Edgardo Parra y cómo destruir una ciudad en espíritu y forma

Edgardo Parra no pudo actuar solo, era todo un tinglado de operadores fraudulentos y que actuaban y quizás actúan con impunidad. ¡Tenían que ver a la autodenominada “primera dama”! Era la prepotencia y el oropel, y uno que otro director que corría a servirle de alfombra...

Investigar a los directores que hubo y que estuvieron con él, qué propiedades tienen ahora en Carabobo o Yaracuy. Algunos dicen que en Yagua crecieron los bienes de algunos como espuma. y que otros con un sueldo de siete mil bolívares mensuales montaron negocios en la zona más cara y de moda en Valencia.

Y entonces por qué no expropiar los bienes, meterles lupa a los cachorros que estuvieron “gozando” en ese mar de prosperidad. Pasen por la Plaza Bolívar, por el Boulevard de la constitución durante el lustro perverso del ALCALDE PARRA o como ya se le decía en la zona sur de Valencia para abreviar las cosas ALCAPARRA. Y es que en una que otra pared de la ciudad se veía escrito “EN VALENCIA NO HAY GUISO SIN ALCAPARRA” era un grito de protesta, de indignación, de cansancio.

Claro, la fórmula de los testaferros de ALCAPARRA era colocar adjetivos al que denunciara las felonías y las barbaridades de este pillo. Se les llamaba amargados, fracasados, vengativos, frustrados y el festín seguía era imposible disimular tanta baja entraña, tanta perversión.

Se debe revisar la actuación de la Policía Municipal, que más de uno señaló que actuaba como guardia pretoriana del Nerón de Valencia. Se deben hacer observaciones contables en todas las aéreas, se debe buscar en las redes sociales las denuncias contra Parra y sus cómplices. Y es que el equipo de ALCAPARRA era de verlo con atención: la amenaza, la injuria grave y pare de contar.

Por ahí veo en la prensa algún@s de su equipo directivo defendiéndolo, una que otra fotografía, no esperaba menos. La táctica de estos era “defender” la política nacional y poner en bandeja de plata la ciudad y servírsela en servilletas muy limpias.

Ya sabemos que ALCAPARRA y los suyos eran eso más y se jactaba de lo que hacía y amenazaba y era pendenciero pero eso ya pasó. La pregunta ahora es ¿qué hacer? Se le deben expropiar los bienes y se les debe hacer a todos y cada uno de los que participó como testaferro, pillo, traficante de influencias, defensor de su “indigestión” municipal, y más que eso.

La cosa no se puede quedar en ese punto, no sólo debe ser un escándalo público, no se le puede dar “casa por cárcel” a este que se expresaba desde el poder con “tanto valor” y ahora le da “una baja de…” ¡Nada! sólo un cobarde, un pillo, un truhán... ¿Dónde están los bienes? Que se diga que otros recibían plata y más plata, que se vean cuántos antiguos empleados con humildes salarios pero cercanos a su entorno, ahora tienen negocios presuntamente ZURDOS o de ZURDA y actuar cotidiano de derecha.

Lo de ALCAPARRA debe ser un ejemplo. Ya salió un hilo de la madeja, ahora lo que queda es jalar y ver cómo se desatan las cosas. La vida nos permite ver como aquellos cómplices seguirán tratando de defender a un pillo, así como en la historia sagrada condenaban al justo y salvaban a Barrabás. Son fariseos de la política, fariseos que gritan y “defienden” el proceso de manera virtual, pero sin virtud alguna.


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Yuri Valecillo


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