Un obispito, de Mérida, sádico y canalla llamado Luis Alfonzo Márquez Molina

A este obispito lo veíamos desplazarse apendejecido y silencioso por la ciudad de Mérida, nadie sabía qué tenía en la cabeza, qué hacía, que buscaba o que quería en esta abúlica vida que ellos llevan entre las sábanas de sus sangrientos engaños. A él sencillamente lo llaman “el señor huele-peos de Baltazar”, y más nada. A eso estaba condenado este Luis Alfonzo Márquez Molina. Repentinamente, este tipo se ha transfigurado: se ha alzado la sotana, se la ha amarrado y lo han comenzado a dominar las soflamas del fuego de la santa inquisición: ha comenzado a lanzar maldiciones contra el pueblo, contra gobierno, en expresiones, sentidos y amenazas que han dejado chiquito, por ejemplo al Pilatos de Ugalde, al maritornes del Urosa, al chancho del Lücker, al lengua necia del Ovidio Pérez, al arrastrado cancerbero del Padrón y al mismo rey de todos los zapilotes del planeta, Baltazar Porras. Ya mostraremos el bello panfleto que con sus uñas, rabo y pezuñas nos ha armado este Luis Alfonzo, por lo cual debería ser llevado a la cárcel donde purgan condena Forero, Vivas y Simonovis. La Conferencia Episcopal lo acaba de felicitar por la ración de su rancio odio de cura desquiciado (sólo los curas pueden odiar así) que hizo pública el domingo pasado en el quincenario de la CEV que viene con el diario “El Nacional”.

Escucha curita miserable: Tú sabes todos los estropicios que se esconden en el palacio arzobispal de Mérida, pero tú no necesitas somníferos para dormir porque estás condenado a vivir en el infierno aquí en la tierra. Nadie te quitará tu horrendo y pútrido sueño. Todo te da igual. Escucha miserable curita, de olla y de perras, tus pecados, tus bajezas, tu pobre condición de infra-humano no te permitirá salir de la quinta paila aunque reces 20 horas cada día. Tú si no tienes salida en éste ni en ningún otro mundo, grandísimo canalla.

¿Pero qué es lo que le ha picado a este sádico?, pues, como digo, la detención de los tres comisarios de la Metropolitana porque nada ha herido más a la cúpula eclesiástica venezolana, en cinco siglos, que la detención y condena de estos asesinos. Cuestión de “honor”, cuestión de solidaridad con el cretinismo opositor, con los negocios que ellos tienen con la banca, y que todo se resume en el acuerdo criminal que hicieron para dar el golpe del el 11 de abril del 2002. Eso es todo, y aunque este curita pendejo no andaba metido en nada, ahora ha pasado de huele-peos de Baltazar a formar parte de la vanguardia que hoy dirige el franquista neoliberal Luis Ugalde.

Vayamos al grano y mostremos el horror y terror de carta que este obispo auxiliar de Mérida envía A LA JUEZ MARJORIE CALDERON:

Estimada Marjorie,

El viernes pasado, tres de abril, lloré a pesar de mis setenta y dos años.

Millones de venezolanos también lloraron. Esas lágrimas llegaron hasta Dios.

He rezado mucho por Ud. Jamás podrá dormir tranquila, su esposo tampoco. No lo intente con somníferos.

Será inútil. Su conciencia le reprochará el pecado de condenar inocentes.

Le aconsejo leer la vida de Tomás Moro, el gran Canciller de Inglaterra, condenado por jueces inicuos manejados por el gobernante de turno. La iniquidad de un juez es castigada terriblemente en la Sagrada Escritura. Ud. no podrá tener un sueño tranquilo mientras estén muertos en vida los comisarios y policías. Le pido a Dios que le conceda la gracia de rectificar y condenar públicamente el terrorismo judicial. Rezo mucho por Ud. y no tengo sentimientos de odio sino de lástima. Recuerde unas enseñanzas que recibió con fe y alegría cuando hacía su bachillerato.

Por presiones infames Ud. olvidó el gran mandamiento de los cristianos: amar y comprender. También pido por el Presidente de la República para que Dios le conceda las dos virtudes fundamentales de todo gobernante: prudencia y sabiduría. Sembremos la paz y desterremos las consignas de muerte. El Cristo condenado injustamente por Pilatos sea para Ud. camino, verdad y vida; ayer, hoy y siempre.

Mérida 7 de abril de 2009.

Atentamente Luis Alfonso Márquez Molina Obispo Auxiliar de Mérida.

Al tiempo que salía esta carta en El Nacional, también aparecía Balzatar Porras El INQUISIDOR, HABLANDO DE INQUISICIÓN. Decía Porras: "Inquisición chavista busca defenestrar a la oposición". Y todo para defender con locura y obsesiva depravación a los condenados comisarios. Decía este “santo varón” con muchos hijos: "El régimen pretende, mediante el uso del poder judicial, involucrar a la Iglesia en una campaña mediática para amedrentar a la población y, como Pilatos, lavarse las manos sobre la responsabilidad que tuvo durante los acontecimientos de abril de 2002. La sentencia en contra de los comisarios dictada el Viernes de Concilio abre una nueva etapa en la cacería de brujas de la revolución. Estamos sobre aviso de esta nueva inquisición que se pone en marcha para defenestrar y cortarle la cabeza a los políticos, empresarios, miembros del clero y otras instituciones que hayan manifestado opiniones contrarias al Gobierno, que quiere hacer de la mentira una verdad para imponer una sola voz y una sola voluntad”.

Así están estos enfermos y canallas obispos, no se cansan de darle a la lengua, no escarmientan, no aprenden ni tienen fe en nada. Y unos bolsas preocupándose por la gripe porcina cuando no ha habido plaga mayor que haya causado y esté causando más estragos en el planeta que estos obispos sádicos y terroristas. Caramba.

jsantroz@gmail.com


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Jose Sant Roz

Director de Ensartaos.com.ve. Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (ULA). autor de más de veinte libros sobre política e historia.

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