Mérida, Chávez y Manu Chao

Al “Mocho Luis Zambrano ingeniero de pueblo.

A Luz Caraballo, nunca recordada como madre.

Arnulfo Poyer Márquez

Mérida es una plaza difícil, pudo haber continuado de punta de lanza, lo ha sido innumeras ocasiones. El reto significativo de los días electorales que vivimos, distinguen la tensión del desafío; Mérida, en un tiempo hija precoz de Venezuela, asume rodeada de múltiples amenazas un lance singular, pues el destino le depara un discernimiento en conciencia del tipo de construcción que ¿pretende?, a las señas que percibe del timonel principal. Esto no es un titular, tampoco un genérico, pero de las entidades que he recorrido este año, Mérida es la que se juega mas en directo el(los) frente(s) de batalla. En algunas entidades, o sectores de ellas, la apreciación negativa puede ser descarada, como encarna la acción revolucionaria positiva, ésta o se arrostra orgullosa, o se esquiva o se maldice. En Mérida para comenzar, la prensa diaria no favorece al proceso, con sus válvulas dizque abiertas en mayor o menor grado, lo que refleja es cacería de lectores de ambos bandos, pero sus conclusiones no envidian en nada a las de la golpista oposición. “Esquizofrenizan” la conciencia popular. Así de simple. Todos los rotativos son adecoides. Por suerte, oposición está atomizada, los viejos sindicatos de lo que sea, que algunos no llenarán mas de dos mesas de café… ahí están, casi en formol, pero opinando como en sus mejores tiempos.

Por otro lado, el narcolavado haciendo de las suyas. En Mérida hay más imperios de pantaletas que usuarias. Un enjambre de construcciones se yerguen sobre el sector de las Américas, en espera de acrecentar el “traficoma” que ya es endémico sin medicina aparente colapso: la gula neoliberal y un gobierno flojo, que a primera luz no atina resolver, menos aún fiscalizar, va a ser infartado cuando estos mamotretos entren en acción.

Pero la bolsa mayor se la lleva el Trolebús, ancestral construcción de “ingeniería alternativa-ambiental”, cuyo parto fue reparto y desde entonces el desangre no encuentra cura, para lo cual, este ecléctico artículo viene siendo una piedra más a los zapatos de su(s) administración(es), hoy por hoy, castigada(s) de nuestras miradas de estupor, después de observar la magnífica inauguración del tren del Tuy, obra de cinco años fajados: verdaderos prodigios de ingeniería se están realizando a lo largo y ancho del país. Creo que la palabra desvergüenza es piropo de mal gusto a los que están al mando del Trolebús, cuyo inicios dan con el jurásico de William Dávila, cuando “ganó” sobre la maravillosa idea del profesor Serra Valls (ULA): un tren magnético, quizás monorriel, tirado sobre el río Albarregas, casi todo hecho en Venezuela… por supuesto, “perdió” la licitación, y que hoy, la “maravillosa alternativa trolebusera” anda por Ejido, cual Sísifo arrastrando su pesada máscara ruborizada, trancando el tráfico a diestra y siniestra de la Andrés Bello, se le deterioran unidades estancadas, ha tenido más fechas señaladas de inauguración que amenazas de caída del presidente Chávez, y creo sinceramente, por el bien del futuro de esta comunidad, habrá que acometerse si no el barato tren de Serra Valls, otra cosa perimetral porque el colapso está aquí con el Trolebús de postre.

Como aquí los paracos.

No soy quien para juzgar la obra ejecutiva y legislativa de Mérida, pero la última marcha realizada declara un enfrentamiento abierto no visto en el resto del país con esos poderes, o entre piezas de los mismos con las bases populares: “no invitan, ni la Gobernación ni la Alcaldía Libertador”, llamaban algunas emisoras comunitarias y si a esto añadimos las vallas que observó quien suscribe sobre obras ejecutivas que se realizan en el sur del lago, o en los arreglos de la vía Vigía-Mérida, todas las encara el Presidente, no la Gobernación. Los que estamos en esta curtimbre casi lo palpábamos de un buen tiempo atrás ¿cuanto durará la levedad de esta máscara?, nos preguntábamos entonces.

Si es la Universidad de los Andes cruza un histórico dilema; ha pasado de Hacienda Universidad de los Andes, a lo de ahora: Universidad de los Andes Compañía Anónima, ó Universidad de los Búnkeres, busca ser Corporación Universidad de los Andes y, a lo que denomina aún su nombre, está lejos de concretarse: UNIVERSIDAD de Los Andes, no de un segmentillo de su población.

Hoy los pasos de Mérida son seguidos de cerca por quien menos lo imagina, el Presidente entre estos. Mérida es vanguardia de acción revolucionaria silenciosa en ciertos Municipios, desvío y olvido generalizado en otros y hasta un ejemplo de Alcaldía ¿apartheid político? Llenan su estratégico espacio nada invisible a la pugna entre el poder neoliberal consumista desbocado -de orilla de paso- y la subyacente nueva era. El fervor de su gente no es sumiso, Mérida es vértice geográfico de sueños, encuentro generacional sin condiciones, ramillete de entusiasmos provoca reacciones que la visita se hace rigurosa para quien la perciba adentro a la primera. Definitivamente el nulo perfil de su conducción cultural de los últimos dos años, redujo al estado cultural de Venezuela a un toldo vergonzoso para la renta beneficiosa de corrillos “mamparados” de paranoia, la que está por recibir una lección silenciosamente lubricada de tenaz esperanza de los que uña a uña, procuran otro horizonte a sus congéneres e hijos.

En efecto lazos verdaderamente hermosos crearon un puente para que el trovador que más atrapa juventudes en nuestro latino hemisferio le cantara a la nuestra, a nuestro pueblo merideño, olfateara por si mismo la realidad de la dirección política local. Soy testigo de primera línea de las razones que lo traen: sé de sus acciones en pro de los obreros clandestinos africanos que sobreviven en España y Francia; sé de las labores que despliega hacia los países mas deprimidos de nuestro entorno (México, Bolivia y Colombia), como del África. Dudo de actividades semejantes por un solo artista del habla hispana de la talla de Manu Chao en cualquier índole que “lo baje” de sus estratos altivos.

Esta es una participación.

El proceso ahora es cuando requiere de activar la esperanza que no es propiedad del color de un puñado, sino referencia de un dolor para ser conllevado, reparado, estimular un nuevo presente, no este simulacro que lo mal retrata dentro de un trolebús con cauchos pinchados. Un pueblo subyace su futuro, un presidente atisba su triunfo en la comarca a pesar de los pesares y un cantor anima una juventud, mostrando la vereda clara de la inocencia en guardia, que la unidad hace sentido y es ejemplar cuando el cantautor ha dejado de ser hispano-francés y se la juega con nosotros en este Puerto Esperanza.


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Arnulfo Poyer Márquez


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