Mi palabra

¡Diálogo, pero en la Casa Blanca!

"El hombre es el animal que pregunta.

El día en que verdaderamente

sepamos preguntar, habrá diálogo"

Julio Cortázar

Hay que definir urgentemente antes de entrar nuevamente en el diálogo entre el gobierno y la oposición y los testigos de la conversa, por el estado mental de los representantes de la fragmentada barrera colocada por el gobierno de los Estados Unidos para entorpecer todo intento de entendimiento, porque dejan muchas dudas; ya que, los últimos mandatarios encargados de dirigirlos han dado demostraciones de andar tocados de la testa y no es raro que sus dirigidos se encuentren en la misma onda, porque primero se entiende un saco de gatos, que ellos, cuando andan buscando el camino para las primarias y mientras más pasa el tiempo el enredo es mayor y los candidatos que vienen apareciendo están más rayados, que una formación de presos uniformados de las conocidas comiquitas.

La mayoría de los dirigentes de la oposición– los de arriba – se acuestan y se despiertan con la palabra dictadura, como si cargaran una chupeta de esas que tantos saborean los chicos, pero muchos adultos les han agarrado el gusto. Supuestamente la fulana dictadura se los come vivo, pero llevan 20 años pateando cualquiera manera de razonamiento para poner los puntos sobre las íes y todavía siguen con su hazmerreír, pero apenas reciben una señal desde Washington, salen espantados y dejan a todo el mundo preguntándose ¿Qué les pasa? La respuesta aparece después a través del aparato mediático del imperialismo sin convencer, pero suficiente para recordarnos al cantor del pueblo Alí Primera, cuando decía ¡Ni ponen, ni dejan la culequera!

Terminado el ciclo Guaidó, el enredo de la oposición es lo que más llama la atención por su desesperación. Ahora, no piden directamente al gobierno estadounidense las criminales medidas coercitivas y menos en este momento, cuando el aumento del dólar les arruga las caras, como si les estuviera cayendo una lluvia de piedras, ya que, está golpeando a propios y extraños, a pesar que la mayoría de ellos son unos eternos turistas a la tierra de la "libertad" y de vez en cuando se dan la mano con los dislocados mandatarios, como orgullosamente lo hizo María Corina Machado, con George W. Bush, y recientemente el Guaidó, con Donald Trump, cuando comenzó su inesperado peregrinar, como niño recién nacido en brazos de familiares y amigos y solamente se escucha ¡Qué bonito¡.

Lo único que se ve sin fijar mucho la mirada, es la falta de interés para ir a un dialogo sincero y constructivo, porque la oposición lo que quiere es el coroto y al fracasar por la vía de la violencia con guarimba y todo. Ahora, empieza a contar los días, como el sentenciado a pagar una condena, porque el tiempo va aclarando el panorama y lentamente van quedando al descubierto las marañas. Si, les proponen el dialogo en la Casa Blanca, es seguro que van a faltar puestos para los interesados y no es raro que muchos de ellos aprovechen pedir asilo político, porque la dictadura de Maduro nos los deja en paz. El grave problema que van a conseguir a su llegada, aparte de los tiroteos desatados últimamente, son las lagunas mentales de Joe Biden y no es raro que los devuelva, al confundirlos con los incitados y desesperados emigrantes, como si los Estados Unidos fuera el propio paraíso terrenal, a pesar del plomo parejo.



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Narciso Torrealba


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