El diario de Oscar Heck – el 7 de julio del 2024

Nota 1: Disculpen los errores, la pantalla de mi computadora está jodida, casi no veo lo que escribo, gracias.

Nota 2: El tipo de cosas que les voy a describir en este diario, yo lo veo todos los días en carne propia aquí en La Guaira, y otras cosas, las veo en videos que gente que conozco o sus familiares me envían desde diferentes partes del país, cosas que graban en WhatsApp con sus teléfonos, cosas que absolutamente ningún medio de comunicación del actual Estado y gobierno venezolano reportan. No dicen pío. Ahora, si este tipo de cosas está ocurriendo aquí en La Guaira donde yo vivo, y también en otras partes del país, entonces, debo concluir que estas cosas, o cosas similares, también deben estar ocurriendo por todo el país, a nivel nacional, entonces, yo no entiendo, y no me entra en la cabeza, cómo los escritores maduristas aquí en Aporrea ignoran o no ven lo que yo veo, lo que nosotros los millones de venezolanos y venezolanas que vivimos aquí --- en el mismo país --- vemos todos los días, es que, ellos no escriben absolutamente nada sobre estas cosas, cosas fundamentales que están ocurriendo frente a nuestras propias narices, todos los días, o, ¿será que se hacen los locos?, es que, estadísticamente hablando, es absolutamente imposible que ellos no sepan lo que está pasando aquí en su propio país, sin embargo, esos escritores maduristas aquí en Aporrea siguen descaradamente, y obviamente sin la mínima conciencia humana, apoyando y protegiendo al actual presidente de Venezuela y a su gobierno y a su partido político y a la asamblea nacional y a las instituciones del Estado, como si nada estuviera pasando, y eso, repito, no me entra en la cabeza, por nada. Creo que, aparte de ser una postura despreciable, el hecho de negar o de tapar esta muy verdadera realidad (ver los ejemplo más abajo) y de seguir protegiendo al mayor responsable de esta tragedia humana, es una acto de profunda injusticia hacia el prójimo, es como un padre protegiendo al violador de su hija.

Bueno …

Ayer pasé la tarde iniciando a la venta y al "merchandising" a una de las personas involucradas en la producción de las chucherías que vendo a los negocios en las playas, y fue, como siempre, una experiencia muy interesante, pero a la vez muy triste, hablo de una tragedia humana, de una trágica situación consecuencia directa del monumental desastre económico en el cual vivimos aquí en Venezuela desde hace más de 10 años y de la gigantesca desigualdad social e injusticia social generada por este desastre, algo que ha llevado a por lo menos 80% de nuestra población a una condición permanente de desespero, y, a buena parte de esta, a la pérdida casi total de sus ingresos, bienes, y de su dignidad como ser humano, quitándoles la gana de seguir viviendo, extirpando sus almas.

Me explico.

Esta persona que estoy entrenando, tiene 65 años de edad, pero se ve muchísimo más joven, y siempre, frente a otras personas, él se sonríe con esa gran sonrisa que tiene y parece siempre estar alegre y hace chistes como si todo estaría andando perfectamente bien, sin embargo, así como en el caso de tantas otras personas buenas, nobles, y valientes que hoy sufren infiernos por dentro, ese no es el caso, por nada, él se está muriendo por dentro, su alma se le escapa.

A excepción de su esposa, la gente que lo conoce no sabe que él se la pasa la mayor parte de sus días en su habitación, solo, sentado allí viendo televisión, todos los días, día tras día intentando escaparse de su triste realidad, es que, él trabajo como empleado en el área de la contabilidad toda su vida, y no sabe hacer nada más, y ahora se encuentra, a los 65 años de edad, como yo, y como millones más, sin nada, y con esa criminal (crimen de lesa humanidad) pensión de solo $3,50 mensuales, lo cual hoy aquí en Venezuela no alcanza ni para sobrevivir un solo día.

Él no puede, por su edad, y aunque se vea muchísimo más joven, conseguir ningún empleo en el área que él conoce, y, repito, esa es la única cosa que él conoce y sabe hacer, pero, siempre lo ha hecho como empleado, es que, él jamás trabajó por su cuenta, como yo por ejemplo, entonces, él está totalmente perdido, no sabe qué ni cómo hacer para trabajar por su cuenta, pero, peor todavía, su mujer lo mantiene desde hace varios años ya, es que ella, aunque también trabajó como empleada toda su vida, también trabajó (trabaja) por su cuenta porque ella es una artesana y siempre ha vendido sus productos caseros, pero él no, y por eso, cada día, él se hunde más (frente al televisor) en su mundo interno de su fracaso como hombre, viviendo solo en su mundo, sin dignidad alguna.

Es increíblemente triste de ver a un hombre que se ve tan joven, fuerte, honesto, y buena gente con un gran sentido de humor, inteligente, trabajador, y muy conocedor, morirse poco a poco de soledad, desespero, y mengua, aun rodeado de su familia.

(El actor Robin Williams mencionó algo de eso sobre él mismo antes de suicidarse.)

Bueno …

Hoy, por primera vez en mucho tiempo creo, él se sintió útil, y me quiso pagar una cerveza para agradecerme, una cerveza para mí y una para él, y sacó su tarjeta para pagar, y yo le pregunté si tenía plata en su cuenta (yo ya sabía que él no tenía ni un centavo), y finalmente me dijo que no, entonces yo pagué las dos cervezas con el dinero de las ventas que hicimos, 70 centavos USD cada una --- él no tenía ni eso en su cuenta --- y con una mirada de fracasado y humillación, él puso su tarjeta devuelta en el bolsillo, y miró hacia piso.

Después de algunos segundos, él subió la cabeza, y sonriendo como siempre con su gran sonrisa para esconder su dolor, cambio de tema de la conversación.

Su humillación se sentía en al aire como látigos de lágrimas y sangre.

Ven, yo tengo la suerte de siempre haber trabajado por mi cuenta, desde los siete años de edad, y tengo la suerte de haber hecho bancarrota dos veces en mi vida, y de haber perdido todo, todo, todo, y de haberme encontrado en la calle, y hoy igual, estoy otra vez en quiebra y tengo casi 70 años de edad, ayer tuve que vender mi tanque de agua para poder comer, no he comprado carne desde hace casi dos meses, pero tengo suerte, fui a cárcel cuando era joven, he estado en guerras, he estado secuestrado y retenido como rehén siete veces, fui torturado, estuve cerca de la muerte muchas veces, he tenido cinco ataques de corazón y seis ACVs, estuve paralizado, etc., etc., etc.

Yo tengo esa suerte, pero, él no.

Él pasó toda su vida tranquilo, seguro, con su casita y una buena mujer inteligente y fiel, pero, ahora, por primera vez en su vida, y a su edad, él se encuentra en dificultades, y no sabe qué hacer.

Espero poder ayudarle.

Bueno, no quiero hablar más sobre este asunto, es demasiado triste, y me duele, solo voy a decir que son millones de venezolanos y venezolanas que están viviendo este tipo de grave condición humana desde hace años ya, de haber perdido todo y de no saber qué hacer, y, a eso, hay que agregar el hecho de que, debido al masivo éxodo, [todos] hemos perdido familiares que jamás veremos otra vez.

Sí señor.

Repito, yo, como algunos otros, tengo mucha suerte, pero no solamente porque he vivido muchas dificultades toda mi vida, sino porque también tengo un carácter de perro callejero, pero él no, y hay millones como él aquí en este país, gente buena, humilde, hoy perdidos en la incertidumbre y en la impotencia, con su dignidad robada y lanzada por la ventana.

Bueno …

Mientras escribía este diario en mi cabeza, antes de trasladarlo a la computador, me llegó un video (grabado hoy) vía WhatsApp de una prima de otra persona que trabaja con nosotros, quien vive en Cumanacoa (estado Sucre), donde hace cuatro o cinco días atrás hubo una gigantesca tormenta que destruyó e inundó varios sectores bastante grandes de esa ciudad (es un tremendo desastre).

En ese video, se ve al gobernador del estado Sucre y sus asistentes acompañados por un montón de policías y efectivos de seguridad (armados), en unas 10 motos, pasando por el pantano (lo que era calles) visitando uno de los sectores afectados por la tormenta, pero, en vez de ser bienvenidos, la gente del vecindario, arrechísima, los rodearon por todos lados para sacarlos de allí a gritos (y casi a coñazos), gritando:

"Y va a caer, y va a caer, y va a caer este gobierno, ya va a caer, no joda, ustedes coños de madre, los sacamos pa’ fuera, váyanse al coño de la madre, coño de madre Maduro …"

Y les gritaban eso directamente en sus caras desde cerquita, al gobernador, a todos sus asistentes, a la policía, y a los efectivos de seguridad armados, quienes no pudieron hacer nada más que intentar escaparse de allí lo más rápido posible antes de ser linchados por la comunidad.

Aquí abajo intento de incluir el video, pero no sé si lo podrán ver (si lo pueden ver, que lo disfruten):




Y …

Me pareció muy cómico el asunto …

Porque el gobernador y su gente, y la policía, y los efectivos de seguridad armados, estaban aterrorizados, casi cagándose en sus motos, es que, no podían escaparse rápidamente debido al pantanero, y se demoraron (probablemente cagándose) en escaparse de esa comunidad arrecha lista para lincharlos.

La semana pasada vi otro video que me mandaron por WhatsApp donde una comunidad de pescadores atacó a Diosdado Cabello y a su cuerpo de seguridad (armados) con piedras, gritándole cosas muy parecidas, como, coño de la madre, váyanse de aquí, y se fueron, y también me mandaron otro video de otro lugar donde le lanzaron un kilo de harina de maíz a Diosdado Cabello, y otro video que me contaron (no lo vi) donde le lanzaron un kilo de harina de maíz a Maduro, igualmente gritándoles groserías como:

"Váyanse de aquí coños de su madre."

Y por allí vamos.

La gente está arrecha, la gente ya no aguanta más, la gente ha perdido el miedo, es que, el pueblo ya no tienen nada más que perder.

Han perdido [todo], han perdido sus trabajos, han perdido sus familias, han perdido su nutrición y salud, han perdido sus corotos, han perdido sus carros y sus casas, han perdido su dignidad, y han perdido toda esperanza.

La única cosa que les falta por perder ahora, es su vida.

oscar@oscarheck.com
 



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Oscar Heck

De padre canadiense francés y madre indígena, llegó por primera vez a Venezuela en los años 1970, donde trabajó como misionero en algunos barrios de Caracas y Barlovento. Fue colaborador y corresponsal en inglés de Vheadline.com del 2002 al 2011, y ha sido colaborador regular de Aporrea desde el 2011. Se dedica principalmente a investigar y exponer verdades, o lo que sea lo más cercano posible a la verdad, cumpliendo así su deber Revolucionario ya que está convencido que toda Revolución humanista debe siempre basarse en verdades, y no en mentiras.

 oscar@oscarheck.com

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