La histórica Reforma y la reacción de los tartufos

A propósito de algunos hechos recientes, calificados vulgarmente como “saltos de talanquera”, los cuales no vale la pena comentar, y recordando la denuncia hecha por el General Müller Rojas acerca de la convivencia del Sr. Presidente “entre alacranes y víboras”, y que el mismísimo Presidente acepto públicamente, en un alarde de sinceridad y pureza; me permito la licencia literaria de agregar y asimilar estos reptiles a la categoría de “Tartufos”.

“TARTUFO” sinónimo de hipocresía y falsedad. Deviene de la obra clásica de Moliére, (año 1.667); la obra intenta reflejar la hipocresía de las personas muy devotas -(leales, revolucionarias)- en público, pero muy poco en privado. Moliére intenta avisarnos de que las apariencias engañan y nos propone el ejemplo de la ceguera de Orgón. Toda la familia ve quién es en realidad Tartufo, pero Orgón no es capaz de abrir los ojos hasta que se lo muestran con hechos.

uno de los temas principales es también el de la amistad traicionada. Orgón es bondadoso y confiado, aunque excesivamente ingenuo, mientras que Tartufo se caracteriza por el engaño y la traición. El recurso principal de Tartufo es la seducción mediante la palabra. Los Tartufos se destacan porque tienen un vocabulario culto y florido y mucho ingenio para utilizarlo en su favor. Son grandes manipuladores y explotan su aparente devoción a las nobles causas; lo que hoy pudiera llamarse “la causa del pueblo y su intento de luchar por la construcción de un Estado socialista, Bolivariano, Cristiano y vernáculo, con el sello de originalidad garantizado con la participación y movilización del pueblo empoderado como la máxima instancia decisoria”

Pero no. Pareciera que desde sus cuevas y subterfugios colocados estratégicamente en enclaves gubernamentales, plataformas políticas y religiosas, enmascarados sibilinamente de revolucionarios unos, y otros en abierta oposición con la “muletilla verbal ” de progresistas (socialdemócratas, socialcristianos, justicieros, independientes, manos blancas etc.), pretenden en este momento histórico, arrebatarle al pueblo “ la esperanza y sueños de mil noches” de tener un país distinto, verdaderamente democrático, inclusivo y soberano.

Puede que tengamos algunas discrepancias, de forma, tiempo y espacio, con algunos artículos de la Reforma, sin embargo desde el punto de vista Filosófico, ideológico y estratégico, no deberíamos dudar en apoyarla. Como toda Constitución, la misma no consagra hechos concretos de inmediata realización, sus postulados se asemejan a “ una carta de navegación, que dentro de un mar de contradicciones, lucha de clases e intereses económicos contrapuestos, intenta dirigir nuestro barco insignia, llamado Venezuela, hacia una sociedad mas justa, a través de la construcción, lenta pero segura, de un sistema económico- social- productivo y cultural denominado socialista, de factura autóctona de acuerdo a nuestras realidades,privilegiando el ensayo y error, tomando lo bueno de otras experiencias e intentos similares y desechando lo malo, recetas pre-concebidas, verdades absolutas, y la dependencia de ideas e intereses foráneos.

Estos planteamientos y la disposición firme del pueblo por lograr sus objetivos: patria, socialismo o muerte, venceremos, esta provocando una lluvia torrencial que entre “ vientos huracanados, portadores de revolución, en medio de la frialdad que el miedo produce”, harán salir mas temprano que tarde, y de manera inexorable a los “alacranes y víboras” , que convertidos en TARTUFOS, pululan en los rincones, donde han permanecido mimetizados a lo largo de una década, dentro de palacios, espacios de poder, medios de comunicación, gremios profesionales, cámaras empresariales, cenáculos académicos, religiosos, militares y partidos políticos en busca del “calor y protección fugaz” de sus amos imperiales.

No nos extrañemos ni asustemos pues, con Los torrenciales aguaceros que puedan desatarse, en medio del previsible frío norteño, y que dada la cercanía decembrina,( la aprobación de la reforma), harán emerger decenas, de tartufos, en busca del calor “artificial” de los reflectores y cámaras, disfrutando cual cenicientas, de fama instantánea, cual “reinas por un día”, que con suerte ...y no pocas dificultades emularían sueños y hazañas de antaño de inspiración “ carmonal”

hgarzon@cantv.net


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Héctor Garzón

Economista. Abogado. Profesor universitario. ExViceministro de Agricultura y Tierras (circuitos agroproductivos)

 hectorlgarzon@gmail.com

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