Paraqueima un alcalde alcanforado

El día que Nicolás Maduro asistió a la toma de posesión del gobernador Luis José Marcano, invitaron a todos los alcaldes recién electos. Al inicio de su intervención comentó la presencia de Ernesto Paraqueima, saludándole efusivamente. Diciéndole "Hola Ernesto, ganaste, te ayudó mucho el programa de radio. Y que te metes tus trancazos de alcanfor para agarrar mínimo"

El burgomaestre que minutos antes se había parado de la silla levantando los brazos para que la audiencia supiera que era él, la persona aludida. De golpe le cambio el mundo y el rostro de la cara, se sentó con la cara arrugada, buscando quizás una piedra lo suficiente grande para esconderse debajo de ella. De complemento todo el episodio era transmitido en cadena nacional.

Este curioso y autoritario alcalde busca de todas maneras alcanzar notoriedad pública, la cuestión es tan fuerte que perdió todo tipo de sentimiento, se le olvidó que tiene corazón. Sus decisiones no miden el daño ocasionado a terceros. En medio de una nefasta asesoría de un columnista de tercera llamado popularmente "Alambrito" Salazar.

El alcalde alcanforado inicia su gestión con el desprecio de vendedores ambulantes, emprendedores informales que fueron retirados usando incomodas y repugnantes transgresiones para desalojarlos de las calles donde habían permanecido por varios años buscando el sustento de sus familias en media de una horrenda crisis económica.

Olvidando a uno de sus fans y seguidor, el dirigente vecinal Williams Urquiola, quien injustamente fue involucrado en la muerte del dirigente de Primero Justicia asesinado en la llamada Masacre de plaza España, frente a Polisosir. Este dirigente tuvo como oficio la venta informal de heladitos en una cavita, colocándola diagonal a La Iglesia Universal, antiguo Cine Plaza.

Allí permaneció Urquiola por más de dos años, sin que gobierno alguno lo desalojara impidiendo se ganara el sustento diario para su familia que habita en el sector 25 de mayo. En la actualidad todos sus colegas vendedores se preguntan cómo se sentirá nuestro amigo con las acciones de este alcalde a quien él tanto defendió y casi adoró, ante este sufrimiento causado a sus compañeros de trabajo.

Ahora está eliminando todas las vallas de El Tigre, pareciera que por su arbitrariedad no necesitará de la policía municipal, su ímpetu e irradiación de temor hacen que la gente no se le enfrente ante los abusos desesperados para lograr noticias por parte de este alcalde. Y las equivocaciones son a todos los niveles.

Lo de la comandancia de la Policía Municipal, no tiene nombre, colocar a Robert Perdigón para proyectar la sensación que le habían entregado la policía, y luego destituirlo carece de seriedad. Y eso desgraciadamente para Ernesto Paraqueima es su gran logro, el haber perdido la credibilidad. Hoy son muchos los arrepentidos por haberle dado su voto, creemos que hasta el mismo José Brito lamenta haber cometido ese error.

La otra mentira de los negocios con China, es una falta de respeto a la inteligencia de los tigrenses, estas cosas se hacen directamente con el gobierno central. Puesto que de otra manera no hay garantía de la repatriación de las ganancias y de no ser así se corre el riesgo de una expropiación. Pero Paraqueima no le importa eso el vive su mundo, según Carlos Hernández estuvo en Caracas mandando a hacer 10 trajes con un famoso diseñador de modas.



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Claudio Schiveci

Exdirigente juvenil en el Liceo Cajigal de Barcelona, Cofundador de la revista Horizonte, redactor de la revista cultural Candilejas. Columnista en los diarios El Metropolitano, La Nueva Prensa de Oriente y Diario Impacto en Anzoátegui.

 claudioschiveci@gmail.com

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