¿Por qué recuperar el casco histórico de Maracaibo?

Decía Augusto Mijares, que la historia es la manifestación más viva del carácter de un pueblo. Ese supuesto, nos permite afirmar que lo histórico, necesariamente está determinado por la humanidad, es decir, es el hombre quien posee condición histórica, y quien establece el pensamiento y la estructura de su época. Visibilizar la historia de los pueblos es visibilizar la experiencia humana y cultural, tomando como punto de encuentro, lo que definía E.H Carr como un diálogo sin fin entre presente y pasado. Desde esa mirada, se puede concretar que si un pueblo es indiferente con su historia, lo es con la expresión directa de la humanidad que construyó su presente, su ahora.

Maracaibo, por más de 20 años, fue obligada a ser indiferente con su devenir histórico. Esto no fue casual y tuvo dos puntos importantes para su consolidación: 1. La apuesta de los gobiernos locales por crear "zonas de desarrollo" para justificar sus negocios y acuerdos con empresas y familias burguesas y 2. La entrega absoluta del casco histórico y sus entornos a comerciantes extranjeros practicando una permanente omisión de la legalidad, del ejercicio del orden y de la autoridad.

El casco histórico de Maracaibo representa los cimientos de la ciudad. Su característica de ciudad-puerto en la era pre y post colonial hizo de Maracaibo una ciudad con una presencia importante de comercio internacional, lo que a su vez permitió un avance en su modernización y expansión. Pero eso también le permitió a Maracaibo ser epicentro de los debates intelectuales de las diferentes épocas. La mayoría de las escuelas se situaban en el casco central de la ciudad y esto ocasionaba que las grandes discusiones filosóficas y políticas se llevaran a cabo en el centro de la ciudad portuaria. No fueron pocos los intelectuales que el casco central de Maracaibo vio debatir y crecer, podemos mencionar, entre muchos, a Rafael María Baralt, Manuel Dagnino, Udón Pérez, Francisco Eugenio Bustamante, Jesús María Semprún, Jesús Enrique Lossada, entre otros, de distintas épocas y de diversas posturas que iban desde el socialismo hasta el autonomismo.

Pero hasta hace unos días el centro de Maracaibo representaba otra cosa, era el epicentro del comercio informal de la ciudad, de la anarquía, el desorden y la inseguridad. Se convirtió además en el refugio perfecto de extranjeros indocumentados que encontraron en la ilegalidad de ese espacio, un lugar que habitar y donde tranzar negocios ilícitos sin peligro de ser penados por ninguna autoridad. Era el centro de Maracaibo el sitio donde se ofrecían los productos de primera necesidad para su compra con dinero en efectivo que luego era acaparado para llevarse a la frontera y provocar su devaluación. En fin, se convirtió el centro de Maracaibo en un espacio de resguardo para mafias y mafiosos, y para cualquier acción ilícita que atentara contra los derechos de los ciudadanos. En ese sentido, el casco histórico de Maracaibo pasó de ser un referente intelectual y cultural a uno de los espacios con mayor índice de anarquía e ilegalidad en el país.

Las acciones que la municipalidad y la gestión del actual alcalde Willy Casanova apoyado por el gobernador Omar Prieto por recuperar el casco central y expulsar de esos espacios a los actores que nos habían arrebatado la historia de la ciudad es una deuda histórica que los ciudadanos teníamos por parte de los gobiernos locales. El casco histórico y patrimonial de Maracaibo es un bien común de los marabinos y no una propiedad de mafiosos. Pero, ¿qué le sigue a la intervención del casco central? La respuesta es sencilla en el marco del lenguaje de gestión, y es, devolverle el sentido de lo público al centro de la ciudad. Específicamente, que vuelva a ser un espacio público de saberes donde las diferentes expresiones en tanto musicales, literarias, políticas y filosóficas tengan un sitio seguro para su discusión y praxis. Decretar toda la infraestructura patrimonial como pública y de propiedad municipal sería un avance importante para el conocimiento de la historia de la ciudad y proyectar el destino y funcionamiento de las mismas.

Ciudades que apuestan por la conservación de su patrimonio, de su identidad y su memoria, son ciudades que gracias a ello, mantienen una gran afluencia de turistas y personajes de todas las expresiones artísticas (La Habana, Buenos Aires, Sevilla). Consolidar a Maracaibo como una ciudad histórica sería devolverle a la ciudad la tradición por los teatros, los templos, las plazas y devolverle algo que debería ser imprescindible por la humanidad que conlleva, la identidad.

¡Todo el apoyo a Omar y Willy en esta tarea histórica!

*Profesor Universitario

 

larezrafael@gmail.com



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