Dos actitudes ante la misma crisis

"Borracho dice la verdad" solía decir mi viejita tratando de explicar que al no estar totalmente en control de sus sentidos, un borracho soltaba lo que llevaba por dentro sin ningún tipo de pudor ni restricción.

De la vida aprendí que esa máxima responde al comportamiento de los seres humanos en casos o condiciones extremas. No necesariamente para decir la verdad, pero si para conocer su comportamiento cuando la situación escapa a su control.

Permítame, amigo lector, intentar ser un poco más claro.

Al enfrentar un peligro de muerte, por ejemplo, los seres humanos se paralizan de miedo o actúan con una valentía y arrojo inexplicable para muchos. Es en ese momento cuando podemos saber cuán valiente o temeroso es una persona cualquiera.

Así, ante una calamidad, algunos sacarán a flote un inmenso sentido de solidaridad, mientras otros recurrirán al pillaje, cual ratas.

Escribo estas reflexiones, motivado por la actitud de los venezolanos ante la crisis que en nuestro país y el mundo se ha desatado con la pandemia del coronavirus.

Venezuela es uno de los países del continente que enfrenta en condiciones más desventajosas dicha pandemia. Al tener sus recursos económicos drásticamente disminuidos; bloqueado; con sus cuentas congeladas y víctima de sanciones criminales no es mucho el margen de maniobra que tiene para hacer frente a la crisis. Sin embargo, el pueblo venezolano y su gobierno no se rinden y, como dicen en criollo, tampoco piden cacao.

Resulta increíble ver como este pueblo cierra filas al lado del gobierno y con una disciplina (que no le es muy frecuente) acata las recomendaciones para intentar derrotar el coronavirus.

Sí, probablemente tengan temor, es lo humano, pero no se paralizan. Sacan a flote eso que ya describí y que es tan propio de los venezolanos.

Se tragan el miedo y hacen tapabocas para los vecinos, trabajan para hacer llegar las cajas CLAP a los hogares, comparten medicamentos, se organizan en brigadas para invitar a respetar la cuarentena. A eso se le suma el gran esfuerzo que, con un entusiasmo increíble, hacen médicos, militares y voluntarios.

Pueden no estar en las mejores condiciones, pero la valentía, la solidaridad y la conciencia del pueblo venezolano son armas de mucho peso en esta batalla y seguro estoy que venceremos.

Pero no todos los nacidos en esta tierra de gracia actúan como venezolanos. Nacieron aquí, pero el gentilicio le queda grande.

Esos, que definí como ratas al principio de esta nota, sacan a relucir lo más oscuro de sus almas (si es que tienen alma) y tratan de generar alarma, de propagar el miedo, de descalificar el duro trabajo que realiza la inmensa mayoría.

Son los mismos de siempre. Los que no se cansan de desear la muerte, de sabotear los servicios públicos, de promover la violencia.

Son los que con todo el sadismo del que son capaces de sentir y exponer, no ocultan su deseo de una expansión masiva del virus con centenares de muertos

El colmo lo representa su lider, un político de comiquitas que ha llegado al extremo de exponer que es el momento de arreciar las sanciones contra el país y de solicitar que le sea negado cualquier prestamo para enfrentar la crisis.

¿Ha evaluado usted de que lado está su actitud?



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Alexis Arellano


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