Se desatan los demonios detrás de las sotanas…

Una vez más nos vemos en la necesidad de dedicar parte de nuestro tiempo a preparar un nuevo escrito que tiene el único propósito de refutar categóricamente las actuaciones que viene asumiendo la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) cuando se dedica, en completa contraposición con los principios de la Iglesia Católica y Romana, a invitar al pueblo venezolano a una rebelión, más aún apartando a un lado el llamado a mantener la paz que viene haciendo el papá Francisco.

En anteriores oportunidades hemos dicho que semejantes llamados de los más encumbrados de la CEV se constituyen, sin el menor esfuerzo de análisis, en un delito que está claramente tipificado en nuestro Código Penal Venezolano, y por lo tanto merece su condena.
Está vez, como otras tantas veces, el Arzobispo de Caracas, el Cardenal Jorge Urosa Sabino, apertrechado detrás de su sotana, que por lo visto lo hace inmune a las leyes venezolanas, ha exhortado a todo el sacerdocio venezolano utilizar las santas misas para incitar a la feligresía que tomen las calles en claro rechazo al gobierno legítimo y revolucionario del presidente obrero Nicolás Maduro.

Antes, en otro escrito, llegamos a señalar que un número minúsculos de sacerdotes, atrincherados en la CEV, quieren la guerra, demostrando con ello que poco les importa el camino a la redención, a la paz y el amor a Cristo.

“No se justifica, en ningún caso, que día a día aparezcan los mismos voceros de la Iglesia Católica promoviendo los llamados a la barbarie, a la guerra y a la confrontación entre los propios venezolanos, solo por estar identificados con los intereses de la oposición y el capitalismo”, dijimos en aquel entonces en nuestro escrito.

De nuevo Urosa Sabino saca el “hacha de la guerra”, al igual como lo han venido haciendo, de manera constante y violatoria al estado de derecho, Baltazar Porras, Roberto Lücker, Ramón Ovidio Perez Morales y el padre José Palmar, allá en el Zulia.

“Es evidente entonces que estos mal llamados sacerdotes, arrastrados por la ira, por sus intereses y por el ímpetu de la política, han cambiado sus mensajes de amor y paz por el odio y la confrontación, aún cuando pudieran sobrar razones justificadas para exigirle al gobierno una mayor y mejor atención oficial”, manifestamos en anterior oportunidad.

Insisto. Por la Iglesia Católica siempre hemos sentido un gran respeto y admiración, más ahora que el papa Francisco ha dado muestras de sinceridad en ser un verdadero defensor de los pobres y un consumado embajador de la paz en el mundo.

Urosa Sabino, reiteramos, a tendido en muy pocas oportunidades en venderse como un sacerdote ponderado y equilibrado, pero siempre, a través de sus mensajes soterrados y mediáticos, criminaliza la acción gubernamental sin argumentos válidos, mientras se hace el desentendido ante las actuaciones desmesuradas de la oposición y ante el intervencionismo constante del extranjero, en contra de Venezuela.

Nuevamente concluimos diciendo que la insensatez, la falta de cordura e incluso la ira vive en la mente de Urosa Sabino, al extremo que pide, sin ningún desparpajo, que se violente la paz en la nación, dejando a un lado las graves consecuencias que esto acarrearía.

Sin embargo, ante semejante llamado que ofende todo llamado a mantener la paz en la república, tenemos la inmensa esperanza que la feligresía venezolana se mantendrá apegada a los principios de la hermandad, se hará de “oídos sordos” ante el llamado irresponsable de Urosa sabino, que no se compagina con las convocatorias que debe hacer un verdadero sacerdote que ame a su país, al prójimo y que se preocupe verdaderamente porque exista paz en el mundo.

*Periodista

ítalourdaneta@gmail.com


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Ítalo Urdaneta

Periodista, historiador y profesor universitario

 italourdaneta@gmail.com

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