María Corina, me divorcio, no te amo más…

No hay dudas que hay amores que matan, en nuestro caso le entregamos el corazón, desde hace tiempo atrás, a María Corina Machado, aunque ella no lo sabe, al menos de manera personal, pero estamos conscientes que seguir amando a alguien, que de paso te quiere asesinar, que desea promover una guerra en tu país, es una locura, es algo inaudito, pues quien te amenaza de muerte te llama, te insinúa, te obliga, a separarte de su entorno, antes que ocurra la tragedia.

María Corina, con ese hermoso rostro y su figura despampanante, al menos así la veo yo, nos produce irremediablemente sueños inenarrables, que solo quedan para compartirlos con la almohada.

Así nos pasa cada vez que vemos el cuerpo, los labios, y el rostro de tan conspicua dirigente de la oposición frente a las cámaras, ofreciendo declaraciones a nombre de su organización, “Vente Venezuela”, que espantan a los mismos diablos que conviven en el infierno.

Dadas estas circunstancias, con todo el dolor del alma, y sobre todo del corazón, nos vemos en la imperiosa necesidad, y de verdad no quisiéramos que fuera así, decirle a María Corina que el divorcio es inevitable, simplemente porque no puedo seguir amándote más, al menos que cambies.

Si, María Corina, mientras el país casi en pleno tiembla de terror y sufre en solo pensar que a las puertas de Venezuela se cierne una amenaza de guerra, una invasión, vemos que tú por el contrario la alientas y la promueves, aunque digas que no estás de acuerdo con una conflagración civil.

Nadie de verdad entiende tú discurso, María Corina, pues por una parte dices, entre los dientes, que no deseas que los venezolanos nos vayamos a las manos, pero por otra parte rechazas de manera categórica la posibilidad de llegar a un diálogo, a un entendimiento, entre las partes antagónicas, sin necesidad de que la sangre llegue al río.

Incluso dices “Ya no todas las opciones están sobre la mesa”, cuando te refieres a la posibilidad de hablar con el “régimen” de Maduro.

Apelas, María Corina, cuando lanzas tus dardos envenenados, cargados, no sabemos el porqué de tanto odio, a decir que “no sabemos cuántos venezolanos mueren día a día, no solo por falta de medicinas, por la desnutrición y por la violencia  desatadas de grupos criminales y por la represión y la tortura del régimen”.

 Al parecer eso que dices, óyelo bien, mi dulce dama, justifica que tú llames siempre a desechar el diálogo, cuando debiera ser todo lo contrario, deberías apoyarlo, para evitar que esas tristes realidades, que no dudo que pasen en gran parte,  sigan ocurriendo.

A veces me pregunto, hermosa rosa de las montañas del Avila, quién se atrevió a hacerte tanto daño?.

¿Qué personaje hizo que en tu femenino corazón creciera tanto odio, rabia, y frustración?

De verdad que merece una buena reprimenda ese personaje que ha hecho de tu vida “piquitos”, a no ser que descubrió que algo maléfico, endemoniado, lo rodeaba e hizo que saliera corriendo.

Debo decirte, amada mujer, porque lo eres completica de pies a cabeza, que olvidas que todas las acusaciones que le haces al régimen, tratas de evitar que la opinión pública olvide o desconozca de donde provienen.

Sobre todo tú, María Corina, sabes muy bien de cuál sector político se engendró el odio, la  rivalidad y el deseo de llegar al poder a la fuerza, desde hace 20 años atrás.

Sí, mi flor preferida, no te hagas…todo el país sabe, incluyendo tus aliados más cerreros y violentos de la oposición, como lo son los de Primera Justicia (PJ) y Voluntad Popular (VP), que tu rabia viene desde que el comandante eterno, Hugo Chávez Frías, decidió crear a Corpoelect, para despojar a tu entorno familiar de una de las filiales eléctricas que operaban a sus anchas en el país,  y que evadió invertir,  a lo largo de la cuarta república, para mejorar el servicio de alumbrado eléctrico.

Tú perversidad llega a tales extremos, mi “dulce” lucero,  que tratas o pretendes hacer ver que Colombia, ese país hermano que por más de dos siglos se ha beneficiado de la riqueza de nuestra nación, es víctima de la conducta del actual gobierno venezolano, cuando de verdad ocurre todo lo contrario, dado el interés que prevalece en el régimen granadino para que se siga permitiendo, desde nuestro suelo patrio, el contrabando de extracción de gasolina y el libre flujo de la droga que sale desde Colombia por nuestro territorio.

Incluso, hermosa flor de los jardines del infierno, aseguras que “este régimen -el de Maduro- no va a acceder a un diálogo sin fuerza, y están buscando ganar tiempo”. Tremenda excusa antepones en favor de la paz, amada mujer.

 

De verdad, María Corina, dudo que hayas estudiado historia de Venezuela…y que te hayan enseñado las proezas del Padre de la Patria, Simón Bolívar, que ofrendó su vida, no solo en favor de la libertad de nuestro país, sino de todo el Continente Latinoamericano.

 

Ante semejante realidad que te rodea, al lado de unos cuantos desquiciados más que te siguen con la “boca abierta”, hoy me veo en la necesidad, mi querida y amado amor, reiterarte que hasta aquí me trajo el río…me divorcio de ti, a menos que decidas cambiar. 



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Italo Urdaneta

Periodista, historiador y profesor universitario

 italourdaneta@gmail.com

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