La MUD y la ciencia y tecnología

Con gente preparada en sus respectivos campos se formó el equipo de ciencia, tecnología e innovación, de la Mesa de la Unidad Democrática, débil unión de los grupos opositores al Presidente, donde la democracia sólo aplica para unos pocos de los partidos que la integran. Sin desmérito del equipo conformado, muchas de sus figuras fueron personas influyentes en la conducción científica de la Venezuela adeco-copeyana, donde en 40 años de gestión no se logró el salto cualitativo requerido por el país en ciencia y tecnología, a pesar de haberse administrado también cantidades importantes de dinero, productos como siempre de la renta petrolera.

Uno de sus planes consiste en emular el mecanismo del exitoso Sistema Nacional de Orquestas, que estimula desde la infancia el interés por la ejecución musical. Además, proponen un plan para repatriar el talento venezolano que emigró a los países desarrollados, causado, según afirman, por el acoso de investigadores y universidades por el Gobierno. Las dos propuestas son buenas, pero el sectarismo de la última afirmación los hace errar en el diagnóstico, lo que crea dudas sobre su conducta futura pues acoso y fuga de talentos hubo también en el pasado pre-chavecista.

Otra limitación encontrada, ésta sí de carácter esencial, es que no señalan como problema principal de la reforma de la Ley Orgánica de Ciencia, Tecnología e Innovación, la reducción drástica de los aportes de PDVSA y otras empresas del sector, lo que abortó la ejecución de un mecanismo de financiamiento novedoso para el desarrollo científico. No sólo no fluyen los recursos apropiadamente, sino que hay mucho menos recursos, pues la principal usuaria de ciencia y tecnología en el país no participa en el esfuerzo para su producción nacional. Esto no parece interesar a los científicos de la MUD, quienes sí se preocupan por el manejo centralizado de los recursos, que es una cuestión formal.

Otra limitación seria es no haber considerado que la ley reformada transformó los aportes empresariales en impuestos parafiscales, desnaturalizando la concepción de la ley anterior, elaborada por un equipo del Gobierno distinto al actualmente al mando en el sector. Por último, aunque se reconoce la necesidad de formar profesores e investigadores universitarios, no se presenta ningún programa al respecto en las áreas estratégicas para el país y en las disciplinas de punta del conocimiento universal. Sin investigadores activos de muy elevado nivel ningún programa del sector científico será exitoso.

Recomendaría apartar los prejuicios y no quedarse dentro de los límites del último medio siglo al hacer proposiciones en esta fundamental materia. No me encontraba en la mejor posición para opinar en el momento que me invitaron a hacerlo; sin embargo, agradezco la deferencia.


lft3003@yahoo.com


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Luis Fuenmayor Toro


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