Cuando la lucha se sintetiza entre los bellos y los feos o cómo los bellos siguen perdiendo ante los feos

Admiro al narrador Fedosy Santaella, para que negarlo, como contador de cuentos me parece genial. Pero con este escritor me pasa lo que con el premio nobel Vargas Llosa, a pesar de reconocer el valor de su literatura difiero totalmente de sus posiciones políticas.

En reciente escrito de Santaella, “De la belleza como forma de resistencia”, el literato comienza diciendo que la lucha política de nuestros días se sintetiza entre la belleza y la fealdad; por supuesto que asociada la belleza al antichavismo y la fealdad al chavismo, no podía concebirlo de otro modo el escritor sabiendo las posiciones políticas que asume.

No podemos descontextualizar el escrito del también profesor universitario de la polémica surgida de las declaraciones de la esposa de Ramos Allup, la Sra. Diana D´ Agostino, especialmente considerando el corte racista y discriminatorio de la consorte del Presidente de la Asamblea Nacional contra las mujeres afectas al chavismo.

Reconozco que ignoro la obra de los hermanos Prieto y Ambrogio Lorenzetti, lo que en el esquema del profesor me ubica en el bando de los feos, que es el mismo de los ignorantes, de los brutos. Ese bando de la fealdad al que pertenezco que no es otro que el de “los feos, oscuros, opacos” que quiere derrotado al bando de los bellos, brillantes y trasparentes, según el pensar del literato Fedosy.

No importa que el chavismo, desde Chávez para acá y aún con Maduro, haya rescatado como nunca espacios para la cultura (salas de teatro, plazas, etc.), que promueva la lectura y a los artistas (especialmente a los de la cultura popular), que siga financiando a la Orquesta Sinfónica de Venezuela, a veces incluso sacrificando recursos para la promoción de expresiones musicales de la cultura popular, todo eso forma parte de lo feo y del plan “fedosyano” de acabar con la belleza en la ciudad y en el país.

Antes se acusó a las mujeres chavistas en el poder de “opulentas”, de “nuevas ricas”, de “despilfarradoras y malbaratadoras”, de “fanes de Chanel”, etc.; ahora se les señala de feas, de sucias, de desarregladas.

Fedosy apela a su “cultura”, la que ha prevalecido en nuestra tierra desde la llegada de Colón hasta hoy, deslindándose un poco del innegable racismo de las expresiones de la Sra. de Allup, para rematar con la sentencia de que “nadie puede tener futuro en lo feo”. El chavismo por feo debe ser arrasado de la faz de Venezuela, para instalar la belleza como la salvación de un país que ha tenido tantas reinas de belleza y que es mejor que sea gobernado por un empresario, bello por supuesto, que por un hombre que en su juventud apenas llegó a ser un autobusero y que hoy es la mejor expresión de la fealdad del régimen que gobierna.



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Carlos Luna Arvelo


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