Después del golpe: ¿Negociación o confrontación?

Es correcta la definición del gobierno bolivariano del Presidente Obrero Nicolás Maduro Moros, que la serie de episodios políticos desatados a partir de los fallecimientos del Comandante Hugo Chávez se trata, no de hechos inconexos, circunstanciales y de origen diversos, sino de un diseño estratégico flexible, con escenarios y actores variables que configuran un Golpe Continuado; nueva modalidad de las operaciones antidemocráticas de desestabilización política salidas de los creativos laboratorios de las agencias de espionaje del gobierno de los Estados Unidos de América y que vienen afectando la estabilidad política y el desarrollo de varios países de la América Latina y el Caribe; en dos de los cuales – Honduras y Paraguay – desgraciadamente fueron exitosas; fracasando hasta ahora, en Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Venezuela.

El uso de todas las formas y medios políticos, económicos, financieros, mediáticos, sociales, de inteligencia y militares con el fin de alcanzar objetivos políticos – como el derrocamiento de un gobierno legítimo y de vocación democrática como el del Presidente Maduro – es relativamente nuevo dentro del arsenal de opciones acumuladas por los estrategas del Departamento de Estado de los Estados Unidos y la Agencia de Seguridad Nacional – se puede decir que fue sangrientamente iniciado con el derrocamiento y muerte del Presidente de Chile Salvador Allende – porque responde a las importantes transformaciones que se han operado en la geopolítica mundial a partir de la terminación de la confrontación bipolar de los Estados Unidos contra la Unión Soviética y el surgimiento de otros actores y procesos políticos en Europa América Latina, Asia, Africa y Oceanía, que no podían ser enfrentados con las estrategias y operaciones políticas clásicas de esa época (Golpes de Estado, Invasión, Embargo Económico etc.) dado el crecimiento de la conciencia y la conducta soberanista de los pueblos, la defensa de la Paz y el respeto del principio de No Intromisión en los Asuntos Internos de los Estados establecido en la Carta Fundacional de las Naciones Unidas.

Un Golpe Continuado no es la reacción a un hecho ni la decisión precipitada de un individuo o grupo de ellos, sino una estrategia que combina diversas formas de lucha, organización y los disímiles instrumentos de manipulación, presión, confusión y subversión política y desestabilización económica, monetaria y financiera al interior de una sociedad, dirigidas a erosionar la gobernabilidad política y la cohesión social, hasta alcanzar un momento tal que se deslegitimen las instituciones y con ello, se produzca el derrocamiento de las autoridades legal y legítimamente electas para dirigir al Estado pero la duración del proceso del Golpe Continuado no depende solo de las acciones desarrolladas por las fuerzas desestabilizadoras sino también, de la capacidad del Estado, sus instituciones y la cohesión de las fuerzas sociales y políticas que la sostienen, para resistir en el tiempo las estrategia prolongada de subversión del Orden Establecido.

Esa modalidad de atentado contra la soberanía e independencia de los pueblos y las bases democráticas de sus instituciones políticas, solo puede ser vencida con una estrategia de Resistencia Popular Prolongada, que sea capaz de combinar las distintas formas de lucha, organización y movilización popular, con los instrumentos mediáticos, de seguridad y de defensa y que extienda sus líneas de confrontación al amplio territorio de los pueblos de Nuestra América y otros pueblos del mundo con el fin de impedir que se legitime, por cualquier medio, la estrategia subversiva de las fuerzas del imperio y sus aliados internos y alcancen a acumular fuerza políticas nacionales, regionales e internacionales que pudieran ser cooptadas y presionadas para apoyar esas estrategias.

La Estrategia Popular Prolongada, sin embargo, no solo no niega, sino que requiere de una acertada política de diálogo, conversación y negociación con el enemigo imperialista y las fuerzas internas y externas aliadas a su estrategia conspirativa que, pese a todas las agresiones, sea capaz de persistir en el llamado y la búsqueda de soluciones políticas a la confrontación, que mantenga puentes políticos, diplomáticos directos e indirectos, abiertos y encubiertos, con actores y factores de la conspiración, acorralándolos y maniatándolos en la propuesta de solución pacífica y democrática del conflicto político nacional, para desnudarlo en su naturaleza conspiradora, violenta y antidemocrática, obligándoles a permanecer a la vista del pueblo venezolano y los pueblos del mundo y, de esa manera, ser más fácilmente desenmascarado en sus operaciones mediáticas, acciones encubiertas y, especialmente, en la carencia de legitimidad para intentar interrumpir el hilo constitucional derrocando un gobierno emanado del pueblo, electo conforme a la Constitución y las leyes.

Será largo y difícil el camino pero es un camino de la acumulación organizada, educada y movilizada de fuerzas populares, de la pedagogía de la Revolución Bolivariana, Socialista y Chavista del Siglo XXI, de la construcción de la conciencia revolucionaria en el seno del pueblo, del “parto heroico” del Estado Democrático y Social de Derecho y Justicia en Transición al Socialismo y, especialmente, es un camino para evitar los atajos de la tragedia de la guerra fratricida y la invasión criminal extranjera que, aún triunfando las fuerzas populares, provocará la destrucción humana y material de la Nación y la profunda división en el el seno de la sociedad, haría retroceder los importantes avances alcanzados en los 15 años de la Revolución Bolivariana y Chavista y paralizaría los procesos soberanistas y de Justicia Social que avanzan en Nuestra América.



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Yoel Pérez Marcano


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