¿De qué hablará Manuel en su campaña electoral?

Aunque sigo creyendo que las primarias no van, porque en ellas quedaría en evidencia el escaso respaldo popular que tiene la alocada oposición venezolana, me apresto a continuación a hacer un ejercicio de imaginación, que parte de la posibilidad de que Manuel Rosales sea el candidato de ese sector.

El primer gran problema que habría que resolver, si Manuel fuera el candidato de Súmate, es cómo hacerle llegar su mensaje a las masas (sí es que tiene un mensaje). En mi opinión, Rosales no tendrá otra opción que recurrir a la obsoleta práctica de la musiquita y el eslogan; en otras palabras, tendría que volver a la época de “Ese Hombre si camina” y “Jaime es como tú”.

Quienes hemos oído los discursos de Rosales sabemos que lo mejor de los mismos son las pausas; por ello me atrevo a vaticinar que Manuel será un candidato mudo. La primera recomendación que habrán de hacerle sus asesores es que hable poco; pues mientras menos lo haga, menores son las posibilidades de que se conozca su capacidad intelectual y oratoria. Por las mismas razones no podrá participar en ruedas de prensa y mucho menos con periodistas serios.
De la posibilidad de un debate con Chávez, nada que hablar; sería exponerlo, indefectiblemente, al ridículo.

Tampoco podrá hacer referencia a su obra de gobierno en el Zulia. La copia que de las misiones ha intentado hacer, es la mejor propaganda para Chávez.
La inseguridad es un tema que le estará vedado, gracias al currículo de su jefe policial (López Sisco) y a la gestión de una policía regional vinculada al secuestro, a la extorsión, al exterminio y al cobro de vacunas.
Si pretendiera mostrar la cara que tiene la zona norte de Maracaibo como ejemplo de lo que es la gestión de su gobierno; lo obligarían a guardar silencio mostrando el estado de abandono en que se encuentran Cabimas, Santa Rita, Ciudad Ojeda, Lagunillas, Bachaquero, Menegrande, La Villa del Rosario, Perijá y pare usted de contar.

Al pobre Manuel no le estará permitido acusar a Chávez de autoritario o de dictador, pues de inmediato le mostraran el video donde estampa su firma en apoyo a la carmonada y le da un abrazo al pequeño dictadorzuelo.
Jamás podrá hacer alusión a su independencia de criterio y posiciones firmes, sin correr el riesgo que le echen en cara la forma como se rajó en las elecciones parlamentarias a la primera llamada de la embajada de USA.
De la integridad territorial y la defensa del suelo patrio, sería una herejía que hablara, dada su campaña separatista.

De obras de infraestructura, el sano juicio aconseja no hablar a menos que quiera limitarse a hacerlo de las imágenes que de la virgen que ha construido en varios puntos de la ciudad de Maracaibo. Hablar de la construcción, destrucción, reconstrucción, nueva destrucción y recontraconstrucción de aceras y brocales no creo sea buen negocio. En cuanto al metro, todos saben que se lo quitaron porque no construyó ni un centímetro.

Temas como la inflación, el PIB, las reservas internacionales, el índice bursátil y los intereses bancarios, me lucen mucho camisón pa’ petra. En estos temas, Manuel se autocensura… ni sabe, ni quiere saber nada.
Entonces, amigo lector ¿De qué hablará Manuel en su campaña electoral?


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Alexis Arellano


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