Premio Estimulo al Investigador UNESR, mayor productividad Científica del Núcleo Barquisimeto desde 1997 hasta la actualidad. Investigador ONCIT PEI Nivel. C. Premio CONABA. Premio Ensayo Histórico: Federico Brito Figueroa, Aragua 2001. Premio Ensayo Antonio Arráez: 450 años de la fundación de Barquisimeto, .2002. Premio Ensayo Educativo, Universidad de Oriente, 2004, Premio Primer Concurso Historia de Barrio Adentro del Ministerio de la Cultura, 2009. Premio sobre Legado de Chávez, Maturín, (2013). Premio Literario Rafael María Baralt, Maracaibo (2014). Más de sesenta publicaciones entre libros y artículos en revistas arbitradas a nivel nacional e internacional sobre ciencias sociales y filosofía. Es articulista en varios periódicos a nivel nacional. Coordinador de la Revista de filosofía de la educación TERÊ. Entre sus libros podemos mencionar: Juan Pablo Pérez Alfonzo, La economía venezolana, La Universidad frente a la globalización y la posmodernidad, Pensar América latina, América latina en la globalización, Educación para el Siglo XXI y La Ética Socialista. Junto a Janette García Yépez ha escrito varios libros sobre la historia de El Tocuyo, a saber: Personalidades tocuyanas, La cultura tocuyana, La cañicultura en El Tocuyo, El café y los resguardos indígenas en Morán, Crónicas tocuyanas, El Rio Tocuyo, la educación secundaria en El Tocuyo, La vida cotidiana en El Tocuyo, Memoria fotográfica de El Tocuyo, La Personalidad Intima de Lisandro Alvarado y Cultura y Tradiciones Tocuyanas.

 pedrorodriguezrojas@gmail.com

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