¡No te lleva nada Chávez!

Chávez anda en cosas grandes, está “montado” en un proyecto de
integración suramericana que pasa por la paz en Colombia; actúa, a
solicitud de las partes, como mediador en un posible intercambio de
rehenes; propone una reforma constitucional fundamentada en una nueva
geometría del poder; hace negocios sin menoscabo de nuestra soberanía e
independencia con potencias tan grandes como Rusia y China; lidera un
proyecto de construcción socialista, fundamentado en el pensamiento de
nuestros principales próceres; dirige la lucha por acabar el latifundio
en Venezuela; promueve, al estilo OPEP, la creación de una organización
de países productores de gas y como si fuera poco da lecciones de
solidaridad y hermandad al mundo.

¿Qué hace, mientras tanto, el mejor representante de la oposición
venezolana?

Para dar respuesta a esta interrogante primero debemos identificar quien
es el personaje.

No hay lugar a dudas que a quien, esa masa que se opone al presidente
Chávez, seleccionó como su líder, a quien acompañó en marchas y mítines,
a quien respalda en cada una de sus acciones y a quien admira por su
inteligencia y capacidad oratoria es su mejor representante.

Manuel Rosales es sin lugar dudas no sólo el ídolo de la oposición sino
quien mejor la representa.

Pero vamos al grano y veamos que hace el filósofo maracucho para estar a
la altura de Chávez o superarlo.

Mientras critica la solidaridad de Chávez con nuestros hermanos
latinoamericanos, le paga un sueldo millonario y protege a un asesino de
la talla de López Sisco; convierte la Policía Regional del Zulia en una
guarida de delincuentes que maneja el negocio del robo de vehículos, el
tráfico de drogas y la “industria” del secuestro; defiende a violadores
como Nixon Moreno y como si fuera poco se involucra junto con el jefe de
su policía en el cobarde asesinato de un funcionario del estado
venezolano.

Ya tenía antecedentes de haber firmado un decreto que acababa con la
democracia en el país y de haber boicoteado unas elecciones
parlamentarias, pero su última hazaña lo eleva a la característica del
semidiós de los disociados: el sabio zuliano ordenó un ataque salvaje
contra un medio de comunicación y sus periodistas.
Alguna vez pensamos que el analfabetismo funcional y la falta de valores
eran sus grandes debilidades, pero nos quedamos muy cortos. El tipo
tiene todo lo que uno no quiere para sus hijos… ¡No te lleva nada Chávez!
manuelito.



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Alexis Arellano


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