¡Como veletas sin vientos!

Casi dos décadas, amontonados de rodillas ante el jurado enemigo del pueblo venezolano, pero, en particular, durante los últimos tres meses aproximadamente, estuvo y ha estado la contrarrevolución bajo el amparo de sus maldades; pero, aunque hoy -2017-08-09- andan como veletas sin vientos, la revolución tiene que “dormir” con un ojo abierto y con el otro también porque esa gente es de lo peor.

No obstante, hay que poner por delante nuestra más firme determinación de coexistir con ellos pero bajo el mandato de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999, letra a letra y signo a signo ortográfico, sin prejuicios, hasta cuando la originaria Asamblea Nacional Constituyente disponga, con plena soberanía, las debidas modificaciones a nuestra magna carta de navegación.

Hay quienes manifiestan estar muy asombrados porque las decisiones de la Asamblea Nacional Constituyente han sido unánimes, al menos hasta ahora; y, ¿cómo no ha de ser de tal modo ante cada verdad de perogrullo, tal como lo debatido por los momentos?

En cambio, La contrarrevolución no ha disentido en ningún momento en cuanto a sus ataques al pueblo venezolano, pero eso no lo ven los neo criticadores quienes ya eso es “plooomooo” contra la soberanía popular.

¿Acaso la MUD no ha sido unánime en incendiar, destruir almacenes de la comida del pueblo, etcétera; y, por si poco fuere, llevarse la legalidad institucional en los cachos?

¡Ah, he ahí una arista de racismo, ellos son superiores y en consecuencia sí pueden ser unánimes pero, nosotros no porque nosotros somos burros!

Por muy exacta que uno crea ver la realidad nuestra visión sigue siendo parcial, así que todo revolucionario debe tener consciencia de que es necesario plantear debates para esclarecer qué cosa es verdadera y qué es embuste; la MUD ha puteado la verdad cuando le achaca a Maduro la culpa de que no haya harina de maíz o medicina o etcétera, y esa realidad lastimada, golpeada, pateada inclusive por la prensa sedicente, demanda que nosotros hagamos el ejercicio de defenderla, de esclarecerla y, cómo sino en la asamblea del pueblo, que está cerro arriba también.

El ejercicio de defender la verdad debe ser el afianzamiento de los propósitos de la Asamblea Nacional Constituyente, y eso no es soplar y hacer botellas.

Mientras la MUD suma en lo perverso; en cambio, la Asamblea Nacional Constituyente construye la más fecunda esperanza para todos.

Qué alguien me demuestre lo contrario, si sube un corozo.





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Guillermo Guzmán


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