El déficit comunicacional

Un buen día, luego de bajar por las escaleras del Edificio Administrativo
de la Universidad de Los Andes,  al llegar a la planta baja, presencié  el
enardecido reclamo que un profesor universitario le estaba  haciendo a los
vigilantes que en ese momento montaban guardia en la entrada de esa
amurallada construcción. El reclamo se debía a que, el mencionado docente
se molestó  porque tuvo problemas para ingresar, y en  ningún lado pudo
ver  algún aviso que le indicara que el ingreso era por la parte posterior
del edificio. Los sorprendidos  y asustados vigilantes simplemente
guardaron silencio, preguntándose tal vez, por qué a ellos sus superiores
no los pusieron al tanto de la situación.

Otro día, en otro escenario, un señor que transportaba en su microbús a un
grupo de turistas, decidió tomar la vía de Chama-San Jacinto, con el
propósito de llevar a sus pasajeros hasta las aguas termales de Tabay.
Luego de rodar unos cuantos  kilómetros, y ya cerca del lugar de destino,
el ilusionado señor se consiguió con que la vía estaba interrumpida,
porque se estaba construyendo un pequeño puente a la altura del punto
conocido como la Piedra de San José. Imagínense ustedes el inconveniente
que eso le ocasionó al señor transportista, lo que implicaba tener que
devolverse y transitar por las congestionadas vías de .la ciudad de
Mérida. El caso es que, a lo largo de la ruta inicial, en ningún lugar se
podía visualizar algún aviso que advirtiera acerca de  la interrupción de
la vía en determinado punto.

Estos dos ejemplos que acabo de reseñar, simplemente sirven para ilustrar
una anormal situación que a diario padecen las personas, y que tiene que
ver con lo que se conoce como déficit comunicacional. Es decir, el
inadecuado uso de la comunicación como herramienta para hacer que los
procesos que llevan adelante las organizaciones  públicas y privadas,
fluyan con normalidad, evitándole así molestias y contratiempos a las
personas,  y contribuyendo a una mejor calidad de vida de la sociedad. Y
es que el  déficit comunicacional se debe a que, simplemente, se desconoce
en qué consiste la comunicación como proceso sistemático y razonado, por
lo que en ningún momento, a la hora de planificar las actividades a
ejecutar, se incorpora lo que se podría llamar un dispositivo
comunicacional, que debe acompañar a todo el proceso de ejecución. Así
que, vamos a comenzar por el ABC de la comunicación.

* alportillo@ula.ve



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Alfredo Portillo *


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