5 razonamientos de la "Oh-posición" sobre el golpe en Honduras y cómo desmontarlos

El Golpe de Estado en Honduras para deponer al presidente constitucional, Manuel Zelaya, ha colocado de nuevo en la palestra pública el talante “democrático” de la “oh-posición” y la estridente ambivalencia de su chatura discursiva. A continuación, proponemos varias frases y elucubraciones ¿célebres? paridas de las entrañas de la “ilustrada” reacción:

-Frase #1: “Chávez no tiene moral para criticar a los militares hondureños, porque él dio un Golpe de Estado el 4 de febrero de 1992 (¡!)”.

Razonamiento metafísico rebosante de la tozudez más bobalicona; el idealista burgués carece del arma científica de la dialéctica marxista y fácilmente elabora conclusiones precipitadas, torpes y lapidarias. O es negro, o es blanco. La tesis maniquea es el abecedario filosófico de la derecha y sus “limitados” acólitos.

En primer lugar, Chávez lideró en 1992 una rebelión militar, NO UN GOLPE DE ESTADO, ya que nunca se concretó la toma del poder central. En una acción de rebeldía en contra del Estado Burgués, Hugo Chávez se alzó en armas y envió un claro mensaje al Pacto de Punto Fijo, a la sociedad venezolana y a la opinión pública mundial: que el estamento militar progresista de la Fuerza Armada Nacional, no era indiferente a la descomposición ética e institucional propiciada por “la guanábana”.

Como es de costumbre, a la derecha le encanta escamotear las causas por las cuales la insurrección del 4F cobró vida: el gobierno más corrupto y amoral de la Cuarta República y el genocidio más aberrante, con la cifra extraoficial de más de 3 mil asesinatos, durante la fatídica jornada del 27 de febrero de 1989 y los días posteriores. Algo muy disímil de la “vocación” gorila y anti-popular de los militares hondureños, quienes el 28 de junio hicieron retroceder –medio siglo- a ese enclave centroamericano.

En segunda instancia, Chávez reconoció públicamente su delito de rebelión, se entregó a las autoridades y fue a la cárcel. El caradurismo de los golpistas del 28J en Honduras, al igual que el de los del 11A acá, nunca ha reconocido la consumación de un zarpazo al Estado de Derecho y siempre se ha escudado detrás del vocabulario leguleyo para camuflar lo más bajo de las pretensiones plutocráticas. ¿Vacío de poder? ¿Sucesión forzada? La rebelión castrense como protesta al Estado Burgués terrorista y asesino, difiere diametralmente -en consideraciones morales y éticas- del Golpe de Estado tradicional de una cúpula militar, cuyo “leit motiv” es confiscar el poder popular y revolucionario. Es como intentar parangonar la muerte de un ladrón a manos de la víctima, en un acto de legítima defensa personal, y el asesinato -con premeditación y alevosía- de una persona inocente. ¡Nada qué ver, disociados!

Chávez dispone de toda la estatura moral y ética para condenar la afrenta de los “graduandos” de la Escuela de Las Américas, en Honduras. Él encarna la antítesis de la bota fascista y pitiyanqui; Hugo Chávez pagó con prisión su desacato al “establishment” burgués en 1992 y luego utilizó de forma magistral la plataforma electoral de la superestructura capitalista, en la “conquista” del Poder Ejecutivo. Chávez demostró –científicamente- que la Revolución también puede arribar a través de las urnas y perdurar en el tiempo.

-Frase #2: “Lo de Honduras no fue un Golpe de Estado porque no hubo muertos, en cambio que el 4F sí (¿?)”.

Otra “sesuda” construcción gramatical del oposicionismo criollo, en aras de justificar lo injustificable. Sólo que olvidan un pequeñísimo detalle: aún no nos hemos enterado de los muertos de Honduras, debido al “blackout” informativo patrocinado por los medios privados. Sin duda, hay más de un deceso producto del quiebre del hilo constitucional en Tegucigalpa y los cuerpos de seguridad –Fuerza Armada y policía- han de ser los únicos responsables de crímenes de lesa humanidad, junto con la decadente casta política de esa nación.

¡Por supuesto que se registraron bajas el 4F, tanto de civiles como de uniformados! Naturalmente, lo lógico era que hubiese enfrentamientos entre bando y bando si había una rebelión militar, ¿no? Además, es un “secreto a voces” que la mayoría de los decesos del 4F y del 27N, fueron de militares rebeldes y civiles que murieron ajusticiados por los soldados leales a Carlos Andrés Pérez. ¿Será que se acuerda la “oh-posición” de la “retoma” de Venezolana de Televisión el día 27 de noviembre de 1992?

La perorata “luctuosa” de la derecha en relación con el 4F, es tan estúpida como acusar a Simón Bolívar de “asesino” por los cadáveres de la Guerra de Independencia. Bien pendejotes, ¿no?

-Frase #3: “En Honduras no hubo Golpe de Estado porque el presidente Zelaya renunció y el Congreso nombró a Micheletti de sustituto (¡!)”.

Pirueta discursiva doblemente necia e insostenible, que no tiene el más mínimo asidero jurídico o argumentativo. Para empezar, la carta apócrifa de renuncia tiene fecha del 25 de junio y fue presentada el 28. ¿Por qué tanta dilación en revelar un hecho tan trascendente? Igualmente, si Zelaya “abandonó” el cargo, ¿por qué el Congreso lo destituye? ¿Por qué el Poder Legislativo se arroga esa atribución de arbitrario e indigno proceder? Si Zelaya violaba preceptos constitucionales, ¿por qué no lo detuvieron con respeto y lo condujeron ante la justicia hondureña? Es como si se capturara a un ladrón en Venezuela y, en vez de encerrarlo, la policía se lo llevase al aeropuerto, lo montara en un avión y lo dejase abandonado en la pista de aterrizaje del Aeropuerto Reina Beatriz. De locos, ¿cierto?

-Frase #4: “Zelaya es el culpable de que lo derrocaran, porque quería convocar a una Asamblea Constituyente ilegal y reelegirse para siempre (¿?)”.

Construcción sintagmática digna de la disociación psicótica –cortesía de Globoterror- y del SACHA (Síndrome de AntiChavitis Aguda). Primero, Zelaya no estaba llamando a ninguna Asamblea Constituyente; sólo pretendía hacer una ENCUESTA nacional y sondear el apoyo de la ciudadanía a la instalación de una cuarta urna, en los comicios de noviembre próximo, en la cual la gente SÍ estaría depositando un sufragio a favor o en contra de convocar a una Asamblea Constituyente. Tan simple como eso.

Segundo, NO ES ILEGAL, porque la iniciativa está avalada por la Ley de Participación Ciudadana, que fue el primer instrumento jurídico promulgado por el Poder Legislativo, apenas Manuel Zelaya asumió la Jefatura de Estado.

Tercero, el presidente hondureño jamás ha hablado de reelección, ya que la Constitución la prohíbe. Zelaya sólo busca ampliar el abanico de derechos políticos de la gente, al poner en sus manos la edificante herramienta del poder popular y la democracia protagónica, directa. ¡Ese es el pecado de Zelaya!

-Frase #5: “Chávez no debe meterse en los asuntos internos de Honduras y ocuparse de Venezuela (¡!)”.

¡Jajaja! Secuencia altamente reveladora del “inconsciente golpista” de la oligarquía venezolana. Desde luego que a la “oh-posición” le da urticaria que Chávez hable mal de los “gorilas” hondureños, ¡si ellos son sus apéndices ideológicos! Hasta siguieron el manual “à la vénézuélienne” con precisión helvética: crearon su Vásquez Velásquez; ocuparon el canal 8 y lo sacaron del aire; inventaron una renuncia y esta vez NO olvidaron la respectiva rúbrica; y los dibujos animados “adornaron” de trivialidad el bloqueo informativo. El Golpe de Estado de abril de 2002, ¡al carbón! Ahora más que nunca, ese cuento de la “oh-posición” ¿democrática? NADIE se lo traga, ¿verdad “Monster” Ledezma?


HONDURAS: ENTRE UN NUEVO 13 DE ABRIL Y LA GUERRA CIVIL

La delicada situación del país centroamericano no es nada fácil: el dictador “Goriletti” desafía a la comunidad internacional y reprime a sangre y fuego las manifestaciones de respaldo a Zelaya; los medios de comunicación como el canal 11 y el 6, incitan al odio y la revancha, y movilizan a los partidarios del golpe a la calle para provocar un enfrentamiento entre hermanos. El cónclave político, militar, mediático y religioso, apuesta fuertemente a la violencia y la guerra civil, y así se “fomenta” un novel flanco de desestabilización en América Latina, muy parecido a Colombia. La oligarquía hondureña interpreta la última performance de su “harakiri” institucional, con el objetivo de abandonar la vía pacífica e inyectar una dosis más letal de neoliberalismo corrosivo en “las venas abiertas de Tegucigalpa”. Bloquear un nuevo 13 de abril es un punto de honor para las clases dominantes.

Si el Estado Burgués persiste en su intención de apresar a Zelaya el sábado 4 de julio, o incluso tuviera la osadía de asesinarlo, estaría firmando su virtual sentencia de muerte ante la ira de las masas depauperadas. El 80% de la población no dejaría piedra sobre piedra en Honduras. Por eso a las élites les conviene más rendirse y asumir su “barranco histórico” para la posteridad. No hay alternativa, los tenemos rodeados.

Tesista de Idiomas Modernos en la UCV
elinodoro@yahoo.com


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Adán González Liendo

Traductor, corrector de estilo y locutor

 elinodoro@yahoo.com      @rpkampuchea

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