Liderazgo político raspados en medioambiente

Las alarmas no dejan de sonar, desaparecen los arrecifes coralinos de los océanos, con las graves consecuencias para los ecosistemas y el medioambiente, exponiéndonos a graves riesgos, implica la existencia de vida en el planeta, una y tantas veces manifestadas por propios y extraños, todos afectados por tan terrible razón de vida o muerte. Lo que costó millones de años en su formación, en tan solo siglos lo hemos revertido y exponiéndonos inexorablemente a la extinción. Con razón o sin ella la UNESCO ha señalado que somos la peor humanidad en el planeta, en toda la historia de la humanidad. Y a pesar de las delegaciones que se reúnen desde todo el mundo, y proponen cada tanto estas o aquellas soluciones, que para nada son contundentes, frente a los 2.000 millones de toneladas de residuos que cada día se vierten en los cursos de agua, y llegan a los océanos, contaminándolo todo, y como tétrico anuncio, el deceso de 4.000 infantes diariamente, por causas de enfermedades debidas a la contaminación y el inadecuado saneamiento del ambiente.

 

Hace apenas una década en la Asamblea medioambiental se presentó un informe sobre Fronteras UNEA-3, en Nairobi, donde se señalaba la gravísima situación del deterioro en el planeta y las consecuencias de lo insostenible, por daños debido a la depredación de especies, sobreexplotación de recursos forestales y los millones de toneladas anuales en especies marinas, recursos que requieren mayores controles, para posibilitar se reproduzcan y halla regeneración, como paliativo apenas para que sea reversible y en cierta medida se posibilidad resolver este dilema. Solo por el turismo, la recreación y desarrollos en las costas, se vierten cantidades continuas y en aumento de desechos que producimos los humanos. Se necesitan años para su degradación, estimándose que unos 8 millones de toneladas de plástico, ingresan a los océanos cada año, que se biodegradan en el ambiente con perniciosas consecuencias que aceleran la contaminación y la inanición de las especies que confunden tales desechos, con alimentos que flotan en los océanos. Esos daños y las consecuencias se trasladan a los consumidores que a su vez consumen tales productos que nos llegan directo del mar, con las graves consecuencias para la salud.

 

Se han propuesto alcanzar metas para la protección del medio ambiente hacia el año 2020, en colaboración con los gobiernos representantes de los países miembros de la ONU, y cuyas gestiones no tienen efectivo alcance para que se puedan solucionar estos problemas graves y cuya tendencia es a empeorar las propias condiciones para las mayorías de las poblaciones del mundo. Apenas en si se alcanzó el 14,4% de avance en más de una década, apenas nada, con respecto a la titánica tarea que se requiere emprender para preservar la vida en la Tierra. Lamentablemente las generaciones futuras están expuestas y sus derechos inalienables brillan por su ausencia. Nos preguntamos, cuáles son las áreas prioritarias que se han considerado bajo protección, qué opciones se ofrecen para mejorar, restaurar y mantener descontaminadas para la salud de los ecosistemas; con cuáles gestiones los sistemas implicados, harán ciertas sus propuestas, y que no se queden en propuestas plausibles, sino que sean efectivas y concretas.

 

No son suficientes solo buenas intenciones y pingues gestione gubernamentales desde los representantes de los organismos internacionales de la ONU, sino compromiso reales, y que se conminen a los más responsables del deterioro medioambiental, que deben aportar mayores cantidades de recursos, por los desechos producidos, los datos se encuentran en los sendos informes presentados y sus análisis, donde desatacan las magnitudes y el impacto tanto en los océanos, como en los demás ecosistemas, sin los cuales no puede haber desarrollo, ni vida verdadera. El reto es la sustentabilidad del planeta en el tiempo, desafío por cuanto los beneficios que produzcan no solo se enfoquen en los resultados para la economía, mientras poblaciones enteras padecen y fenecen por la contaminación diaria. Las sociedades humanas requieren de mayor protección, a las que se deben las políticas públicas, y lograr revertir los daño causados en un 99% contra los ecosistemas, y solo hay reparos por el orden de apenas el 1%, para la preservación y la conservación.



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Franco Orlando


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