Manuelito me sorprendió… es más gafo de lo que creía

Cuando manuelito se presentó en el Palacio de Miraflores para firmar, en nombre de todos los gobernadores del país, el acta de defunción de nuestra democracia, no nos sorprendió. Sabíamos que en el fondo era un fascista y un lacayo de quienes querían seguir saqueando esta tierra.

Cuando todo chorreado afirmó que su acto era la consecuencia de una confusión, tampoco nos sorprendió. Sabíamos de su falta de hombría para asumir las consecuencias de sus actos.
Cuando hizo lo imposible para que el pueblo zuliano no contara con gas, gasolina, transporte, comida ni dinero, en aquellos días del sabotaje petrolero, no nos sorprendió. Sabíamos de su falta de escrúpulos y de su desprecio por los derechos del pueblo y los principios democráticos.

Cuando fue denunciado por enriquecimiento ilícito, tampoco nos sorprendimos; sabíamos de su moral.

Cuando ordenó una represión salvaje contra los ancianos jubilados de la gobernación, por reclamar el pago de sus prestaciones; no nos sorprendió. Sabíamos que era un hijo de puta.

Cuando ordenó atropellar a los médicos cubanos, para impedir que prestaran servicio en los barrios marabinos; no nos sorprendió en absoluto. Para algo se había formado en Acción Democrática.
Cuando faltando a su palabra, retiró sus candidatos a la Asamblea Nacional en un intento de deslegitimar las elecciones parlamentarias, no nos sorprendió. Él nunca ha tenido palabra y los imbéciles tienden a pensar que sin ellos nada tiene validez.

Cuando visitamos Cabimas, Ciudad Ojeda, Lagunillas, Bachaquero, Menegrande, Perijá, La Villa, Los puertos de Altagracia y vemos el estado caótico en que se encuentran estas poblaciones del Zulia, no nos sorprendimos. Manuelito es el gobernador de ese estado.

Cuando decidió enfrentar a Chávez en las elecciones presidenciales, no nos sorprendió. Desde hace mucho sabíamos que carece del sentido del ridículo.

Cuando comenzó decir idioteces y a pedirle peras al horno, no nos sorprendió. Sabíamos que era un analfabeto funcional.

Cuando ofreció regalar la mitad del presupuesto nacional con la tarjeta Mi Negra, tampoco nos sorprendió. Toda la vida ha sido un demagogo.

Ahora, cuando si nos sorprendió fue cuando se quitó la careta antes de tiempo. Creímos que apelando a su formación adeca y con la ayuda de sus asesores, podría superar, por lo menos en público, el desprecio que siente por los humildes y los negros.

Erróneamente supusimos que las dos neuronas de manuelito, le permitirían entender que la oferta de Mi Negra tenía que acompañarla con abrazos y besos a los humildes. Pero que va, manuelito no ha podido controlar la repulsa y cada vez más, se deja ver como realmente es.

Ya hace varios fue sorprendido cuando se limpiaba con asco la boca después de haber besado la frente, de la negrita que actúa como imagen de la tarjeta con la cual aspira captar incautos; pero lo último lo desnuda en toda su miseria. En una entrevista que le hicieron vía telefónica desde Miami, afirmó que los beneficiarios de las misiones son unos parásitos tarifados.

¡Genial manuelito! ¡genial! Sólo se necesitan dos neuronas como las tuyas, para concluir que igual piensas de aquellos a los que estás ofreciendo regalarle un millón de bolívares cada mes.

Tengo que reconocer que ahora si me sorprendiste. Yo pensaba que eras gafo, pero me quedé corto.



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Alexis Arellano


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