¡Libertad, Libertad!

¡Libertad, libertad! La burguesía no pide más que libertad, sí, mucha libertad e impunidad para explotar al pueblo y saquear el erario público… La libertad basta, con libertad se cura todo, la libertad sana las heridas mismas que hace afirman los burgueses... Fíjense bien porque ésta es la máxima fundamental del individualismo: la libertad de cada persona no debe tener más límite que la igual libertad de los demás, esto es, la igualdad en la libertad, igual libertad para todos. Es decir, ¿qué el límite a la libertad de uno es la libertad de otro?

Y, volviendo a lo principal, si, señores, la libertad de uno no debe tener más límite que la libertad de otro, y, por tanto, no deben ustedes los burgueses de ser libres en disponer, como hoy disponen, de esta propiedad, porque tal manera de disponer de ella limita la libertad del pueblo.

La actual propiedad privada, el derecho de propiedad exclusivo de los medios de producción tal como hoy está…

Es decir, que quien quiera se apodere de un medio de producción limita la libertad ajena, y que en esto, como en todo, hay que remontarse al origen de las cosas, porque, los que se llaman a sí mismos individualistas, pasan por alto el origen histórico de la propiedad privada y, una vez asentado el robo, deducen bonitamente sus consecuencias.

Todas las monsergas que nos largan estos señóres suponen que los actuales posesores de la tierra tienen un derecho indiscutible de ella...

¿Y el derecho del primer ocupante?

¿A lo que ocupa con su trabajo o con su fuerza?

No hay peor sordo que el que no quiere oír. El que ocupa un terreno, cultivándolo, es justo ocupe lo que cultive, pero ¿por qué ley de justicia ha de ocupar lo que no cultiva, o ha de seguir ocupándolo cuando deje de cultivarlo?

-Porque el terreno es en gran parte obra suya.

-Pues que saque la cuenta de esa parte, si puede, y ni eso, porque ya le sacó su fruto.

Se conoce que ustedes burgueses ya se han olvidado de la historia de la conquista y ocupación de América..., cuando se hizo el reparto de la tierra por instrumento de la espada y de la cruz. En estas tierras viven, también de padres a hijos, esclavos que sudan sobre el rudo suelo, lo labran y lo abonan y siembran religiosamente para el señor amo explotador.

Créanme ustedes, el verdadero fondo de la cuestión no es otro que éste: ¿prescribe el robo, más o menos consciente, una vez reconocido que fue robo? El que, gracias al robo, hubiera hecho el ladrón progresar a la sociedad no justifica a sus herederos, y, sobre todo..., no se indignen ustedes con lo que les voy a decir, que les parecerá una enormidad monstruosa..., acérquense ustedes, al oído... Es detestable el ladrón y dañino el ladrón, no cabe duda, pero es peor el vago; puesto a elegir entre dos males, prefiero al bandido enérgico que se hace una fortuna, a su heredero, el vago que se la come sin necesidad de robar de nuevo directamente.

Hombres de iniciativa y arranque, aunque poco escrupulosos, y criminales, en el fondo, la mayoría de ellos, fundaron la actual organización comercial e industrial, a la que hoy funciona en Venezuela, que ha centuplicado los medios de producción y explotación, la tal organización opera con la mayor impunidad en todas las áreas del comercio, y manipula la distribución de bienes, tal pareciera que el Estado es incapaz de imponerle correctivos o, los funcionarios encargados de tal función se hacen la vista gorda. La organización socialista es la que acabará con la vagancia de aquellos funcionarios que apenas saben más que ir a cobrar el cuanto hay pa’eso.

No está el país tan mal como dicen los burgueses, no. La numerosísima y honorable clase de los tontos, los mentecatos, los simples, los pobres de espíritu, los rutinarios, los inocentes, los insustanciales y demás congéneres tienen su capital social de donde echar mano. Constituye el tal capital social un enorme almacén de vulgaridades de todas clases, un rastro de lugares comunes entre frases de usted lo vio por Globovisión.

Y, ¿saben ustedes cuál es el medio de facilitar la transformación social que tiene que venir forzosamente, aunque ustedes los burgueses no lo quieran?, pues el único medio es el socialismo, socialismo, nada más que socialismo.

En realidad, todos los argumentos especulativos de este tipo y los fantasmas de inminentes calamidades nacionales como justificación del apoyo a tal o cual burguesía imperialista provienen del tácito rechazo a la perspectiva revolucionaria y a una política revolucionaria.

Dicen los burgueses: siempre habrá ricos y pobres. Los que repiten maquinalmente esta simpleza, ¿se han parado alguna vez a pensar lo que se entiende por pobre y por rico, y hasta por siempre, por habrá y por y? Así es que, al decir que habrá siempre ricos y pobres, quieren decir que siempre habrá quienes trabajen para que vivan otros que pueden trabajar y no quieran ni necesiten hacerlo. Ellos se quedan tan satisfechos después de haber largado ese eructo intelectual y el que los oye no se atreve a responder: “En efecto ustedes siempre serán pobres de mollera.”

No es ceguera, no, es que el capitalismo actual destruye esa riqueza para acaparar la restante, es que así retarda el proceso económico y el advenimiento del socialismo.

Verdad es que, hasta hoy, lo que constituye la riqueza colectiva son sobre todo bienes poco accesibles al que tiene que luchar por el pan nuestro de cada día, porque de poco le sirve al pobre que le falta pan.

Es preciso convencerse de que cada día va borrándose más y más la distinción entre lo público y lo privado, que cada día se tiende más a que todos sostengamos las necesidades de todos, sin distingos y no individualísticamente, que cada día crece la riqueza colectiva. Y los topos y miopes que se asustan de que llegue el día en que desaparezca la actual propiedad privada deben tener en cuenta que, a medida que tal propiedad se limita, crece la riqueza colectiva, y que es preferible vivir sin semejante propiedad privada, tal como hoy es, en una sociedad rica a ser rico en una sociedad pobre.

No hay palabra más ambigua que esa de propiedad, y que se preste a más abusos. Cuando dicen los que desconocen el socialismo que en este régimen nadie tendrá propiedad privada, se les podría contestar que la tendrá todo el mundo por derecho. La propiedad que se puede y debe apetecer humana y racionalmente es la de disponer cada cual de los medios de producción que necesite para su trabajo sin que dependa para ello de la voluntad de un acaparador que le explote, y la de disponer de los productos de su trabajo.

Todos los que, atiborrada la cabeza de selección y adaptación y lucha por la vida y diferenciación y otras cosas mal entendidas y peor digeridas, creen que cada vez se ahondarán más las diferencias y la especialización será mayor, no han visto más que una mitad de la realidad. Y no es esto todo, porque los capitalistas son productivos de capitales nuevos.

La mayoría de los oposicionistas no tienen la menor noción de lo que es socialismo, sólo lo conocen por lo que les informan en los programas de opinión de las televisoras comerciales y por artículos de periódicos, y sobre todos ellos Globovisión.

Amo el progreso como el que más, me enamora el fomento de los intereses materiales y de la riqueza pública, pero, por otra parte, creo que hay mucho de anómalo y violento en el actual estado de cosas. No me entusiasma la demasía, sino la repartición más equitativa posible; no el letargo, sino el crecimiento de todos.

-La organización socialista tiende a reducir las diferencias económico-sociales entre los hombres a las diferencias Naturales en la capacidad de éstos para el trabajo, y a la vez a ir disminuyendo con el tiempo, gracias a la educación y la justicia, tales diferencias naturales, haciendo que sean cualitativas y no cuantitativas.

Salud Camaradas.

Hasta la Victoria Siempre.

Patria. Socialismo o Muerte.

¡Venceremos!


manueltaibo@cantv.net


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Manuel Taibo


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